El colegio

No es consciente de quién es aún ni de la que le espera

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Se va la Princesa Leonor a Gales y está el personal de un insoportable subido. Vaya por delante que tengo el mismo apego por la monarquía que por la casquería: existe, hay gente que la come, y encima, surgen nuevos aficionados que la mantienen como parte del menú. No es mi caso pero no me quita el sueño que siga ahí, porque ya veríamos qué querían montar los que se la quieren cargar, que esa es otra. Ese matonismo, esa amenaza de saltarse los procedimientos sea como sea, me produce más rechazo que la propia monarquía. «Al suelo, que vienen los nuestros», la vieja historia de España. El caso es que esta chiquilla se va a ir a Gales a estudiar a un colegio de postín, donde van otros estudiantes becados o pagados por sus familias y algunos de ellos han aprovechado para quejarse de los privilegios de esta pobre cría, que no es consciente de quién es aún ni de la que le espera. Hombre, quejarse a estas alturas de que una familia quiera llevar a su hija a estudiar al extranjero es de una antigüedad supina. Lo pagan de su sueldo, que sí, que es lo que se les asigna, pero es lo que marcan las leyes que nos hemos dado. Dicen que no es el momento: no creo que desde hace años sea el momento de nada para nadie, entonces. Que regresen algunos becados, que también es mi dinero. Dicen que deberían haber esperado a que acabara la pandemia: deben saber cuándo acaba esta mierda. Dicen que debería haberse matriculado en un centro público: hagan cuentas de los escoltas que debería llevar Leonor, que igual nos sale mejor el viajecito. Dicen que mejor que acabara el bachillerato en España y luego que hiciera la carrera fuera: digamos también qué carrera, venga. Dicen que la carrera en una universidad pública española: que nos marquen el campus también. Dicen que protestan los que están en el colegio de Gales: hay que ser muy bobo, incluido su director por presumir y sacar la cabecita. Por cierto, viva Gales, un país precioso, rudo, de gente cantarina y fuerte. De mineros, de garra y de rugby.