Prueba

Una berlina de lujo... muy deportiva

El Gran Coupé Serie 8 de BMW reúne la tecnología más avanzada dentro de un diseño amplio y atractivo. Su potencia puede llegar hasta los 625cv. y su precio supera los 100.000 euros

BMW Serie 8 Gran Coupe
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Casi todo está cambiando en el mundo de la automoción y el concepto de berlina de lujo no es una excepción. La Serie 8 de BMW, en su carrocería de cuatro puertas, une todo el lujo de los automóviles de representación habituales en la marca de Munich, con un comportamiento deportivo y una línea que en BMW definen como Gran Coupé. Es decir, más de cinco metros de longitud, cuatro puertas, pero una aerodinámica y una postura de conducción más cercana a un deportivo. Y con varios niveles de potencia, pero siempre en la gama de las altas prestaciones. Su precio, también es elevado: a partir de 101.900 euros.

Bajo el capot de esta atractiva carrocería la marca alemana propone varias motorizaciones posibles con un nivel de potencias entre 320 y 625cv, claro que, en esto último caso, la factura se eleva hasta cerca de los doscientos mil euros. Su denominación de Gran Coupé es lógica, ya que su carrocería se deriva directamente de las otras versiones de la serie 8, la de dos puertas y la descapotable, ambas igualmente atractivas. Y eso se nota porque la berlina de cuatro puertas es muy estilizada, ya que sus 5,08 metros de longitud contrastan con sólo 1,41 de altura. Pero ello no quiere decir que la habitabilidad interior se vea perjudicada ya que sus más de tres metros de longitud entre ejes ofrecen un espacio amplísimo para los ocupantes de los asientos posteriores. No por tener esta elegancia deportiva pierde enteros en su calificación de berlina de representación. Sus dos asientos traseros son amplios butacones con consola y apoyabrazos central, si bien en caso de necesidad puede albergar a un tercer ocupante. El maletero, de 440 litros de capacidad, es suficiente para los bultos de un viaje largo.

Su frontal impresionante, en el que destacan a demás de los dos riñones BMW unas grandes entradas de aire y un capot enorme y con nervaduras, esconde diferentes motorizaciones según las preferencias del cliente. Bloques de seis u ocho cilindros. Los dos primeros son de 3,0 litros, de gasolina o diésel, con 340 y 320 caballos respectivamente. Y los V-8 cubican 4,4 litros y pueden dar 530cv. o, en las versiones M, hasta los 600 e incluso subir a 625cv, en la versión M Competición. En todos los casos, el cliente puede solicitar la opción de las cuatro ruedas motrices que se complementa con la dirección activa a las cuatro ruedas. Con esta tecnología, las ruedas traseras giran en sentido contrario a las delanteras a baja velocidad, lo que facilita maniobras como las de aparcamiento. Y en el mismo sentido que las delanteras cuando vamos más rápido y ello incrementa seguridad y capacidad de giro en las curvas. Todo se complementa con un diferencial autoblocante electrónico desarrollado por el departamento M de BMW, que es el departamento de vehículos especiales para competición.

Como es habitual en todos los BMW, y más en los de alto nivel, en esta serie 8 de cuatro puertas, el equipamiento es completísimo en todo lo que se refiere a electrónica y ayudas a la conducción. Alerta de cambio de carril, detección de peatones, freno previo a una colisión, alerta de trafico trasero cruzado, visión nocturna, conducción semi autónoma en atascos, cámara de 360 grados, control de crucero…. todos los sistemas más avanzados de seguridad activa y pasiva están disponibles. En medio de un ambiente de lujo y elegancia, el conductor cuenta con un puesto de conducción completísimo en el que, a través de dos pantallas de 12,3 y 10,3 pulgadas, puede no sólo ver directamente el comportamiento de la parte mecánica y los datos de velocidad y niveles, que también salen reflejados en el parabrisas para no tener que quitar la vista de la carretera, sino también tener acceso a todo el sistema multimedia más avanzado.

El comportamiento en carretera sorprende por la sensación de conducir un coche de menores dimensiones tanto por sus prestaciones como por su comportamiento en zonas de curvas, donde goza de la agilidad de sus hermanos de dos puertas gracias, además de las ayudas electrónicas, a un chasis y un reparto de pesos muy acertados. Las berlinas de la Serie 8 representan, para nuestro gusto, un equilibrio perfecto entre deportividad, capacidad y lujo, con toda la ingeniería más avanzada de la industria del motor, además de una estética muy personal que se aparta de las formas de los cuatro puertas más clásicos. Un ejercicio de diseño y tecnología que justifica su precio.