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El destete respetuoso, cómo y por qué

Dejar de amamantar no significa que el bebé vaya a dormir del tirón. Su patrón de sueño es diferente hasta los seis años

  • Si ha llegado el día de retirar las tomas nocturnas, una sugerencia es conseguir, en primer lugar, no usar el pecho para intentarlo dormir. Cambia de ritual. Cuéntale un cuento o cántale una canción.
    Si ha llegado el día de retirar las tomas nocturnas, una sugerencia es conseguir, en primer lugar, no usar el pecho para intentarlo dormir. Cambia de ritual. Cuéntale un cuento o cántale una canción. / La Razón
Valencia.

Tiempo de lectura 4 min.

07 de diciembre de 2018. 20:02h

Comentada
Cintia Borja - Enfermera, consultora lactancia materna certificada IBCLC.  Valencia. 8/12/2018

Sabemos que en las sociedades en donde el niño no es apremiado a abandonar el pecho, este se suele destetar por si solo pasados los tres o cuatro años de edad. ¿Qué dice la ciencia al respecto de la edad del destete? La respuesta es tan sencilla que no establece un límite a la duración de la lactancia materna, recomendando mantenerla todo el tiempo que madre y bebé deseen.

Es preferible un destete gradual, sin ofrecer ni negar el pecho. Cuando se trata de lactantes más mayores se puede incluso negociar en qué momento y durante cuánto tiempo puede tomarlo.

No hay base científica que justifique que amamantar durante dos, cinco, siete o incluso más, pueda ser perjudicial para su salud física o mental. Al contrario, sigue teniendo numerosos beneficios para la salud de ambos.

Afortunadamente cada vez más niños toman lactancia materna más allá de los seis meses.

Cada vez más madres no se plantean hasta cuándo amamantar. Es más, tan solo la idea de que algún día llegará el momento del destete les produce malestar y tristeza.

Cuando el destete llega de forma brusca, las hormonas de la lactancia caen en picado, al decrecer la oxitocina se incrementa la adrenalina, cuyo exceso puede producir ansiedad, estrés y dolor.

Son cuestiones que es importante tener en cuenta a la hora de recomendar un destete rápido.

Lo ideal sería que este fuese paulatino, de mutuo acuerdo madre e hijo, sin forzar, buscando la mejor de las maneras, para que no resulte traumático para ninguno de los dos.

Lo deseado es ir retirando una toma cada vez. Por ejemplo, rebajar una por semana puede ser una fórmula excelente. No obstante, para las madres que hayan tomado la decisión de destetar, os dejo algunas reglas de oro.

En primer lugar, no se recomienda empezar en el momento que se produzca un cambio importante en la vida del bebé que puede afectarle en menor o mayor medida, como por ejemplo la incorporación de la madre al trabajo, el inicio de la guardería, o un cambio de domicilio.

Una buena estrategia es ir reduciendo el número de tomas o inclusive acortar su tiempo. En segundo lugar, no ofrecer ni rechazar. Distraerlo, adelantándonos a situaciones en las que sabemos que reclamará pecho, desviando su atención, ofreciéndole alguna actividad interesante, aplazar el momento de la toma pudiendo incluso pactar el tomar pecho solo en ciertos lugares. Todo ello resultará siempre y cuando el lactante sea lo suficiente maduro para entenderlo.

El destetar para dormir más no es una buena idea. Lejos de dormir toda la noche de un tirón, el bebé seguramente se seguirá despertando, con el inconveniente de que le va a resultar mucho más difícil volver a dormirse sin la teta.

En ocasiones, lactancia y colecho van de la mano, por lo que al destetar al bebé se suele interrumpir también el colecho. Así, cuando el bebé despierta, ha perdido ambas cosas, por lo que le resultará difícil dormirse de nuevo sin ninguna de las dos.

Una tercera recomendación, las últimas tomas que deben eliminarse son las de la noche, la succión al pecho no solo tiene función nutritiva también es consuelo, cariño, protección, cercanía.

Por la noche necesitan más relajación que alimento, desea estar lo más cerca posible de mamá. Si ya ha llegado el día de ir retirando tomas nocturnas, una sugerencia es conseguir en primer lugar, no usar el pecho para intentarlo dormir.

Cambia de ritual, cuéntale un cuento, cántale una canción.

De este modo, al no usar el pecho para inducirle el sueño conseguirás poco a poco que al despertarse durante la noche no lo necesite para volver a dormirse.

Es importante ser conscientes de que con el destete pierde una parte de su alimento, pero sigue necesitando del contacto físico y emocional.

Hay muchas otras formas de proporcionárselo, podemos hacer un trueque, retiramos una toma y la cambiamos por un cuento, un juego o un tiempo de estar juntos haciendo algo divertido.

Así entenderá que no pierde esos momentos de estar juntos que tenía asegurado cuando amamantaba. Al mismo tiempo, tú descubrirás otras cosas que te permiten estar con él.

Es sumamente importante dedicarle tiempo al juego.

Los lactantes más mayores en ocasiones recurren al pecho porque lo necesitan para confortarse a sí mismos, no saben qué hacer, está aburridos y reclaman el pecho.

Como ya he comentado es un error dejar de amamantar para dormir más, a la hora de destetar las tomas nocturnas son las últimas que se deben retirar.

Recuerda que el patrón de sueño del niño no es similar al nuestro hasta aproximadamente los seis años de edad, por lo tanto es normal que te necesite para dormir y que al despertarse necesite de tu cercanía, saber que estás le proporciona seguridad, su madre lo es todo para él, pero llegará un momento que gradualmente va a ir aprendiendo, y podrá hacer por si solo lo que ahora necesita de ti.

Cada bebé tiene un ritmo, respetarlo es una misión más de los padres y recordar que si os reclama es porque todavía os necesita.

Pueden enviar sus preguntas a consultalactancia@larazon.es

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