Feijóo y el mensaje de la gestión

El PP trata de lanzar al electorado el mensaje de que el objetivo en tiempos difíciles es la gestión.

FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

El despacho principal de la planta noble de Génova 13 estrena inquilino. Durante meses, ese edificio estaba destinado a la venta, señalado por sus anteriores ocupantes como una especie de contenedor de malos recuerdos. Pero seguirá siendo la sede del PP. Atrás quedan veinte congresos, cinco líderes del partido, dos de ellos presidentes del Gobierno, una larga lista de escándalos de corrupción y varios intentos de olvidarlos por la vía de someterse a pretendidas renovaciones internas.

En la anterior, el PP optó por orillar a quienes habían dirigido el partido durante el marianismo y optó por una costumbre muy extendida en la política española: echar mano de la efebocracia, con el argumento de que cualquiera que tenga más de cuarenta años es sospechoso. Quien es muy joven apenas tiene pasado y, como consecuencia, será más difícil que guarde en su armario demasiadas inconveniencias. Cierto. Esa es la buena noticia. La mala es que la juventud tiene entre sus desventajas la falta de experiencia, y suele ser aconsejable que quien ocupe puestos de alta responsabilidad llegue a ellos con algunas lecciones aprendidas. Tener un becario en la dirección de un partido o en la dirección del Estado no siempre sale bien. Es muy posible que al lector se le ocurra algún ejemplo.

Pero esa no fue siempre la tradición en el PP. Su primer líder –cuando el partido ni siquiera se llamaba así– fue Manuel Fraga, con larga experiencia como ministro. Le sucedió Hernández Mancha, que no la tenía y duró dos años. Los populares buscaron entonces a José María Aznar, que era presidente autonómico. Le sucedió Rajoy, que había sido ministro de casi todo. Las bases seleccionaron entonces a Pablo Casado, con 37 años, portavoz del partido. Su recambio ha resultado el reverso de esa moneda: Alberto Núñez Feijóo, 60 años, cuatro legislaturas con mayoría absoluta al frente de la Xunta de Galicia, y experiencia previa como alto cargo de la administración general del Estado y de empresas públicas nacionales.

Nada de eso asegura ganar las elecciones, pero el PP trata de lanzar al electorado el mensaje de que el objetivo en tiempos difíciles es la gestión.