Opinión

Gente

Estamos en manos de gente que no sabe. Gente que contraprograma comparecencias sin echar cuentas a la importancia de las mismas y donde se dan a conocer decisiones que inciden sobre nuestra salud, nuestra economía y nuestro futuro. Gente que cree que por poner dispensadores de gel en el Metro vamos a estar tranquilos mientras se inundan varias estaciones y viajamos hacinados en los vagones. Gente que cambia de baremo para aconsejar confinamientos. Ayer eran mil, hoy son la mitad, sin explicarnos muy bien por qué, o por qué en Londres se toman medidas drásticas con menos de doscientos contagiados por cada cien mil habitantes y aquí hemos silbado durante el verano. Gente que se reúne, que nos engaña, que nos asegura que todo va a estar en orden para cuatro días más tarde escenificar el caos más absoluto. Gente que oculta datos, que los retarda. Trilerismo numérico para maquillar la realidad. Gente que considera que la sanidad pública debe estar formada por un ejército de personas sacrificadas a las que la vocación les debe dar un plus para sobreponerse al cansancio, al hartazgo, sin importar si tienen o no los materiales, los recambios o el sueldo que merecen. Gente que trata a sus votantes como si fueran gilipollas. Gente que contempla nuestras vidas difuminadas, sin rostros, sin historia, sin dolor. Gente que barema nuestras opiniones por encuestas, sin matices, sin más. Gente que pretende cambiar las reglas del juego democráticas sin contar con el consenso necesario y en plena pandemia, aprovechando que la ciudadanía está pasando por una crisis económica y social sin precedentes, sin soluciones y sin síntomas de mejoría. Gente que se cree líder y que no es más que la mediocridad agrandada sin razón, fuera de sitio y de lugar. Gente que cree que todo esto pasará y que podrán seguir engañándonos. Gente dispuesta a montar líos institucionales desde el gobierno y de los que se tiene que defender un estado. Gente que filtra, que basurea, que intercambia cromos en un momento complicadísimo y con una sociedad herida. Gente que no se merece donde está y que, por muchos errores que hayamos cometido, no la merecemos. Gentuza.