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Contra los herbívoros

Estos inquisidores del frigorífico están dispuestos a llevarse por delante los puestos de trabajo para imponer su modelo

  • Inspectores sanitarios recogen muestras en la fábrica Sabores de Paterna /Foto: EP
    Inspectores sanitarios recogen muestras en la fábrica Sabores de Paterna /Foto: EP

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08 de septiembre de 2019. 19:26h

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Lucas Haurie 9/9/2019

Jesús Aguirre, el consejero con nombre de duque consorte, no podrá escudarse tras una negligencia de los laboratorios municipales de Paterna de Rivera, si los hubiere, pues es ayuntamiento gobernado en comandita por su partido, el PP, y esa formación heredera del andalucismo burgués (AxSí) que aún mantiene cierto predicamento en La Janda. En una empresa local se ha detectado otro foco de listeria en butifarras, zurrapa, pringá y, lo que es más grave, esos finos chicharrones que son la delicia terrestre de una gastronomía gaditana que, por motivos obvios, mira más al mar que al campo. Cuando la penúltima ofensiva del lobby cenizo –ya saben: vegetarianos, ecologistas, runners, adoradores de sus mascotas, neopuritanos, progres y demás debeladores de la felicidad ajena– contra el consumo de carne, el chicharrón de Sabores de Paterna fue incluido en un listado de la prensa provincial: «Diez chacinas de Cádiz para pasar de la OMS». Se tomaban a chirigota, como está mandado, las recomendaciones de esos matasanos herbívoros que ignoran que el ser humano superó en capacidad intelectual al resto de los primates cuando empezó a alimentarse con proteínas animales. Ahora, se ha desatado una psicosis por una dolencia que causa menos víctimas anuales que la caída de macetas desde los balcones. Estos inquisidores del frigorífico, en su insania liberticida, están dispuestos a llevarse por delante los puestos de trabajo que sean necesarios con tal de imponer su delirante modelo alimenticio. Es frecuente que la ingeniería social tenga como primera consecuencia la debacle económica. «La gente no me pide carne mechada. Hice la semana pasada y tuve que tirarla», se me quejaba el otro día el patrón del bar Taquilla. Y tuve que desayunar una tristísima loncha de pavo.

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