El perdón o cómo levitar con la poética del dolor

Juana Acosta vuelve a la danza de la mano de Chevi Muraday en el Bellas Artes con «El Perdón»

La actriz Juana Acosta y el bailarín Chevi Muraday durante el pase gráfico de la obra "El perdón"
La actriz Juana Acosta y el bailarín Chevi Muraday durante el pase gráfico de la obra "El perdón" FOTO: J.J.Guillen EFE

Su primera vocación fue la danza, empezó con tres años hasta que un día al salir de clase sonó el teléfono y le dieron la terrible noticia de que su padre había sido asesinado. Tenía 16 años y desde ese día, la colombiana Juan Acosta dejó de bailar. «La violencia impuso su ley robándome las ganas de vivir, de sentir, de bailar», afirma la actriz.

Hace dos años, Acosta se puso en contacto con el bailarín y coreógrafo Chevi Muraday. «Me sorprendió porque no solo vino con la necesidad de querer bailar, sino que trajo una historia. No era un libro ni un texto, era su propia vida y cuando me la contó, me dejó prácticamente pegado a la silla», cuenta Muraday sobre el origen de «El perdón», la pieza que LOSDEDAE presenta en el Teatro Bellas Artes con textos de Juan Carlos Rubio. «No es ya la historia en sí, con su violencia y del lugar tan doloroso de donde viene, sino desde donde lo cuenta, eso es lo que más me conmovió y me impulsó a aceptar este proyecto tan especial».

«Belleza y ausencia. Muerte y renacimiento. Esa tensión, ese contraste impone el ritmo de esta pieza que explora las profundidades y los recovecos del alma buscando cómo acortar el círculo de la violencia para no perpetuarla, la libertad de quien decide amar en lugar de odiar. Resignificar el dolor y encontrar una perspectiva liberadora. Volver a nacer, a vivir, a sentir, volver a bailar. Y perdonar», esta es la reflexión con la que Juan Acosta encara este proyecto vital al que Muraday ha dado forma y alma. «Ha sido un viaje de casi dos años muy intenso, incluso doloroso, por abrir lugares que estaban cerrados, sin quererse meter ahí, pero que era necesario hacerlo –explica el coreógrafo-. Investigamos arduamente sobre lo sucedido, sobre todo en el asesinato de su padre y en esa violencia implícita latente en la sociedad colombiana, al igual que la española. Nos entrevistamos con sus familiares y amigos y su visión nos ayudó mucho a comprender. A partir de ahí comenzamos a trabajar el texto y la línea del tiempo, algo que me interesa mucho dramatúrgicamente, el antes y el después del asesinato y el ahora que vive Juana. El espectáculo se basa en eso –afirma Muraday-. Ella no hace ningún papel porque es ella en escena. Invita al público a entender su viaje, a no quedarse en la muerte del padre, sino en todo el proceso de reconciliación y en el mensaje explícito de que la violencia no debe generar más violencia, sino que hay que vivir con el perdón, es su viaje interior vivido para llegar a perdonar. Y en eso se basa el espectáculo, todos tenemos algo que perdonar», asegura.

Para Acosta, volver a bailar después de treinta años es todo un reto. «Ha sido conmovedor. Ella es tenaz y trabajadora y como coreógrafo debo encontrar los límites de actores y bailarines para seguir trabajando y hemos llegado a un lugar muy honesto y bello», asegura Muraday. Un espectáculo dominado por la poética de las imágenes y las palabras, acompañado de música y de versos de poetisas colombianas. «No podemos quedarnos en la sombra y las oscuridades, hay que avanzar, quitarse el peso del rencor porque si no se queda uno ahí enquistado». Y prosigue: «Ella ha perdonado con el corazón, por eso es una pieza tan emotiva, tan cargada de belleza. Desde el primer día, mi imagen era hacerla levitar porque ya había perdido mucho peso de esa mochila dolorosa y eso provoca en el escenario imágenes muy emocionantes que se transmiten al público, que conectan con él porque la emoción es un lenguaje universal».

Dónde Teatro Bellas Artes
Cuándo del 12 al 23 de enero
Cuánto de 17 a 28 euros