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Ussía y «las esquinas del odio»

«España es tan fuerte que después de 500 años de los españoles intentando destrozarla no lo hemos conseguido», señala

  • Alfonso Ussía, durante su intervención en el ciclo de la Fundación Cajasol (Foto: Manuel Olmedo)
    Alfonso Ussía, durante su intervención en el ciclo de la Fundación Cajasol (Foto: Manuel Olmedo)
Sevilla.

Tiempo de lectura 4 min.

22 de mayo de 2018. 21:08h

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M. González Q.  Sevilla. 23/5/2018

«Las reaparecidas esquinas del odio» fue el título de la disertación, regada con poesía satírica, del escritor y columnista de LA RAZÓN Alfonso Ussía en el ciclo de la Fundación Cajasol «Letras en Sevilla III», bajo la coordinación de Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, que se adentra en la cuestión «España. ¿Mito, o realidad». «España es una nación potentísima, de las más históricas, y es tan fuerte que después de 500 años de los españoles intentando destrozar España no lo hemos conseguido», zanjó Alfonso Ussía.

El autor comenzó citando a su abuelo, natural del Puerto de Santa María, que murió «en Paracuellos», y «las 127 cartas que escribió a su abuela», que «darían cuenta de lo que es la grandeza del perdón, de la serenidad y el heroísmo». «¿Cómo es posible que 70 y tantos años después renazca el odio? El franquismo murió con Franco. Lo están creando los obsesionados con el antifranquismo. Hace 40 años nos abrazamos, nos dotamos de una Constitución libre. Nos perdonamos. Hasta que llegó un perverso insensato», dijo «de Zapatero», que «abrió las heridas». El columnista también consideró «incomprensible» que «un presidente del PP, un indolente, permita que la injusticia perversa de la ley de la memoria histórica siga en vigor».

Ussía rindió «homenaje a los primeros dirigentes del PSOE» y mostró «su estupor por los dirigentes del PP que han sido más dañinos para el concepto de patria que los socialistas». «No es ser fascista ser partidario del servicio militar», argumentó, recordando sus «15 meses de reclutamiento» tras los que «el que salió era mejor que el que entró» y donde «todos éramos iguales en derechos y deberes». Se acabó «la mili» por «exigencia de Pujol a Aznar», igual que pidió «la cabeza de Vidal-Quadras», señaló. «Hoy el PP de Cataluña es un partido en extinción. Gracias a Aznar», criticó. «Pujol también pidió la transferencia absoluta de la educación. Ahí creo que pudo empezar el deterioro de la descomposición». Ussía denunció la «ausencia absoluta del Estado, no en grandes ciudades, sino en zonas pequeñas del interior, en Cataluña y País Vasco». «No es culpa de los que quieren destrozar España sino de los que no se atreven a defenderla», citó a Blas de Lezo.

«Tres meses después de la Guerra Civil los escritores de ambos bandos eran compadres, eran amigos», disertó. Por contra, ahora «nos domina la cobardía de lo políticamente correcto». Como ejemplo, Ussía se adentró en la poesía satírica, citando versos como los de Agustín de Foxá, que «nadie se atrevería a escribir ahora mismo en España», provocando carcajadas en la sede de la Fundación Cajasol. Ussía señaló que pertenece «a lo que se podría llamar la derecha, pero siempre libre, democrática y respetuosa. Soy monárquico. Creo que un país que 70 años después de la Guerra Civil ha sido capaz de reabrir las heridas del odio necesita una figura arbitral», fijando al monarca como «la voz de la autoritas». «Soy eso y no me quiero morir en una España esquinada por el odio. España es un país maravilloso. Sobreviviremos, porque es un país irrompible», expuso. «¿Cómo es posible que hablen 500 millones de personas nuestro idioma y esté prohibido en algunas zonas?», se preguntó, apuntando que «los vascos han entendido mejor la situación». «No me atrevería a decir que en Cataluña no va a haber dolor en los próximos años», señaló también, vaticinando, no obstante que «ganaremos. Todos». El autor, que calificó «la Transición como un prodigio», explicó que «la experiencia republicana española ha sido mala». «Si hubiera una república, Cataluña y País Vasco ya se habrían ido; y probablemente Cartagena», continuó. «Cataluña se ha dejado engañar. Fue una guerra de sucesión, no de secesión», dijo, para señalar que «el defecto tan español y tan terrible del odio yo lo tengo sólo cuando juega el Barça».

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