Chanel: el fracaso de los odiadores

Toca observar con expectación hasta donde llegará la carrera de la protagonista, que debería surfear la ola del éxito con cuidado de no caer al agua, donde estarán los tiburones de siempre

La cantante Chanel durante el concierto gratuito LOS40 Classic, en la Plaza Mayor de Madrid
La cantante Chanel durante el concierto gratuito LOS40 Classic, en la Plaza Mayor de Madrid FOTO: Manuel Pinilla Cruces Europa Press

Los españoles tendemos a tirar piedras contra nuestro propio tejado. Al menos hasta que desde el exterior se meten con uno de los nuestros, siendo entonces el momento de sacar la casta de defender lo patrio. Vendría a ser una especia de “mi padre es un sinvergüenza, pero no se te ocurra insultarle tú, que te machaco”. Nadie puede negar que la forma de elegir a nuestro representante para Eurovisión este año, ha sido un éxito sin precedentes. Las elecciones para el festival siempre han estado acompañadas de polémica, pero en Benidorm se logró una plataforma indispensable para que Chanel arrancara con fuerza y pudiera meterse en el podio de los triunfadores.

Eurovisión sigue teniendo una legión de seguidores tremenda, arrasa en audiencia, congrega a familias y grupos de amigos alrededor de la televisión, para debatir, animar o desilusionarse a la vez, y sigue teniendo mucho peso en Europa. Conviene no olvidar que la catalana con ascendencia cubana tuvo que cerrar sus redes sociales después de ser elegida, algo que no le perdonaron los seguidores de las otras dos favoritas. Aun con eso, el huracán Chanel se hizo fuerte, con una sonrisa permanente y una coreografía que podía haber firmado la misma Beyoncé, llevo el orgullo español a lo mas alto y fue, de calle, la gran favorita para el público general.

Se presuponía que el primer puesto correspondería a Ucrania, porque por mucho que le pese a algunos, Eurovisión es un festival de música claramente marcado por la política, y solo por el hecho de que en Rusia se sepa que Europa apoya a los de Zelenski hasta en una partida de parchís, merece la pena. Ahora toca observar con expectación hasta donde llegará la carrera de la protagonista, que debería surfear la ola del éxito con cuidado de no caer al agua, donde estarán los tiburones de siempre, esperando a regodearse de su fracaso y poder destrozar un posible mito en lugar de presumir de él.