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Blockhaus 13, primera fortificación de la Guerra Civil que será BIC

Es el único que se terminó de los 16 fortines de este tipo que se proyectaron a finales de 1938

  • El fortín, situado en Colmenar de Arroyo, se construyó en dos meses entre finales de 1938 y principios de 1939
    El fortín, situado en Colmenar de Arroyo, se construyó en dos meses entre finales de 1938 y principios de 1939

Tiempo de lectura 4 min.

11 de marzo de 2019. 12:32h

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J. Semprún.  11/3/2019

El fortín de la Guerra Civil, conocido como «Blockhaus 13», de Colmenar de Arroyo, será el primero de Madrid en ser declarado BIC en los próximos meses por la Comunidad. Así se desprende del informe de incoación publicado esta semana en el BOCM, por el que será incluido dentro de la categoría de zona de interés arqueológico. En dicho expediente se pone manifiesto que constituye la máxima expresión de la arquitectura militar del periodo de la Guerra Civil en la Comunidad, siendo la única construcción de esta tipología llevada a término, y detalla que se encuentra, en general, en perfecto estado de conservación.

Esta fortificación fue incluida en el «Plan Regional de Fortificaciones de la Guerra Civil (1936-1939)» de la Comunidad de Madrid, presentado en septiembre de 2017 por Jaime de los Santos, –por ese entonces director de la Oficina de Cultura y Turismo y hoy consejero de Cultura– como uno de los dos proyectos piloto del Gobierno regional con el propósito de dar a conocer el patrimonio de este periodo histórico desde una mirada científica. Desde 2013, previamente a su incorporación en este plan, se llevó a cabo una serie de actuaciones, excavación arqueológica y trabajos de restauración y acondicionamientos, que hicieron el lugar visitable de forma autónoma con la instalación de carteles.

La historia de Blockhaus 13 comienza a finales de 1938 cuando los mandos del bando nacional ordenaron la creación de una red de defensas ubicadas estratégicamente junto a las vías de comunicación que fuesen efectivas para contrarrestar un ataque con una reducida cantidad de efectivos. Construidos en hormigón, estos fortines debían resistir impactos de proyectiles de artillería y aviación y tener, así mismo, capacidad de hacer fuego en todo su perímetro. Otra de sus características es que además debían tener la capacidad de acumular los suministros necesarios –víveres, munición, agua y material sanitario– para asegurar el mantenimiento de la posición. Se determinó que se construyeran 16 de estos fortines, todos con la misma tipología, pero únicamente llegó a concluirse el número 13. Su gemelo, el número 14, quedó en la fase de movimiento de tierras a unos 150 metros de distancia. La importancia de este fortín destaca además por ser uno de los pocos ejemplos de los que tenemos datos concretos y exactos, desde su planteamiento hasta cómo y quién lo construyó, –en concreto la 2ª Compañía del 7º Batallón de Zapadores–, en unos dos meses, entre finales del 1938 y principios de 1939.

La estructura que presenta es un anillo de diez metros de diámetro que comunica con cuatro nidos semiesféricos con troneras. El anillo central, a su vez, presenta troneras propias y en centro de la construcción una estructura circular a la que se accede desde el interior y desde unas escalas metálicas adosadas a la estructura. El acceso se hacía mediante una rampa descendente que comunica con un túnel y éste, con una rampa ascendente hasta uno de los anillos exteriores. Contaba además con defensas complementarias, como alambradas y zanjas.

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