Motor

Cómo evitar pequeños errores que provocan grandes averías

En verano aumentan los problemas mecánicos por distracciones o fallos en la utilización de los sistemas

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Carretera española GC

Muchas veces cometemos errores en la conducción de nuestro automóvil sin darnos cuenta. Por falta de atención o por desconocimiento. Circunstancias que pueden provocar averías que pueden ser costosas y arruinarte tus vacaciones. Hábitos como abusar del aire acondicionado, circular en reserva, pisar el embrague o no ajustar la presión de los neumáticos pueden causar fallos que pueden evitarse con pequeños cambios al volante.

El verano es una de las épocas del año donde más aumentan las averías. ¿El motivo? Errores comunes que muchos conductores cometen sin ser conscientes de los riesgos que suponen para la seguridad, el confort y el bolsillo. Expertos en las reparaciones de automóviles, como los mecánicos de la cadena de talleres Midas, nos alertan sobre los cuatro hábitos más frecuentes que provocan averías en esta época del año.

Uno de ello es la costumbre de encender el aire acondicionado al máximo nada más arrancar: Al subir al coche después de estar expuesto al sol, es habitual poner el aire acondicionado a máxima potencia inmediatamente. Sin embargo, este gesto genera un esfuerzo innecesario para el compresor, uno de los componentes más delicados y caros del sistema. Además, el uso intensivo e inmediato incrementa el consumo de combustible, algo especialmente notorio en trayectos largos.

Por eso, lo ideal es ventilar primero el interior abriendo las ventanillas unos segundos y esperar un poco tras arrancar para que el sistema se estabilice, usando el climatizador de forma moderada. La temperatura media recomendable de utilización del aire acondicionado o climatizador es de unos 22 a 24ºC.

Una vez en carretera, no espere hasta el último momento para ir a la gasolinera. Muchos conductores tienden a dejar el depósito casi vacío y esta costumbre acarrea malas consecuencias. Al ir en reserva, la bomba succiona sedimentos acumulados en el fondo del depósito, los cuales pueden atascar los filtros y dañar los inyectores, afectando el rendimiento y la vida del motor. Por eso, es recomendable no bajar nunca del cuarto del depósito, especialmente en verano, cuando el calor puede intensificar estos efectos.

Un hábito muy extendido entre algunos conductores es el de apoyar el pie en el embrague sin necesidad, sobre todo en trayectos urbanos con mucho tráfico o incluso durante los frecuentes atascos en los desplazamientos por carretera. Mantener el pie apoyado en el pedal del embrague, aunque sea ligeramente, provoca una fricción continua entre el disco de embrague y el plato de presión o diafragma, que acelera el desgaste de las piezas.

Esto puede traducirse en reparaciones costosas y pérdida de respuesta en el sistema de embrague, justo cuando más se necesita un cambio de marchas preciso y rápido. Por ello, conviene pisar el embrague solo para cambiar de marcha y mantener el pie fuera del pedal en el resto del tiempo, utilizando el reposapiés que encontramos a la izquierda.

Es asimismo recomendable ajustar la presión de los neumáticos con el coche cargado. Salir de viaje con el maletero a tope y pasajeros, pero sin revisar la presión de los neumáticos, es un error grave. El peso extra aumenta la presión interna necesaria para soportar la carga y la temperatura elevada del asfalto la incrementa aún más. Si los neumáticos no están correctamente inflados, sufren un desgaste acelerado, la conducción se vuelve insegura y aumenta el riesgo de reventón, que puede provocar accidentes graves. Por eso, es importante consultar el manual o la etiqueta del vehículo para conocer la presión recomendada cuando se lleva carga extra y revisar la presión siempre en frío antes de salir. En general, una revisión del vehículo es clave para, tras el verano, garantizar una conducción más segura, eficiente y sin sobresaltos. Según explica Javier Fuentes, portavoz del departamento de formación de Midas España, “en nuestros talleres vemos cada año los mismos patrones. Averías que, en la mayoría de los casos, podrían haberse evitado con pequeños cambios de hábito al volante. Animamos además a los conductores a realizar una revisión de sus vehículos antes de realizar largos desplazamientos. Prevenir es más barato que reparar”.