Opinión

Pedro y el Rey

No, no me he equivocado. No es el Rey y Pedro, sino Pedro y el Rey. El que está en funciones por delante, para que todos sepamos quien manda. Por eso se permite hacer esperar a don Felipe 50 minutos, achacarlo el retraso a su reunión con agentes del sector de la industria y turismo, como si la culpa la tuvieran ellos; o aprovechar el viaje a Mallorca para entrevistarse tras la comida con el monarca, con Francina Armengol, presidenta balear. Pero hay más.

Sánchez va primero porque ha aprovechado el viaje a Marivent para ajustar cuentas con los partidos políticos de la oposición: con Unidas Podemos, Ciudadanos y Partido Popular. A Pablo Iglesias, entre otras lindezas, le dijo que «la desconfianza entre PSOE y Unidas Podemos es ahora recíproca». A Albert Rivera le emplazó a que «se digne» sentarse con él en una nueva ronda de conversaciones. Y de Pablo Casado destacó su «tremenda irresponsabilidad» por bloquear el gobierno y abocar al país a unas nuevas elecciones. Mientras tanto él

–dice– seguirá buscando fórmulas de entendimiento. Se le olvidó decir cuáles.

El que más rápido respondió al ajuste de cuentas fue Pablo Echenique que para eso está de guardia: «Desconfianza en quien le hizo presidente y con quien pactó los presupuestos más sociales de la democracia. La enésima excusa para seguir buscando el acuerdo con Rivera o llevarnos a elecciones». Y es que al final

–algunos ya lo vieron desde el principio– cada vez es más patente el interés de Sánchez de ir a nuevas elecciones. No se entiende que a estas alturas en vez de pactar –tampoco ha ofrecido nada– se dedique a poner verdes a todos sus oponentes. Y encima en la casa del Rey.

Mientras tanto, los españoles asistimos a esta mala película de verano –hablé de escenografía hace unos días, pero ya es más burda la cosa– sin entender muy bien para qué quieren que votemos otra vez, si tampoco hacen caso a lo que las urnas dictan. Menos mal que la mayoría ya no vemos pelis, sino solo series.