Vuelven al callejero de Madrid los Hermanos García Noblejas: «La Historia es como es»

El Ayuntamiento ejecuta la sentencia del TSJ de Madrid en Ciudad Lineal. También se ha cambiado la dedicada al Crucero Baleares

La calle Hermanos García Noblejas, en el distrito de Ciudad Lineal, recuperó ayer las placas que se retiraron en 2017
La calle Hermanos García Noblejas, en el distrito de Ciudad Lineal, recuperó ayer las placas que se retiraron en 2017 FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

En cumplimiento de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), operarios municipales cambiaron ayer las placas de la Avenida de la Institución Libre de Enseñanza por las de Hermanos García Noblejas, que había retirado el Consistorio de Manuela Carmena en 2017. El nombre vuelve así al callejero de Madrid con la restitución de la placa en la calle que lleva su nombre en el distrito de Ciudad Lineal, en cumplimiento de la sentencia judicial acatada por el equipo de José Luis Martínez-Almeida sin recurrirla, como esperaba la familia García-Noblejas.

Con su nombre recuperado, «ahora sí, estamos muy contentos», asegura a LA RAZÓN José Antonio García-Noblejas, sobrino en segundo grado de los hermanos –José, Jesús, Salvador, Javier y Ramón– a los que recuerda la extensa vía del callejero madrileño. Insiste en que la Ley de Memoria Histórica «no se puede aplicar a los miembros» de su familia, porque «no les afecta» el artículo 15. «Ni se alzaron en armas contra la República, porque mataron al principio de la guerra a la mitad, y también al padre y a mi abuelo de paso, y los que quedaron fueron dos, que no intervinieron en las ‘represalias de la dictadura contra los vencidos’, como dice la ley, porque lucharon en la División Azul, en 1941, a muchos kilómetros de España, y uno de ellos murió al principio al cruzar el Vóljov –en la primera barcaza que atravesó el río–, y el otro en un accidente de tráfico a la vuelta, así que no se les puede aplicar».

«No hay motivación alguna en lo que pedían», alude al fallo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que «además condena en costas al Ayuntamiento». Tras reiterar su «alegría» por este desenlace «en defensa de la dignidad de la familia», menciona José Antonio «el daño que se ha hecho a la cantidad de vecinos afectados en una calle que tiene más de cinco kilómetros de longitud», en la que «no hay grandes empresas, sino pequeños negocios familiares, que han tenido que ir al notario, al registro mercantil, a cambiar el DNI o la documentación del coche...».

José Antonio García-Noblejas es partidario de «dejar las cosas como están» y «si quieren que le pongan una calle a gente que ha hecho cosas buenas, como Melchor Rodríguez [«El Ángel Rojo»], que salvó por cierto a mi padre y a mi tío, que iban en la última expedición a Paracuellos del Jarama, donde ya habían matado a mi abuelo y al padre de los hermanos García-Noblejas», o a «Julián Besteiro, un socialista coherente que no salió huyendo y murió en la cárcel de mala manera».

«Hasta aquí hemos llegado», afirma, «para nosotros se ha acabado», aunque la familia es consciente de «las chispas que van a saltar por todos lados, porque sabemos cómo es España», asegura este notario recién jubilado, que recuerda cómo en el mes de julio, en el pleno del Ayuntamiento donde se acordó ejecutar la sentencia del TSJM, «salió de todo», y el secretario general del Grupo Municipal Socialista, Ramón Silva, acusó a los hermanos García-Noblejas de «criminales de guerra». «Vamos a dejar de remover la Historia, que es como es», reclama. Como ha dicho otro de los García-Noblejas, «misión cumplida». «Hasta el momento sí», apunta José Antonio, con la certeza al menos de que ayer se restableció el nombre de los suyos.

Crucero Baleares

Sustituir cada placa cuesta unos 60 euros. Y las de ayer no van a ser las únicas que va a reponer el Consistorio. La siguiente en regresar al callejero madrileño ha sido, en Puente de Vallecas, la dedicada al Crucero Baleares, que formó parte de la flota sublevada durante la Guerra Civil y resultó hundido durante la Batalla del Cabo de Palos, en marzo de 1938.

El Ayuntamiento de la capital da cumplimiento de esta forma a la sentencia del TSJM que ratificaba fallos de los tribunales ordinarios que consideraban que el cambio de nombre no estaba suficientemente justificado. Así, el Alto Tribunal madrileño ordenaba recuperar el nombre original de algunas calles que Carmena había modificado en aplicación de la Ley de Memoria Histórica para eliminar toda referencia al franquismo del callejero capitalino.

En concreto, en 2017, bajo el mandato de Manuela Carmena se acordó la eliminación de 52 nombres de vías y plazas que homenajeaban a personas o acontecimientos relacionados con la sublevación militar del 18 de julio de 1936, la Guerra Civil o el franquismo. Con ese acuerdo –que se alcanzó con el apoyo de Ahora Madrid, PSOE y Cs, mientras que el PP se abstuvo– se daba conformidad a la propuesta del Comisionado de la Memoria Histórica.

Posteriormente llegarían los recursos, que han llevado a los tribunales a anular los cambios aprobados en otras vías como El Algabeño (Hortaleza), Cirilo Martín (Moncloa-Aravaca), Asensio Cabanillas (Chamberí) o Millán Astray (Latina), al considerar que no les afectaba ninguno de los supuestos que justificarían el cambio en aplicación de la Ley de Memoria Histórica.

Así, por ejemplo, el juez de instancia exponía que la actuación impugnada adolecía de la suficiente motivación, “sin que del contenido del expediente administrativo pueda desprenderse, de manera inequívoca, que Millán Astray participara en la sublevación militar, ni tuviera participación alguna en las acciones bélicas durante la Guerra Civil, ni en la represión de la dictadura”.