Economía

La crisis llega también a los coches de segunda mano

El mercado de ocasión entra en recesión en España por primera vez en los últimos años tras el alza de los carburantes. Las ventas de vehículos usados cayeron un 7% en marzo

Crisis en la automoción
Crisis en la automoción FOTO: Antonio Cruz

El mercado de coches de segunda mano entra en recesión en España por primera vez en los últimos años. Los datos correspondientes al pasado mes de marzo apuntan a un descenso en las operaciones del 7% respecto a las cifras registradas en el mismo mes del año pasado. Y lo más preocupante es que, por la crisis económica, los más perjudicados están siendo precisamente los automóviles más modernos, ya que las transacciones de coches entre uno y tres años han caído un 43% durante el primer trimestre del año. Un dato especialmente preocupante por lo que supone para el envejecimiento del parque automovilístico nacional.

La crisis de las ventas de automóviles afectaba, hasta ahora, únicamente al mercado de coches nuevos. Una tendencia que se sigue manteniendo y con cifras verdaderamente preocupantes si tenemos en cuenta que las ventas de coches nuevos cayeron un 30% durante el pasado mes de marzo respecto al mismo periodo de 2021. Y la crisis del mercado interior unida a otros descensos de la demanda que sufren otros países de la UE ha repercutido en la producción de coches en las plantas españolas, cuya cifra de vehículos fabricados descendió más del 15% al unirse la crisis de los semiconductores a una demanda débil.

Crisis en el mercado de coches de segunda mano
Crisis en el mercado de coches de segunda mano FOTO: Antonio Cruz

Mientras las matriculaciones de coches nuevos llevan varios años de descenso y los niveles actuales se sitúan en torno a dos tercios de las cifras de ventas de 2019, el mercado de turismos de segunda mano registraba números negros en los últimos ejercicios. Hasta el punto de que este mercado de vehículos de ocasión (VO) suponía, en volumen, una ratio de 2,1 coches de segunda mano por cada uno nuevo. Pero las ventas de vehículos de ocasión registradas en el primer trimestre nos devuelven a cifras de la pandemia. Se registraron 449.086 unidades vendidas entre enero y marzo lo que, si bien representa un 1,8% menos que en 2021, supone volver a niveles de 2020, cuando el inicio del confinamiento comenzó a hacer mella en la actividad comercial.

Según datos de las patronales Faconauto (concesionarios) y Ganvam (distribuidores), durante el mes pasado, las operaciones con vehículos usados ahondaron en su caída y retrocedieron un 7,1% frente a marzo de 2021, hasta situarse en las 170.595 unidades. Los empresarios achacan esta situación a varias razones, tales como la falta de vehículos en el mercado, el paro que han protagonizado durante varias semanas los transportistas de portavehículos y la escalada del precio de los carburantes. Pero a todo ello hay que añadir el incremento del impuesto de matriculación decretado por el Gobierno a partir del pasado 1 de enero, que afecta directamente a los vehículos usados de importación. Al tenerse que rematricular en nuestro país, deben pagar unas tasas excesivas por el impuesto de matriculación, que no existe prácticamente en ningún otro país de la UE y que aquí hace que se incrementen los precios de los automóviles de segunda mano traídos del extranjero. Si esta vía se corta porque económicamente no es rentable, la falta de oferta nacional hace asimismo que los precios se disparen y que desciendan las operaciones de compra-venta.

Más viejos y contaminantes

Una de las consecuencias negativas de esta situación es que los coches de segunda mano disponibles en el mercado nacional suelen tener muchos años. Esto, unido a que falta dinero para adquirir los coches usados más modernos, provoca que las transacciones de VO sean sobre coches cada día más antiguos, lo que perjudica por una parte a la seguridad vial y, por otra, a los objetivos de descarbonización, ya que se calcula que un motor de más de diez años contamina diez veces más que uno nuevo, tanto gasolina como diésel.

