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Vallecas, como Suecia

«Vivir a la madrileña» alarga casi dos años la esperanza de vida

La capital supera ya a Japón y cuenta con la mayor esperanza de vida del mundo. Vallecas, el distrito peor posicionado, está a la altura de Suecia

Defunciones semanales
Defunciones semanalesTania NietoLA RAZÓN

La esperanza de vida viene creciendo en todo el mundo a razón de dos años o dos años y medio por década. En España, en general, los datos van muy bien desde los años sesenta, en que empezó a cambiar la tendencia. En Madrid, mejor aún, después de que la estadística se quebrara en los años 2020, 2021 y 2022 por la pandemia.

Los últimos datos del INE, que afectan a la semana 44 del año (5 de noviembre pasado), sobre número de defunciones en toda España, permite constatar ya un hecho relevante: que Madrid ha superado la esperanza de vida previa a la pandemia. Y otro dato importante: la Comunidad de Madrid presenta la esperanza de vida más alta de España y aumenta la distancia respecto al conjunto del país. No solo eso, la capital madrileña, en concreto, «tiene la mayor esperanza de vida del mundo. Ya no hay localidad japonesa que nos supere. Incluso los distritos de Villa de Vallecas y Puente de Vallecas, los que registran peores datos, son similares a los de países europeos como Suecia», explica Alejandro Macarrón, coordinador del Observatorio Demográfico CEU, adscrito al Centro de Estudios, Formación y análisis Social.

Los últimos datos del INE, que ha analizado con detalle la dirección general de Salud Pública de la Consejería de Sanidad, permiten constatar que las mujeres madrileñas nacidas en el año 2022 tienen una esperanza de vida de 87,11 años y los madrileños de 82,08 años· De esta manera, para ambos sexos en conjunto, la media se sitúa en los 84,76 años, lo que supone casi dos años más (1,68 años más, en concreto) que el correspondiente al total nacional, que es de 83,08 (en 2021 la diferencia era de 1,53 años).

Además, se da la circunstancia de que la región cuenta con los mejores indicadores en calidad de salud de España en el año 2022 y sus datos de mortalidad del año 2023 indican que la Comunidad de Madrid, Castilla y León y Melilla son las únicas autonomías que presentan un menor número de defunciones que en el año 2019, previo a la pandemia.

Desglosemos los datos del INE: respecto al año 2021, en la Comunidad de Madrid el descenso de defunciones es del 7,86% y del 6,54% para el conjunto del país.

Respecto al año 2019, las únicas autonomías que mantienen un descenso en la mortalidad son Castilla y León (-1,43%) y la Comunidad de Madrid (-1,12%). Melilla también baja (-3,12%), mientras que el conjunto de España sube en mortalidad un 3,77% con ascensos superiores al 10% en Baleares y Canarias.

Elena Andradas, directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, explica que «de manera tradicional se ha considerado que la salud de una comunidad está condicionada por la interacción de cuatro grupos de factores: el medio ambiente, referido no sólo al ambiente natural, sino también y muy especialmente al entorno social; los estilos y hábitos de vida que se forman por decisiones personales y por influencias de nuestro entorno y grupo social; el sistema sanitario condicionado por variables como la accesibilidad, eficacia y efectividad, centros y recursos, así como la buena praxis y cobertura; y la biología humana referida a la carga genética y los factores hereditarios».

Así, a nivel mundial se considera que « las medidas de salud pública son responsables de la mayor parte del incremento de la esperanza de vida ocurrido en el siglo XX y comienzos de XXI.

La mejora continua de los determinantes de salud, junto a las medidas de salud pública, son la base para conseguirlo». En definitiva, «la vida en la Comunidad de Madrid contribuye a una mejor esperanza de vida». De ahí que Andradas considere que «vivir a la madrileña» tenga que ver con que en la región haya aumentado casi dos años la esperanza de vida.

Andradas puntualiza que «la esperanza de vida es, junto a otras medidas basadas en la mortalidad, el indicador de salud más frecuentemente utilizado en la evaluación del estado de salud de las poblaciones. Esto se debe a que las estimaciones basadas en la información sobre mortalidad son las que presentan un mayor grado de validez para las comparaciones temporales y geográficas del nivel de salud. La exhaustividad de la información que ofrece el registro de mortalidad, junto a la objetividad del fenómeno que recoge, convierten a los indicadores basados en la mortalidad en un instrumento adecuado para la monitorización de los problemas de salud y el establecimiento de prioridades sanitarias». Es más, Andradas apunta que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos indicadores de mortalidad «presentan un adecuado grado de confianza para comparar el nivel de salud entre los distintos países, dadas las limitaciones que presentan el resto de las estadísticas sanitarias para la realización de comparaciones. Aunque existen otros indicadores como el número de años de vida saludable al nacer, calculado a partir de la información de mortalidad junto a la procedente de encuestas de salud, pero están menos actualizados y la metodología para su estimación es variable». De ahí que haya reparado en el hecho de que para el indicador de años de vida saludable al nacer, la Comunidad de Madrid presentara en 2021 un incremento de 2,3 años respecto a 2020, el mayor aumento de todas las Comunidades Autónomas.

La pobreza severa no existe

El demógrafo Alejandro Macarrón concluye que «tener una esperanza de vida tan alta implica que la pobreza severa no existe y prueba de ello es que cada vez llega un mayor número de inmigrantes a España».

También considera que no tienen sentido las limitaciones al tráfico que se han hecho en el centro de la capital con Madrid 360. «La medida no está justificada porque no tenemos un problema de contaminación cuanto contamos con la esperanza de vida más alta del mundo. A efectos de salubridad, no se justifica. Es una aberración política». Macarrón asevera que tener una buena sanidad cuenta mucho, pero también que no haya una pobreza severa, a lo que hay que añadir otros factores. Y pone el caso de EE UU, donde la esperanza de vida de los ciudadanos de origen hispano es más alta, pese a que no son los más ricos. «Puede que cuente el estilo de vida, el cariño, la alimentación...Intervienen muchos factores», dice.