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Esenciales

El papel crucial del médico en las residencias de mayores: más allá de la función sanitaria

Atender de manera individualizada, prevenir y promocionar la autonomía de los residentes: así de esencial -y gratificante- es la labor de los médicos en las residencias CleceVitam

Las residencias CleceVitam destinan todos sus recursos humanos y técnicos a convertir cada uno de los centros en un segundo hogar para quienes residen en ellos.
Las residencias CleceVitam destinan todos sus recursos humanos y técnicos a convertir cada uno de los centros en un segundo hogar para quienes residen en ellos.Clece

En los centros dedicados al cuidado de personas mayores, la calidad de vida y la salud de los usuarios son una prioridad. Garantizar una atención sociosanitaria de calidad es tarea de un equipo multidisciplinar capaz de responder de manera coordinada a las necesidades individuales de cada residente.

En este sentido, el médico es una figura con gran valor objetivo y subjetivo: pasa consulta a diario, controla la medicación (si la hubiera), apoya al área de enfermería y evalúa, junto con otros perfiles como el fisioterapeuta o el psicólogo, qué es lo mejor para cada usuario. Es, sin duda, un profesional de referencia tanto para los residentes como para sus familias.

La principal función del equipo sanitario es velar por la calidad de vida de cada uno de los residentes.
La principal función del equipo sanitario es velar por la calidad de vida de cada uno de los residentes. Clece

El cuidado integral en manos de expertos

Las residencias CleceVitam destinan todos sus recursos humanos y técnicos a convertir cada uno de los centros en un segundo hogar para quienes residen en ellos. En este sentido, los médicos que forman parte de la plantilla desempeñan un papel clave en la atención integral de los mayores. Es el caso de Melvis Caridad Ferguson, médico en CleceVitam Vía Ronda, situada en Tenerife. Su trabajo como doctora de la residencia arranca cuando el usuario llega al centro, momento en el que se identifican sus patologías y estilo de vida. El objetivo de esta evaluación inicial es disponer de la mayor información posible para poder adaptar sus rutinas: con quién compartirá habitación (en caso de que sea así), qué tipo de cama necesita o cuál es la alimentación más adecuada, entre otras.

Una vez que el usuario ya está viviendo en la residencia, comienza el trabajo diario de atención junto con el resto del equipo de profesionales. “Trabajamos siempre unidos -explica Ferguson-. Mi vinculación más directa es con enfermería porque se encarga de ejecutar todas las indicaciones que se hacen desde el área médica, pero también nos coordinamos con psicología, fisioterapia…”. Gracias a este trabajo sincrónico por parte de las diferentes áreas de atención, y perfectamente personalizado, los residentes pueden seguir disfrutando de su autonomía y de las actividades de cada centro. “Hemos tenido casos de personas que llegaron prácticamente encamados y, ajustando algunas pautas con fisioterapia, por ejemplo, han podido volver a moverse”, señala la doctora.

Las ventajas de la atención médica directa

Y es que en las residencias de mayores encontramos a la población más frágil. Desde una perspectiva médica, los usuarios presentan una gran variedad de necesidades: conviven personas con enfermedades crónicas con otras que necesitan una rehabilitación puntual y diferentes niveles de salud cognitiva. La principal función del equipo sanitario es velar por la calidad de vida de cada uno de los residentes, por lo que el trato diario es fundamental.

Así lo percibe Eduardo David Erazo, médico de CleceVitam San Pedro Poveda, situada en Burgos, quien, tras la reunión inicial de rigor, comienza su jornada visitando a los usuarios durante la hora del desayuno para darles los buenos días. Después, realiza un recorrido por las habitaciones o recibe en consulta a aquellos que lo necesitan para analizar al detalle su situación. “Intentamos que mantengan su autonomía e independencia -explica- y, para ello, todo el equipo está en permanente comunicación para evaluar las necesidades que van surgiendo y poder actuar en beneficio de los usuarios”.

Según explica el doctor, poder abordar las diferentes patologías clínicas directamente en la residencia, sin necesidad de trasladarse a un centro médico, es beneficioso para los usuarios porque así evitan, en algunos casos, situaciones de desorientación o incomodidad.

La magia de la empatía: cuidados y conexión

Conociendo los testimonios de Ferguson y Erazo, resulta evidente que las funciones del médico en las residencias CleceVitam no se limitan a revisar la medicación o hacer informes sobre los pacientes. Esta figura es esencial si se quiere ofrecer un servicio realmente centrado en las personas. Gracias a su labor es posible mejorar la salud y calidad de vida de los residentes, así como reducir las derivaciones hospitalarias. Pero hay algo más: ese cuidado tan específico y personal es muy apreciado por los mayores, lo que, a su vez, hace que sea un trabajo realmente gratificante para quienes lo ejercen. “Llego a tener un vínculo con ellos -explica Erazo-. Aquí estamos en comunidad y puedes conocer bien su vida, algo que es más complicado si pasas consulta en un centro de atención primaria, donde no tienes el tiempo suficiente para hacerlo”. Coincide su homóloga de CleceVitam Vía Ronda: “Lo mejor de estar aquí es que puedo dedicar mucho más cariño a cada usuario. Para mí, los residentes son como mi familia: cada uno es mi abuelo, cada una es mi abuela”.

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