Atropello en un colegio de Madrid: ¿debe cortarse el tráfico en las calles escolares?

La nueva ordenanza de Movilidad aprobada por el Ayuntamiento de la capital establece restricciones en estos entornos

Varios niños participan en una protesta del movimiento ‘revuelta escolar’, frente al colegio público Lope de Vega
Varios niños participan en una protesta del movimiento ‘revuelta escolar’, frente al colegio público Lope de Vega FOTO: Jesús Hellín

Lo sucedido ayer a las puertas de un colegio en Mirasierra vuelve a poner el foco en torno a cómo debe ser la movilidad en el entorno de los centros escolares. La presencia de decenas de coches a la entrada y a la salida de los menores supone un riesgo que, precisamente, aborda la nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible aprobada hace algo de un mes y medio por el Ayuntamiento de la capital. Esta norma incluyó, en concreto, la definición de «calle escolar», gracias a una enmienda transaccionada entre Más Madrid y la coalición del PP y Ciudadanos. Esa definición establece que la «calle escolar» es la «zona de circulación restringida en el horario de salida y entrada a la escuela infantil, colegio o centro educativo», sobre la que se establece, además, una «circulación a 20 km/h en calles aledañas». Su regulación establece además la necesidad de promover en estos entornos «modos de movilidad sostenible y pacificación de tráfico».

Lo que pide Revuelta Escolar

Dentro de este debate, sin embargo, hay formaciones, como Más Madrid, que apuestan por ir un paso más allá de la limitación de la velocidad a 20 kilómetros por hora y reclaman prohibir el tráfico en el entorno más próximo a las puertas de los colegios coincidiendo con las entradas y las salidas de los escolares. También el diseño de «caminos seguros» para ir al colegio. Una propuesta que impulsa también el colectivo «Revuelta escolar», un movimiento impulsado por familias para reivindicar entornos escolares con menos coches, más seguros, menos contaminación y menos ruidos. Hasta la fecha un total de 26 centros madrileños, se han sumado a esta iniciativa que nació en Barcelona y a la que se han adherido colegios de 11 ciudades. Junto a sus exigencias a la administración, los impulsores de «Revuelta Escolar» han realizado varias acciones consistentes en la transformación del entorno de estos colegios en «zonas seguras de juegos» algunos viernes.