El coronavirus provoca una caída “espectacular” de las emisiones globales

El mundo emite menos de un millón de toneladas de CO2 al día como consecuencia de las medidas extraordinarias tomadas para frenar la propagación del Covid-19. El aislamiento mejora la calidad del aire y el agua en los países en cuarentena, como ha ocurrido en los canales de Venecia, Italia. La contaminación se reducirá también en el resto de Europa y el mundo para 2020, pero los expertos advierten de que esta disminución de gases efecto invernadero expulsados por el ser humano podría ser contraproducente y ocasionar un efecto rebote en las emisiones

Las medidas adoptadas contra el coronavirus por las autoridades italianas han dejado imágenes insólitas en Venecia. La mítica plaza de San Marcos, acostumbrada a las aglomeraciones formadas por turistas de todo el mundo, se halla desierta. No hay monedas en la Fontana di Trevi y la cola interminable que solía formarse para subir al «vaporetto», el barco que recorre los canales de la ciudad, ha desaparecido. Tampoco hay cruceros amarrados en el puerto, pero la escena que más sorpresa suscita entre los vecinos del norte de Italia es otra: la ausencia de embarcaciones a motor en los canales venecianos ha devuelto a sus aguas una transparencia que «jamás» habían visto. Han podido contemplar por primera vez el fondo de sus ríos e, incluso, peces nadando en ellos.

Las restricciones impuestas a la libertad de circulación han mejorado la calidad del agua y el aire en Italia, pero también en China, España y el mundo. Se emiten, de hecho, menos de un millón de toneladas de CO2 por día desde que inició la crisis del Covid-19, según la Agencia de Protección Ambiental (EPA) del gobierno federal de EE UU. Las estimaciones indican que las emisiones globales podrían reducirse este año aproximadamente un 7%, una cifra cercana a lo que se debería lograr con el esfuerzo de todos los países para este 2020, según el Acuerdo de París. Al mismo tiempo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) predice que la economía experimentará el crecimiento más débil desde la crisis del año 2008.

La casi desaparición del tráfico rodado en los países con cuarentena y la reducción de la actividad industrial derivadas del Covid-19 han dejado sus primeros efectos secundarios positivos para la naturaleza. Sin embargo, el impacto real que esta pandemia tendrá en el futuro de la lucha frente a la emergencia climática es incierto.

Los expertos indican que todavía es pronto para medir los efectos del coronavirus a largo plazo, pero aseguran que las medidas extraordinarias de contención tienen ya un impacto muy positivo en la reducción de la contaminación atmosférica. Es el caso de China, que durante el aislamiento redujo sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 25%. El país asiático disminuyó a su vez el consumo de carbón en las centrales eléctricas un 36%, según el informe de CarbonBrief, realizado a partir de imágenes tomadas por la NASA. Ahora, los expertos esperan que las medidas de contención tengan tengan también su efecto en las emisiones de Europa.

Claus Zehner, científico de la Agencia Espacial Europea a cargo de la misión Copernicus Sentinel-5P, advierte a LA RAZÓN que en Italia se empiezan a ver los primeros síntomas de mejora en la calidad del aire. Las imágenes de la troposfera tomadas por el satélite Sentinel-5P revelan «una disminución de la contaminación atmosférica sobre este país, específicamente de las emisiones de dióxido de nitrógeno o NO2 (un compuesto tóxico que afecta muy negativamente a la salud de los humanos y el planeta)», señala el experto. «El declive es más evidente en el valle del Po, en Milán, pero se da en todo el norte de Italia», pues en esta zona se decretó el aislamiento de 16 millones de personas el pasado 8 de marzo.

Los datos se recibieron gracias a un instrumento llamado Tropomi, a bordo del Sentinel-5P, que mapea contaminantes atmosféricos por todo el mundo. Estos provienen, por lo general, de los tubos de escape y las centrales eléctricas de carbón. Por eso, gracias a las restricciones de desplazamiento y el cierre de empresas, las emisiones de NO2 han caído. Aunque pueden darse «ligeras variaciones en los datos debido a las capas de nubes (que podrían tapar la contaminación) y los fenómenos atmosféricos», Zehner está «muy seguro» de que «la reducción de emisiones coincide con el bloqueo en Italia, que produce menos tráfico y actividades industriales». ¿Y en España? «Cada país europeo tiene unas condiciones diferentes y la reducción de GEI dependerá de la fuerza de las medidas tomadas contra el Covid-19», responde Zehner.

Aun así, cabe esperar que suceda lo mismo en nuestro país, después de que se decretara el estado de alarma el pasado sábado. La contaminación en Madrid y Barcelona, de hecho, se desplomó hasta mínimos históricos durante los primeros días del confinamiento por coronavirus. Los valores de NO2 no llegan ni al 40% de lo aconsejado por la Organización Mundial de la Salud, según un informe de Greenpeace que se publicó ayer.

Fernando Prieto, director del Observatorio de Sostenibilidad (OS), explica que «el coronavirus tendrá un gran impacto en las emisiones expulsadas por España». Los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono o CO2, principalmente) bajaron el año pasado un 5,8% respecto al periodo anterior, más del triple de lo que lo hicieron en el ejercicio previo. El OS hizo público este dato hace unos días, cuando presentó el informe «Estimación de las emisiones de CO2 en España en 2019». Esta disminución alcanzó el 28,8% comparada con las cifras del año 2005.

Se prevé, aún así, «una caída aún más espectacular en 2020». Esta se deberá al parón económico ocasionado por las medidas tomadas para detener la propagación del Covid-19, según las conclusiones del estudio. Prieto avisa, no obstante, de que la caída de emisiones «no tendrá un efecto a largo plazo en la lucha contra el cambio climático si no se adoptan políticas estatales y se abandona el transporte con motor de combustión».

El coronavirus «reducirá mucho las emisiones de GEI en España y en todo el mundo, pero no sabemos cuánto», informa José Santamarta, economista experto en cambio climático y director del informe. Estos datos, expresa, deben vincularse también a un proceso previo de descarbonización, iniciado para hacer frente a la emergencia climática. Hay, con todo, pocos motivos de celebración. La reducción no debería haberse producido de esta manera en primer lugar, lamenta Santamarta. Cientos de personas han muerto ya en nuestro país como consecuencia de esta patología. Además, después de una recesión económica como la que se prevé que ocasione el coronavirus, puede darse un efecto «boomerang» en las emisiones. El experto predice que, en este caso, el rebote «será brutal».

Este escenario recuerda de nuevo a la crisis de 2008, que produjo una caída de las emisiones del 1,4% en 2009. «No obstante, las emisiones mundiales de CO2 por la combustión de fósiles y la producción de cemento crecieron un 5,9% al año siguiente, en 2010», explica Helen Mountford, del Instituto de Recursos Mundiales. Así pues, es deseable, según Santamarta, que el rebote se produzca cuanto antes. De este modo, la economía se recuperará con mayor velocidad en su senda hacia la neutralidad de carbono. Las energías renovables «son ya competitivas en costes con los combustibles fósiles, por lo que el avance de la descarbonización está asegurado», concluye.