La noche en que Ayuso y Casado activaron el botón electoral: “No podemos permitir una puñalada en Madrid”

Hablaron el martes y pactaron el anticipo de los comicios si llegaba una moción de censura en Murcia. Ayuso anunció la decisión a su Gobierno en Sol a las 11:45. Después, fulminó a Aguado

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El presidente del PP, Pablo Casado, y la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso FOTO: Lavandeira jr EFE

Los desencuentros entre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y su vicepresidente, Ignacio Aguado, se habían hecho más visibles en las últimas semanas. Sin embargo, no había ninguna señal que hiciera prever que la coalición se rompiera de una forma tan abrupta como la que se concretó ayer. A las 10 de la mañana, Ayuso y Aguado se sentaron en la mesa de la biblioteca de la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol para participar en la reunión del Consejo de Gobierno de los miércoles. La reunión comenzó con puntualidad y se tramitaron con normalidad los acuerdos previstos en el orden del día.

Las deliberaciones de estos asuntos ordinarios, sin embargo, no podían ocultar la tensión entre sus participantes. Y es que el terremoto declarado en Murcia, con el pacto entre el PSOE y Cs para presentar una moción de censura, se trasladó en cuestión de minutos al kilómetro cero de la capital.

La reunión del Consejo de Gobierno finalizó a las doce menos cuarto. Fue entonces cuando Ayuso tomó la palabra y comunicó su intención de disolver de la Asamblea con el objetivo de no sumir a Madrid en la inestabilidad. Tras escuchar el rechazo de Aguado y de otros consejeros a la estrategia de la presidenta, reunión concluyó. «Sí hubo deliberación» entre los miembros del Gobierno madrileño en torno la decisión de disolver la Asamblea, recalcan en Sol. Y es que no es éste un asunto menor ya que la deliberación es uno de los requisitos necesarios para poder adelantar los comicios autonómicos. Así lo acreditó el secretario del Consejo de Gobierno en Sol.

La presidenta, el vicepresidente y resto de consejeros abandonaron la sala del Consejo de Gobierno barruntando que habían asistido a su última reunión todos juntos. Acto seguido, Ayuso firmó el decreto de disolución del parlamento regional a las 12.25. Diez minutos antes de la una de la tarde, lo remitió al Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, para su publicación en su edición de este jueves.

Contagio del terremoto murciano

El intercambio de llamadas y mensajes, sin embargo, había comenzado varias horas ante. En concreto, en la noche del martes: según fuentes próximas a la Presidencia del Gobierno madrileño, Ayuso mantuvo una conversación con el presidente nacional del PP, Pablo Casado, en la que abordaron las consecuencias que podría tener en Madrid la posibilidad de que se registrara en Murcia una moción de censura contra el también presidente popular Fernando López Miras, tal y como a esa hora ya temían en Génova por las informaciones de las que disponía el secretario general Teodoro García Egea. Casado y Ayuso acordaron activar el botón rojo del anticipo electoral en el caso de que la moción de censura fuera presentada en Murcia. El peor de los presagios se confirmó y Díaz Ayuso anunció la nueva cita con las urnas el 4 de mayo. «No nos podíamos permitir esa puñalada», aseguran en el entorno de la presidenta.

En el equipo de la presidenta reconocen que la situación en Murcia ha sido el desencadenante de la ruptura con Ciudadanos, aunque destacan que las «deslealtades» protagonizadas por el vicepresidente Aguado han sido constantes en los últimos meses. También las protagonizadas por el resto de consejeros naranjas, aclaran desde Sol, con las excepción de los responsables de Cultura, Marta Rivera de la Cruz, y de Universidades, Eduardo Sicilia. De los «comportamientos desleales» de Aguado ponen como ejemplos su apoyo a la comisión de investigación de Avalmadrid por la izquierda, el anuncio de la presentación de una ley de igualdad sin haberlo consultado previamente con la presidenta autonómica o los constantes posicionamientos en materia sobre la covid-19 del portavoz sin haberlos consensuado previamente con el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero.

Han sido choques, sin embargo, que ambas partes de la coalición han tratado de relativizar. Se imponía la necesidad de mantener la estabilidad del Gobierno y, al tiempo, la buena interlocución con Vox. Sin embargo, hace diez días, la presidenta optó por no ocultar su desagrado con el hecho de que Aguado fijase una posición en torno a cuestiones sanitarias que previamente no se habían deliberado: «Me sorprende que después de dos horas de debate en el Consejo Gobierno no lo hayan comentado, las competencias en materia de sanidad las tiene un consejero que estaba allí presente y al que no se le ha consultado», aseguró entonces Ayuso.

Ahora ya no son socios y, si los tribunales y la Asamblea lo permiten, los madrileños podrán dictaminar cuál de los dos tiene la razón en este divorcio.