Hainan, la isla turística donde China es mucho menos comunista

Pese a los efectos del COVID-19, el turismo interior chino triunfa en un auténtico paraíso lleno de hoteles lujosos y tiendas duty-free

En el punto más al sur de China, a dos pasos de Vietnam y a cuatro o cinco de Filipinas, se encuentra la isla de Hainan, un hibrido entre nuestro Benidorm y nuestra Marbella, que triunfa como ningún otro lugar en el turisteo chino. También en época de Covid-19, con hoteles llenos y reservas para meses.

Su ciudad más poblada, Sanya, acoge uno de los hoteles más lujosos de todo el país: el Atlantis. En su página web, en inglés of course, podemos leer where water meets wonder, algo así como donde el agua se encuentra con la maravilla, o directamente, donde el agua hace maravillas. La imagen que acompaña estas líneas solo hace que confirmar tal aseveración. Es una de sus increíbles suites, la Poseidón para más señas, uno puede dormir debajo del agua, separado de la fauna marina solo por un cristal transparente.

Y, claro, allí los chinos tienen su destino favorito de vacaciones. El país en el que empezó todo, por aquello de que conocemos a Wuhan por lo que lo conocemos, parece estar remontando antes que nadie y la mayoría de sus habitantes hacen ya vida normal. Y en ese concepto entra, lógicamente, hacer las maletas y buscar un lugar, preferiblemente con mar, para descansar, relajarse y olvidarse, todo lo que sea posible, de un annus horribilis con todas las de la ley.

Hay que ser, eso sí, de clase media alta, para veranear por allí, aunque el imparable crecimiento económico del gigante asiático hace posible que los millones de chinos pertenecientes a esa categoría social avancen exponencialmente cada año.

Las playas de Hainan emulan a las de Hawai, con las que siempre se comparan. Aguas cristalinas, arena fina, territorios idílicos que, por unas cosas o por otras, nunca asociamos con China. Vemos (veíamos) a tantos habitantes de aquel país por nuestras calles y playas, con sus cámaras al hombro, que pocas veces caemos en el potentísimo turismo interior chino. Y ahí, nada comparable a Hainan, pero no solo por el clima benigno, el mar azul y las paradisíacas playas.

Y es que el truco está también, como casi siempre, en el bolsillo. Hainan también es conocido, y apreciado, por sus tiendas duty-free, uno de tantos contrasentidos en un país, políticamente comunista, pero que económicamente se ha abrazado a lo más salvaje del capitalismo. Entre estos establecimientos destaca uno: el Duty-free Shopping Complex, la mayor superficie libre de impuestos del mundo con 120.000 metros cuadrados y 350 tiendas de lujo internacionales.