Cuando en Madrid se conducía por la izquierda (y en Barcelona por la derecha)

A principios del siglo XX las normas de circulación en las ciudades dependían de las autoridades municipales

Imagen de la circulación por la calle de Alcalá
Imagen de la circulación por la calle de Alcalá FOTO: Ayuntamiento de Madrid

No es una rareza británica. La cosa tiene más enjundia. Y es antigua. Mucho. De hecho en Roma, tal y como atestiguan los arqueólogos, se ha comprobado que en los caminos que utilizaron los romanos los surcos encontrados presentaban un mayor desgaste en el lado izquierdo. Algo, por lo demás, lógico, ya que la mayoría de las personas es diestra, por lo que al ir por el lado izquierdo se permitía a quienes iban a caballo tener libre la mano derecha para defenderse de un posible ataque o saludar a alguien conocido.

Más recientemente, los coches de caballos también circularon por la izquierda. De esta forma, los cocheros podían usar la fusta con la mano derecha, mientras dirigían los caballos con la izquierda. En la actualidad, el 66% de la población mundial conduce por la derecha. El resto, unos 60 países, lo hacen por la izquierda. España forma parte del primer grupo, aunque no siempre fue así. En los primeros años del siglo XX, por ejemplo, en Barcelona se conducía por la derecha, pero en Madrid se iba por la izquierda. Sin embargo, en 1924 se aprobó una norma que obligó a los conductores madrileños a circular por la derecha.

Puerta del Sol de Madrid
Puerta del Sol de Madrid FOTO: Ayuntamiento de Madrid

Estados Unidos tenía mucho que decir

Estados Unidos fue uno de los primeros países que eligió circular por la derecha. Era lo más cómodo para los colonos que iban hacia el oeste, la mayoría diestros, y que conducían carruajes tirados por cuatro o seis caballos. Pero la cosa se impulsó de manera sustancial con la industrialización. Quienes aceleraron en circular por la derecha fueron Henry Ford y el modelo Ford T, un coche con el volante a la izquierda del que se vendieron más de 15 millones de unidades en todo el mundo entre 1908 y 1927. Este automóvil marcó sin duda una época por la forma en la que se fabricaba (la producción en cadena permitió abaratar su precio) y porque situó definitivamente el volante a la izquierda.

Durante los primeros años del siglo XX, en España no hubo una norma estatal que regulara el sentido de la circulación. Esta decisión dependía de las autoridades municipales. Por eso, en Barcelona, se circulaba por la derecha, mientras que en Madrid se iba por la izquierda.

El primer Reglamento que se aprobó para regular la circulación de los vehículos a motor es de 1918. En él, se establecía la circulación por la derecha, “excepto en los términos municipales de aquellas ciudades cuyos Ayuntamientos hayan adoptado disposiciones especiales”. En Madrid, se continuó circulando por la izquierda, una costumbre que provocaba muchos accidentes: por un lado, la mayor parte de los coches llevaba el volante a la izquierda; por otra, quienes salían de la capital tenían que cambiar y circular por la derecha.

Ante este caos de tráfico y el aumento imparable del número de coches en la capital, en 1924, el entonces gobernador civil y militar de Madrid, Juan O’Donnell y Vargas, duque de Tetuán, emitió un bando para ordenar definitivamente la circulación en la capital: “Desde el 10 de abril próximo venidero todos los vehículos irán por la derecha de las calzadas, tanto en la calles como en las plazas”. La situación de confusión era tal que obligó al Consistorio a disponer pregoneros o carteles en lugares públicos con las instrucciones para los conductores según cada calle o zona.

Desde esa fecha, en España todos circulamos por la derecha, aunque la regulación estatal no llegó hasta la década de los años 30.