Lidl alcanza una reducción de hasta 425 toneladas de azúcar y sal en su surtido

La cadena de distribución se convierte, así, en la primera de España en alcanzar los objetivos del Plan NAOS, al reformular el 10% de sus productos de marca propia para hacerlos más saludables

Lidl se ha convertido en la primera cadena de supermercados en España en reducir la sal y el azúcar de sus productos en el marco del «Plan de colaboración para la mejora de la composición de alimentos y bebidas y otras medidas (NAOS)», promovido por el Ministerio de Sanidad y Consumo a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN).

En este pacto se recogen los compromisos de reformulación de los sectores de la fabricación y la distribución para varios tipos de alimentos y bebidas de consumo habitual en los niños, niñas, jóvenes y familias. La estrategia se centra en la reducción de azúcares añadidos, sal y grasas saturadas.

Lidl ha analizado, por ello, 13 familias de productos, que suponen el 10% del total de su surtido de alimentación envasada de marca propia. Las categorías engloban: aperitivos salados, bebidas refrescantes, bollería y pastelería, cereales de desayuno, cremas de verduras, derivados cárnicos, galletas, helados, néctares de frutas, pan envasado, platos preparados, productos lácteos y salsas.

Y así, de entre el surtido analizado destacan, por ejemplo, los más de 25 productos de la familia de los lácteos, como su surtido de yogures de sabores Milbona, que ha reducido su azúcar un 5% más de lo requerido por el Plan NAOS.

La enseña también ha rediseñado la formulación de los platos preparados como las croquetas Monissa, que contienen hasta un 31% menos de sal de lo exigido. El salchichón Realvalle ha visto reducidas sus grasas saturadas hasta un 30%, más de lo que impone el acuerdo (38,95 gramos en vez de 30). De hecho, Lidl asegura haber conseguido, en colaboración con sus proveedores, reducir un porcentaje superior de azúcar y sal al preestablecido por la AESAN en la gran mayoría de sus artículos.

En suma, la compañía asegura haber reducido hasta 425 toneladas de azúcar y sal anuales, lo que equivaldría a más de un millón de terrones de azúcar (4 gramos), o lo que es lo mismo, más de 21.200 tazas de cafés llenas de azúcar o sal.

SIN AUMENTAR LAS GRASAS

La mejora de los productos al reducir sus azúcares, sal y grasas saturadas se ha realizado sin perder de vista las calorías totales. Así, Lidl asegura que se evita por ejemplo, que en un alimento se reduzca el azúcar a costa de aumentar la grasa, de modo que al final el producto acabe teniendo las mismas o incluso más calorías. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir la ingesta de azúcares a menos del 10% de la ingesta calórica total. Sin embargo, el 53,9% de niños, niñas y adolescentes en España superan dicho límite, según un estudio elaborado por la AECOC titulado «El contenido de azúcares en los grupos de alimentos y bebidas procesados más consumidos por la población española, 2016».

En este contexto, uno de los elementos determinantes de la política de compra de alimentos de Lidl es la optimización de sus marcas propias en cuanto al contenido de azúcar y sal. La compañía trabaja desde hace cinco años, y con el objetivo puesto en 2025, en un plan basado principalmente en reducir al menos un 20% estas cantidades. En el marco de este objetivo, la enseña logró en 2017 eliminar 1.000 toneladas de azúcar en sus refrescos de marca propia.

«Nuestro compromiso con la alimentación saludable nos exige contribuir estrechamente con nuestros proveedores, ofreciendo a nuestros clientes un surtido amplio de alimentos de alta calidad que les permita llevar una dieta responsable. Por ello seguiremos trabajando en diferentes proyectos para promover y potenciar activamente una alimentación consciente y cada vez más saludable», afirma Miguel Paradela, director general de compras de Lidl España.