Todo esto se corrobora por el hecho de que, en un análisis por tramos de antigüedad, la mayor caída de los últimos meses se registró en las ventas de modelos de entre 1 y 3 años, ya que las operaciones se desplomaron un 42,9% hasta marzo, con un total de 26.614 unidades. Solo durante el mes pasado, las operaciones con estos vehículos cayeron un 39,6%, hasta situarse en las 10.502 unidades vendidas. El mercado de segunda mano continúa sosteniéndose con las ventas de vehículos de más de 15 años, que concentrando el 37,2% de las operaciones hasta marzo acumulan un crecimiento del 13,4%, hasta alcanzar las 167.120 unidades en el primer trimestre. En marzo, las operaciones con estos modelos tan antiguos crecieron un 6,6% y, con un total de 64.583 unidades, supusieron casi el 38% del mercado.

El mayor crecimiento se produjo en las ventas con modelos de entre 5 y 8 años, que acumulan una subida del 17% hasta marzo, con 43.145 unidades transferidas. Durante el mes pasado, estos modelos, procedentes sobre todo de mercados exteriores, registraron un aumento de casi el 10%, con 16.794 unidades. De hecho, atendiendo a la distribución de ventas por canales, las importaciones acumulan una subida del 52,7% hasta marzo.

Respecto a las fuentes de energía, los datos de las patronales del sector siguen mostrando un retroceso de los motores tradicionales. Así, las operaciones con vehículos usados diésel –que representaron el 59% de las operaciones en marzo– cayeron un 9,2% durante el pasado mes; mientras que los de gasolina, por su parte, cayeron un 7,5%, hasta situarse en las 60.919 unidades, concentrando el 35,7% del total. Pero precisamente tomando estas cifras, los motores de combustión interna siguen representando el 84,7% de las ventas. Al cierre del trimestre, las caídas se moderan, suavizándose al 4,2% el descenso de las ventas con usados diésel y al 2,1% las de gasolina.

Eléctricos de ocasión

A pesar de que porcentualmente presentan incrementos muy significativos, lo cierto es que las operaciones con coches eléctricos siguen representando muy poco dentro del panorama total. Así, por ejemplo, los modelos eléctricos puros de segunda mano crecieron un 40,7% en marzo, hasta alcanzar las 1.216 unidades. Estos modelos, aunque apenas representan todavía el 0,7% del mercado, acumulan una subida del 52,2% en el primer trimestre. Por su parte, los diésel/eléctricos enchufables registraron un total de 224 unidades vendidas (+107,4%) durante el pasado mes, frente a las 1.114 unidades de los gasolina/eléctricos enchufables (+44,7%). En el acumulado, viven una subida del 149,6%, con 584 unidades, y del 62,3%, con 2.786 unidades, respectivamente.

Con todo este panorama, las expectativas de futuro no parecen muy halagüeñas para el sector de los vehículos de ocasión que, por otra parte, no puede ir en sentido contrario a la crisis que vive la comercialización de coches nuevos. Para la asociación de vendedores, Ganvam, «el mercado de ocasión no deja de ser un reflejo del de nuevos y, aunque es más estable, también sufre las consecuencias de la falta de oferta derivada de la crisis de los microchips, la huelga del transporte y la escalada del precio de los carburantes; un clima de incertidumbre que, agravado por la guerra en Ucrania, lastra las ventas. A este ritmo, las previsiones apuntan a que el actual ejercicio terminará todavía cerca de un 4% por debajo de las cifras prepandemia».

En el mismo sentido se manifiesta la patrona Faconauto, que no duda en calificar de «desastre en todos los sentidos» la evolución de los últimos meses que se ha visto reflejada en el mercado de vehículos de ocasión, a pesar de que es un sector que tradicionalmente aguanta mejor las circunstancias adversas. Para estos empresarios, a la ya alargada crisis de los microchips y la subida de impuestos se le han sumado últimamente la huelga de transportes y la guerra en Ucrania, un cóctel que ha repercutido muy negativamente en las ventas. Fruto de todos estos factores, las transferencias en los vehículos más jóvenes han caído en picado y una vez más son los tramos de más edad los que más se han visto beneficiados, ahondando aún más en la antigüedad de nuestro parque móvil. «Estas cifras nos retroceden a los niveles de 2020 y acortan el crecimiento previsto para este año, que todavía está lejos de alcanzar a los de los años previos a la crisis sanitaria».