El chiringuito de Pedrerol: Sin móvil... pero conectados
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El cambio se nota. Luis Enrique ha agitado a una selección adormecida y los resultados se han visto desde el primer día con esa histórica remontada en Wembley, donde nadie lo había conseguido nunca ante Inglaterra. El varapalo del Mundial había pasado factura en el grupo. Había sembrado dudas. Y hacía falta alguien con energía para levantar el ánimo. La hiperactividad de Luis Enrique ha contagiado a unos futbolistas que se saben parte de una nueva etapa. Ojalá nos vuelva a ilusionar a todos. El comienzo no ha podido ser mejor.

Personalidad para unir El nuevo seleccionador no deja indiferente a nadie. Y eso es bueno. Tiene una personalidad fuerte y defiende sus ideas con firmeza. Cosas tan simples como evitar los móviles en el comedor nos han hecho ver a todos que las nuevas tecnologías acercan a los lejanos y alejan a los cercanos. También ocurre con los futbolistas, que necesitan estar conectados con sus compañeros si quieren alcanzar los retos que se proponen.

A su manera Luis Enrique es un tipo práctico, que plantea los partidos en función de lo que tiene y también del equipo al que se enfrenta. No se va a aferrar a ningún librillo. Nada es innegociable para el técnico asturiano. Ni tiki-taka ni historias: toque sí, pero también mucho fútbol vertical. Se puede mover el balón de lado a lado, pero a la menor oportunidad España busca la portería con un balón largo, un desmarque, una conducción vertiginosa. Luis Enrique no se casa con nadie ni con nada, y eso me gusta. Será a su manera... o carretera.

Saúl, indiscutible A mí me gustó España. Fue capaz de sobreponerse en Wembley al gol inicial de Rashford jugando con verticalidad y sobre todo mucha personalidad. En eso influyó Saúl, un futbolista que debe ser indiscutible en la Selección por su potencia, por su llegada, por su disparo, porque tiene gol. Le echamos de menos en el Mundial. También Rodrigo dio un paso adelante y demostró que ha alcanzado su madurez y que es un delantero de mucho nivel.

Hay portero Otro que reivindicó su papel en la Selección es De Gea. Tras estar muy por debajo de su capacidad en Rusia, hizo un partidazo contra los ingleses. Lo necesitaba, como necesitaba esa muestra de confianza que le dio Luis Enrique en sala de prensa antes y después del partido. Volvemos a tener portero.

Sin rencores De momento, todo son buenas noticias con Luis Enrique. Además, en ese marcado carácter que tiene el nuevo seleccionador no caben filtraciones ni compadreo con los periodistas. Aquí se trata de trabajar, trabajar y trabajar. Es la actitud lo que marcará el futuro de todos. Esta selección invita al optimismo. Pero tengo una petición. Sólo una: que vuelva Jordi Alba. Los mejores tienen que jugar con España y para ello hay que manejarse sin rencor. No puede haber deudas pendientes. Todos deben empezar de cero. Luis Enrique también.