La bondad contra Antonio David

¡Qué errático, que imperfecto, que conducta tan aberrante!_ Gime al unísono nuestra España

Antonio David
Antonio DavidTelecinco

Descansen almas nobles, que el ímprobo, ya ha sido vetado en la televisión y las revistas. Hasta “Rocío: contar la verdad para seguir viva” (disculpen que lo mencione literalmente pero este título es ya un mito del pop nacional para la eternidad), trabajaba para la productora del citado docudrama del que fue despedido al día siguiente. Se ha quedado sólo. Está acorralado.

Respiren porque da gusto vivir, y respirar la primavera, en un planeta habitado por virtuosos, por no hablar de este país, que revienta de sensatez, bondad y elevación, de individuos, responsables y respetuosos consigo mismos y con los demás, seres de luz que no saben fallar y que, si lo hacen, siempre será desde la máxima pulcritud y elegancia.

A mayor abundamiento, en España hay un lugar atascado de magnificencia, dotado de gracia, derrochando esplendor y sublimidad, un lugar donde personas ¡qué digo personas! ángeles, trabajan incansable y desinteresadamente por mejorar el entorno, por educar al resto de los españoles, pobres mortales, por desfacer entuertos, combatir la injusticia y salvar doncellas en apuros. Todo desde una delicadeza que no conoce límites y desde la excelsitud de unas criaturas cuyo entendimiento sólo es superado por su incorruptible y exaltada moral.

No se equivoquen amigues, no hablo del Ministerio de Igualdad, hablo de Mediaset.

Porque díganme, ¿han tenido alguna vez una pelotera con su pareja? ¿se han enfrentado a un abandono sorpresivo? ¿han lidiado con las desavenencias propias de la familia política, los quehaceres domésticos o los celos? ¿han experimentado la disputa de unos cuernos? ¿se han separado? ¿han peleado por un patrimonio, por su vivienda o por la custodia de sus hijos? En caso afirmativo, les deseo que aquellos que han presenciado sus desatinos, no se arrojen al sanedrín de Sálvame (qué oportuno el nombrecito) para que desinteresadamente analicen los pormenores más escabrosos en prime time.

Ahora me gustaría que hiciéramos juntos un sano ejercicio de autocrítica. Imaginen, por un momento, que Irene Montero, Carlota Corredera, Kiko Hernández y Jorge Javier, entre otras excelentísimas e ilustrísimas autoridades éticas e intelectuales estuvieran borrachas de cloroformo, durmiendo el sueño de los justos. Supongan que, durante algunas horas, en vez de echar balones fuera y tirar de la ira, la rabia, el narcisismo compensatorio y la superioridad moral (también compensatoria), cada uno de nosotros colgara en su twitter los errores biográficos intimísimos, con los que realmente hemos dañado y mortificado a otras personas, aquellos hechos de los que nos arrepentimos (en el mejor de los casos)... Imaginen una gran terapia digital, como una hoguera, una catarsis... ¡Sería Arte! Y no esta burda persecución, que es bulling (todos contra uno) de los errores (o, en dado caso delitos, eso que lo decida la Justicia) de Antonio David Flores.

Si su respuesta es que no tienen yunta, ni hijos, ni familia, ni amigos, ni vecinos, ni socios, ni por lo tanto peleas, ni agarradas, ni mucho menos cuernos… Ustedes, que nunca se han visto (o han sido vistos, mejor dicho) en un renuncio, echen a un lado esta columna mía y diríjanse al frigorífico en busca de dos yogures naturales (con leche de almendras). Extraigan una cucharita del cajón, cómanselos. Ese será su momento de la semana. El resto continúen leyendo.

A mí me maravilla antropológica, social y psiquiátricamente lo pacíficos que son algunos al mismo tiempo que revientan de cólera, intransigencia y furor hacia los que no sienten igual. Y, luego, esas dignidades caifáticas, histriónicas que exhiben, hasta desnudarse, hasta el insulto, la injuria… ¿Llegarían a la violencia física si pudieran?

Cuidemos todos (no solo Antonio David) la rabia, en sus múltiples soportes, que la rabia es mentirosa y nunca procede de donde uno cree...Y tampoco se destruye, se transforma… Por eso, conviene no ser demasiado ingenuos, conocerla, como el que tiene un Staffordshire bull terrier, y domesticarla para que se atempere y no se arroje contra los demás.

¿Que nunca han sentido rabia? Peor me lo pintan. Hay adultos que definitivamente no se conocen, otros son tan híper tolerantes consigo mismos (o cínicos), como inclementes con los desaciertos del prójimo.

¡Qué malo has sido Antonio David Flores! ¿eh? ¡Qué errático, que imperfecto, que conducta tan aberrante!_ Gime al unísono nuestra España.

A mí, me preocupa (algo más) una sociedad que se siente Dios para juzgar, peor aún, una sociedad que olvida o desconoce (no sé qué es más grave) todo el mal que hace cada día. Inmadura, blanda, egocéntrica, cursi y macarra (ser cursi y macarra a la vez es un poema, el peor de la literatura contemporánea). Una sociedad obtusa, miope, autocomplaciente, fea, maleducada y aburrida empeñada en seguir siendo “ella misma”.

Por suerte, aún nos queda ese vórtice desde donde opera el Bien sin condiciones, en beneficio de esta humanidad caída: Telecinco. Y estoy segura de que el señor Vasile donará esos millones a la lucha contra la violencia machista.