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Las preuvas, tan celebradas como las uvas

Cientos de personas se concentraron en la Puerta del Sol para anticipar la despedida del año

  • Entre los asistentes había multitud de extranjeros que acudían por primera vez a la fiesta / Foto: Cipriano Pastrano
    Entre los asistentes había multitud de extranjeros que acudían por primera vez a la fiesta / Foto: Cipriano Pastrano

Tiempo de lectura 2 min.

31 de diciembre de 2018. 05:04h

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Javier Garrido.  31/12/2018

Ya anticipaban los «ensayos» de las 12 de la mañana de ayer, con las preuvas «matinales» lo que podía pasar en la Puerta del Sol sólo 12 horas más tarde. Y es que, desde que la moda de las preuvas se impuso hace unos años, cada vez son más las personas que se reúnen en la céntrica plaza madrileña para anticipar el final de año de la mejor manera posible.

La fiesta comenzó un poco más tarde de lo previsto, a eso de las 22:00, cuando la Policía, que controlaba los accesos, dejó pasar a la muchedumbre que esperaba agolpada en los accesos a la plaza, que previamente había sido desalojada. La gran expectación se palpaba en el aire.

Lorena, de 23 años y del barrio del Pilar, acudió con un grupo de siete amigos que vienen todos los años «para conservar la tradición», ya que el 31 lo pasan con la familia y toman las uvas desde casa. Otro de sus amigos, Quique, iba cargado con palomitas y golosinas convencido de que las uvas «da mala suerte».

En el lugar se congregó un público diverso de todas las edades, aunque con la principal afluencia de jóvenes y personas de mediana edad, entre ellos gran cantidad de extranjeros.

Muchas personas iban ataviadas con motivos navideños: gorros, bufandas, pelucas y, sobre todo, provistos del teléfono móvil para inmortalizar el momento.

El ambiente de celebración fue creciendo según se acercaban las horas de las campanadas. Todo ello rodeado de un gran dispositivo de seguridad y de emergencias que veló en todo momento por el orden y el correcto funcionamiento de las preuvas.

Las preuvas, tan celebradas como las uvas

Muchos de los asistentes aguardaban sentados en el suelo haciendo corrillos a la espera de poder comer las uvas a golpe de campanadas. Entre ellos se encontraban dos alemanas, Hescha y Zara y una argelina, Dalal, que conocían la tradición de las preuvas por unos amigos alemanes y estaban dispuestas a asistir a la Puerta del Sol hoy para recibir al Año Nuevo.

Entre el nutrido grupo de extranjeros que se concentraron ayer en el corazón de Madrid Adrián, un ecuatoriano de 21 años que se encontraba ayer abrumado por la gran cantidad de público y que pedía para el año nuevo oportunidades laborales en su país.

Una de las personas con discapacidad Fernando, ayer era el primer año que acudía a la celebración y contaba con un sitio reservado. Y es que este año la Comunidad de Madrid ha habilitado un espacio para que las personas con movilidad reducida pudieran acudir a despedir el año con un día de antelación. Fernando prefiere comer las uvas hoy con la familia, pero ayer estaba muy satisfecho de haber podido participar de las preuvas sin problemas.

La previa de la última fiesta del año transcurrió sin incidentes en medio de un gran panorama festivo, villancicos y unas ganas de que el 2019 sea mejor que el anterior. Los excesos los dejaron, al menos la mayoría, para la Nochevieja.

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