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Insidias permanentes

Tiempo de lectura 2 min.

11 de julio de 2018. 20:06h

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Por supuesto, contra la Monarquía. Ls dejé ayer con la mendaz reflexión de su señoría el diputado Garzón: «Si el ciudadano Felipe de Borbón ha podido desposeer del título de duquesa de Palma a su hermana la infanta Cristina, cómo no va a poder anular el ducado de Franco». Qué bien organizado, sembrar la sospecha. Estoy seguro de que el citado congresista conoce perfectamente que la primera ley sobre la herencia de títulos nobiliarios es dictada por Alfonso X el Sabio, y que, prácticamente, tiene pocos cambios durante siglos. Se renueva en 1912. Con la llegada de la República desaparecen los títulos y, por tanto, las funciones del Ministerio de Justicia. Franco, al decidir que España es un Reino donde se considera una especie de regente, vuelve a poner en vigencia la ley y la responsabilidad del Ministerio de Justicia en este tema. Son pocos los retoques que se hacen, hasta que el Gobierno de Rodríguez Zapatero presenta en el Congreso una ley que deroga que los hombres tengan preferencia sobre la mujer a la hora de heredar títulos. Por tanto, cuando fallece la titular o el titular de una gracia real, se abre el plazo para presentar en el Ministerio de Justicia la titularidad vacante. Si, como en el caso de Carmen Martínez-Bordiú, no hay reparos, el trámite es rápido. Si no es transmisión directa, el tema se alarga hasta que se decide quién tiene mayor derecho. La transmisión es firmada por el Rey y por el Ministro de Justicia. Lo que he expuesto de forma cansina es lo que rige para los títulos nobiliarios, como seguro que sabe muy bien el diputado comunista. Respecto a los títulos reales, que corresponden al Rey de España, como la misma Constitución en vigencia reconoce, el monarca ostentará la jefatura del Estado con el título de Rey y todos los títulos que han pertenecido a las casas reales de España. Por eso, el ciudadano Borbón es, entre otras cosas, Rey de Sevilla y Granada, Rey de Jerusalén o Conde de Barcelona. Doña Cristina es Infanta de España por derecho, de nacimiento, su padre le cede de forma vitalicia un título real que, como pertenece al monarca, puede retirar cuando crea oportuno. Esto lo saben muy bien todos los que tienen orquestado el acoso y derribo de la Monarquía. Hoy leo en una publicación que Carmen Martínez-Bordiú piensa marcharse a vivir a Portugal, harta de polémicas después de que el PP le concediera el título de duquesa. Así informamos, ya sólo faltaría que el presidente del Gobierno fuese al homenaje de los atentados de Barcelona y pidiera al Rey que no asistiera para no molestar al presidente de la Generalidad. Cuánto cuesta no darle el título que se ha ganado a pulso el Sr. Torra.

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