España

Una sociedad responsable

Voces muy autorizadas han señalado, con toda razón, que la crisis que azota a España no tiene solamente una dimensión económica, sino que encierra una profunda crisis de la persona. La base no es sólo un vacío de valores humanos en nuestra sociedad y un ambiente hostil al cultivo de los valores sociales y las virtudes personales. Es algo más complejo: lo que se ha producido en los últimos años es no solamente un vaciamiento sino también un trasvase o cambio a un ecosistema humano marcado por los contravalores. La falta de honestidad, la pérdida del respeto entre las personas, el desprecio de la fidelidad y la superación, el egoísmo y el individualismo a ultranza, el odio y la violencia, la +indiferencia ante el prójimo y sus necesidades, el relativismo respecto a la verdad y el bien... están, desafortunadamente, instalándose como patrón común en amplias capas de nuestra sociedad. Una sociedad asentada en estos contravalores está abocada al fracaso y en buena medida hace inviables o muy difíciles proyectos personales consistentes. Nos apremia, por tanto, un esfuerzo personal y colectivo de regeneración moral y social. Un nuevo impulso colectivo que nos haga apreciar otra vez, bajo formas nuevas, las viejas y universales verdades inscritas en la naturaleza y en el corazón de cada ser humano. Fortalecer la familia como ámbito natural, libre e irremplazable para la transmisión de los valores; recuperar la protección en las leyes, la dignidad humana y la vida en todas sus fases; promover un sistema educativo que saque lo mejor de cada alumno o la extensión de la responsabilidad de los medios en la construcción de una verdadera ecología humana son pasos que no admiten ya más aplazamientos.