Así son las primeras empresas con jornada laboral de cuatro días

La viabilidad la han conseguido con una mezcla de innovación y organización que no funciona a todos

La Francachela, una empresa pionera en la jornada de cuatro días
La Francachela, una empresa pionera en la jornada de cuatro días FOTO: La Razón (Custom Credit)

Este primer periodo después de la pandemia de la Covid-19, si se pudiera definir de alguna manera, sería de «reinvención». De asumir que las cosas han cambiado y buscar diferentes formas de adaptarse a ello. Sobre todo, en el mundo laboral. Así, una empresa de restauración, La Francachela, y otra de alquiler de espacios para eventos, Ephimera, son las pioneras en instaurar la jornada laboral de cuatro días a la semana en Madrid. Y parece que a ellas, Elena Sobrados y María Álvarez, las socias que están al frente de ambas empresas, les va de maravilla.

«A las dos nos pasó, al igual que a muchísima gente, que teníamos hijos pequeños durante el confinamiento», explican. «Fue un periodo muy complicado, y vimos que alguna solución había que poner cuando volvimos a abrir los restaurantes en mayo de 2020, porque los trabajadores se tenían que reincorporar, como nosotras, cuando aún los colegios no terminaban de abrir y no había forma de conciliar». Empezaron, así, a estudiar distintas soluciones. «Era un cambio muy grande porque en hostelería se trabajan seis días a la semana y, muchas veces, en turno partido», reconoce María. Pero esto no las detuvo. Se dieron cuenta, de hecho, de que «era una palanca excelente para producir una transformación cultural de la empresa, para modernizarla, así que lo que hicimos fue buscar una solución tecnológica que nos permitiera aumentar la productividad de los trabajadores y así poder introducir esa reducción de las jornadas».

De esta manera, algo que surgió para dar respuesta a los primeros meses después del confinamiento, se ha instaurado de forma definitiva. «Hemos dado beneficios estos dos años, y, sobre todo, tanto nosotras como nuestros empleados estamos felices con la transformación que hemos sido capaces de implementar». Y es que, tal como reconocen, ha sido un proceso que más que costes económicos ha supuesto «tener que tomar muchas decisiones».

Implementaron, para ello, desde nuevas formas de pedir las comandas a cambios en la propia cocina: «eliminamos platos que llevaban mucho tiempo en prepararse e incorporamos otros que eran más sencillos, introducimos un software de control de mercancías, de pedidos…». En definitiva, ha sido más bien una mezcla de innovación y organización. «Los restaurantes abren muchas más horas de lo que supone la jornada laboral de una persona, por lo que, en el fondo, no es ni siquiera un gran cambio logístico lo que hay detrás de implementar esta jornada, sino simplemente hacer los turnos de otra manera», apunta María.

Sin embargo, ellas mismas son conscientes de que este proceso no sería igual de sencillo de implantar para todas las empresas. «No ha sido tanto un esfuerzo económico como de innovación, y nosotras, que venimos de este sector precisamente, no nos ha supuesto mayor problema implantarlo», señalan. De hecho, han sido capaces de implantarlo por sí mismas, pero «eso no siempre está al alcance de todas las empresas». En España hay muchas pequeñas, empresas familiares a las que les puede resultar muy complicado materializar este cambio. «Además, todos los sectores tienen modelos de negocio diferentes y es distinta su organización y la introducción de la innovación tecnológica».

La propuesta de reducir la jornada laboral a cuatro días a la semana, que se ha barajado por el Gobierno central tiene dos opciones: o bien la reducción de jornada de 40 a 32 horas semanales o que el trabajador contratado a jornada completa realice el mismo número de horas que hasta ahora pero en cuatro días, lo cual supone que alcanzase las 9,5 o 10 horas diarias. «No creo que esta propuesta valga para todas las actividades», dice María José López Álvarez, profesora de derecho del trabajo en Comillas ICADE. «Si atendemos a la propuesta de Más País de que las empresas paguen el mismo salario por 32 horas a la semana, tenemos que tener en cuenta que habrá una pérdida de competitividad», explica. «Sin embargo, es posible que a algunas empresas les compense, pero creo, sobre todo, que es algo que las empresas tienen que tener muy estudiado y muy claro a la hora de implementarlo».

Un arma de doble filo

En cuanto a las ventajas, Álvarez coincide con que es posible que los trabajadores, al tener un periodo más prolongado de descanso y, por lo tanto, de desconexión, «tengan una mayor motivación los días de jornada, etcétera». Sin embargo, advierte de que esto pueda suponer un arma de doble filo en cuanto a la conciliación dependiendo de la empresa que lo implante, sobre todo si se opta por condensar las 40 horas de trabajo en cuatro días. «Los padres o las personas que tengan responsabilidades familiares lo que necesitan es flexibilidad en la jornada, no concentrarla, porque al final te pasas de lunes a jueves trabajando y, si no puedes atender a tu hijo a tus hijos estos días, porque tienes incluso que trabajar más horas diariamente que antes para tener el viernes libre, tampoco hay mucha ventaja», explica. Este es, de hecho, el modelo que se va a implantar en Bélgica y en el que Álvarez advierte que puede haber serios problemas de cara a la conciliación. «En muchos casos puede ser asumible trabajar hora y media más al día, pero en los que la gente necesite conciliar de verdad puede suponer un problema», insiste.

Además, Álvarez considera que, para garantizar que las empresas no perdieran competitividad, sería necesario que todas partieran de la misma base: «si todos implantamos una serie de medidas tecnológicas, por ejemplo, que garanticen la productividad, pero solo algunos implantamos la jornada de cuatro días, es posible que se produzcan grandes desajustes en términos de competitividad entre unas empresas y otras», explica. «Sin embargo, no podemos generalizarlo, porque todo depende de lo que le compense a cada empresa», asevera. Por su parte, María y Elena están plenamente convencidas con el modelo que han implantado. Y sus empleados también. «Saben que les estamos ofreciendo algo que no se lo da ninguna otra empresa», dicen. «A veces el sector de la hostelería parece estar muy denostado en España, y eso que somos líderes mundiales. Pero nosotras estamos muy orgullosas de que nuestras empresas sean pioneras en construir buenas condiciones de trabajo en este sector». «Esto es fundamental no solo para que la gente tenga un trabajo y una remuneración, sino también para que se sienta orgullosa de lo que hace».

Sin unanimidad en la política

Ya hay países que han apostado por probar la reducción de la jornada laboral a cuatro días semanales, como es el caso de Islandia, Suecia o Canadá. En España, esta es una de las medidas estrella de Más País, que impulsó dentro del marco del acuerdo presupuestario de los presupuestos de 2022, una asignación presupuestaria destinada a realizar una prueba piloto para estudiar la reducción de jornada laboral sin reducir el salario. En la Comunidad tiene a Más Madrid como uno de sus principales impulsores, pero es una iniciativa que no cuenta con consenso político. La propia Díaz Ayuso afeó a Más Madrid que trabajar cuatro días a la semana «les va a agotar».de trabajo y se les tiene que dar esta opción”, explica. “Del mismo modo, no se les puede obligar a cambiar su jornada, por lo que yo, en ningún caso, haría este cambio por decreto, porque puede haber muchísimas situaciones en las que al trabajador no le convenga ir a trabajar de lunes a j ueves”.