Revolución dron: del taxi aéreo a la agricultura 3.0

La pandemia y el despliegue del 5G señalan un boom de estas aeronaves tan utilizadas hasta ahora por los ejércitos. De 2014 hasta ahora solo en España se han creado 5.000 empresas que operan estos aparatos que prometen cambiar sectores como la logística o el transporte, los cultivos de precisión o la seguridad

Revolución de los dronesLa Razón

Seis semanas ha durado el último conflicto bélico entre Armenia y Azerbaiyán. Uno de los puntos caliente del enfrentamiento era Nagorno-Karabaj, enclave ocupado por los armenios desde 1991 hasta el momento y que ahora tendrán que devolver a Azerbaiyán como perdedore de la guerra. El éxito azerí parece que se debe en gran parte a los drones de su ejército, según apuntan muchos medios internacionales. Sin duda, las aeronaves autónomas juegan un papel fundamental en los conflictos modernos y serían protagonistas en caso de una Guerra Mundial, como vaticinaba el jefe de las fueras armadas de Reino Unido hace unos días.

Además del militar, hay infinidad de campos civiles en los que se están empleando drones... Este fin de semana, el histórico rastro de Madrid reabre y lo hace monitorizado desde el aire. Estos aparatos asegurarán las distancias de seguridad anti Covid. Desde Vigo salía hace unas semanas un barco robot, el Mayflower, que cruzará el Atlántico de forma autónoma, mientras mide la concentración de microplásticos, la fauna y el clima. Otro dron acaba de volver del Ártico, donde ha ayudado a un grupo de investigadores a recoger datos para comprender cuánta luz solar absorbe la tierra y cuánta refleja la nieve del Polo Norte. Los bomberos de Valladolid lo están usando para acabar con los nidos en altura de avispa asiática y en unos tres años los podríamos tener como servicio de taxi aéreo en España.

La entidad pública Enaire quiere hacer demostraciones de vuelo en ciudades como Barcelona o Santiago en menos de dos años. También las fuerzas de seguridad del Estado están empezando a montar sus propias unidades de dron para realizar sus tareas. Y durante el confinamiento los hemos visto desinfectar pequeños espacios como escuelas o hacer reconocimiento facial (como ha sucedido en China) y controlar los confinamientos. «La tecnología está madura y esto tiene que ver con los drones, pero también con el desarrollo de software en la nube, que está facilitando el llevarlo a múltiples aplicaciones», explica Serafín López Cuervo, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros en Topografía, Geodesia y Cartografía de la Universidad Politécnica de Madrid.

Los drones son útiles en muchas áreas, pero sobre todo en aquellos en los que es bueno contar con «ojos» capaces de ver lo que los humanos no consiguen. Si a estas aeronaves no tripuladas se les añaden sensores tenemos unos buenos analistas de terreno, de incendios, de infraestructuras industriales, etc. Lugares y situaciones, muchos de ellas, en los que es más seguro contar con estos aparatos sin piloto.

De hecho, están ayudando al despliegue de la agricultura de precisión, sustituyendo a los satélites en la teledetección del estado de los cultivos, de plagas o de los nutrientes que tiene un campo. Los drones cuentan con la ventaja añadida de optimizar recursos y reducir costes. «Algo en lo que tiene mucho que ver la miniaturización de los equipos de a bordo. Se puede controlar en remoto el estado de las líneas de alta tensión, vigilar la extracción minera y planificar su posterior restauración o conocer cómo está un cultivo y actuar de forma temprana. Con los satélites teníamos información de un terreno una vez al mes. Ahora la tienes cuando te interesa. Puedes ver la cantidad de materia orgánica dentro del agua, analizar escorrentías o hacer gestión forestal», explica López. El investigador define los drones casi como plataformas para llevar cosas, en este caso, cámaras de todo tipo. Las hay mutiespectrales, térmicas, de detección de escapes de gas o sensores lidar (una especie de escáner láser que se usa para trabajos de topografía, geología, arquitectura e ingeniería civil y para los coches autónomos).

Cada vez son más habituales estos aparatos a pie de campo. Ya hay explotaciones agrarias que se gestionan con ellos, aunque en ciudad tardaremos más en verlos. Sobre todo para su uso en logística o transporte, la otra gran promesa de desarrollo civil para estas aeronaves.

POR CIUDAD

Esta misma semana, la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), ha realizado un vuelo experimental en entorno urbano transportando con un dron material sanitario. Se trata de una de las escasa pruebas de este tipo que se ha llevado a cabo en ciudades europeas. La aeronave recorrió la distancia que separa la Feria de la ciudad del hospital Arnau de Vilanova en escasos minutos llevando un kit de primera intervención para personal sanitario (con una mascarilla, guantes, gafas, buzo y un test rápido Covid en su interior. Todo a una velocidad de 15 metros por segundo. «El uso de drones permite el transporte de forma rápida, económica, sin contacto y libre de emisiones de gases de efecto invernadero», explica Israel Quintanilla, coordinador del proyecto y director de la Comisión de Drones de la UPV.

Si la pandemia los está haciendo interesante, el despliegue del 5G les puede hacer vivir un auténtico boom comercial. Con esta tecnología se gana velocidad y capacidad de procesado de información y permite que más dispositivos estén conectados entre sí. «Ya no hará falta almacenar datos en los aparatos. En lugar de esto, los sensores podrán enviar los datos a lugares distantes en el mismo momento en que los recogen. Esto abre muchas posibilidades, por ejemplo, para hacer mejor gestión en los incendios sin arriesgar vidas», dice López.

Entras las trabas que quedan para su expansión masiva están los aspectos legales. Por ejemplo, los que tienen que ver con la gestión del espacio aéreo en ciudades. «El mercado está preparado. Sobre todo en España nos encontramos en una muy buena situación. Somos potencia mundial en aeronaves no tripuladas», reflexiona Quintanilla. Sólo por hacerse una idea desde 2014 hasta ahora se han constituido 5.000 empresas que operan drones en nuestro país. Aspectos técnicos como la autonomía de vuelo, están dejando de ser un handicap. De media los drones comerciales hacen una hora de vuelo, pero «hay modelos que ya están en el aire hasta 10 horas», explica Quintanilla.

La UE acaba de aprobar un nuevo reglamento que entrará en vigor en enero de 202. El siguiente paso natural, una vez pasado el periodo de adaptación de la nueva normativa, es que «estos drones puedan transportar personas, mercancías, hacer vuelos completamente autónomos y trabajar en enjambre. En China ya vuelan los llamados taxis aéreos de la empresa Ehang, aeronaves no tripuladas que son capaces de cargar hasta con 220 kilos de peso. De momento, no los vemos en Europa pero en un par de años será muy normal encontrarnos estos aparatos sobrevolando nuestras ciudades», explica el investigador de la UPV.