Historias del mundo

Un país de ficción

«Los representantes de Kailasa logran hermanarse con ciudades reales y hasta han participado en sesiones de la ONU»

Los Estados Unidos de Kailasa, ¿una nación utópica o unos farsantes? Esta micro-nación ha llenado titulares y sacado los colores a más de uno. En febrero, sus embajadores consiguieron participar en dos sesiones de Naciones Unidas. También han firmado tratados de amistad con un centenar largo de ciudades reales y ficticias. Newark, Nueva Jersey, recibió a sus delegados, foto de familia incluida, para hermanarse con el país hindú de Kailasa. El «acuerdo» duró seis días hasta que se dieron cuenta de que no existía. Para evitar futuros escarnios públicos, el ayuntamiento ha instaurado una búsqueda de Google como paso previo al hermanamiento.

Kailasa fue fundado en 2019 por Nithyananda, un polémico gurú hindú, que abandonó India tras acusaciones de violación y secuestro que él niega. Desde el exterior montó su nuevo estado, supuestamente en una isla en la costa de Ecuador. Aunque su mayor presencia reside en internet. Tienen una página web con su bandera, constitución, logo y los comunicados oficiales de Nithyananda, «sumo pontífice».

Contacto con los Estados Unidos de Kailasa. Me atiende su representante permanente ante Naciones Unidas, Ma Vijayapriya Nithyananda. Aunque evita algunas de mis preguntas, suena profundamente convencida y con un discurso de lo más evocador. «Kailasa es el renacimiento de la antigua nación civilizacional hindú iluminada, que opera a través de una vasta red en múltiples países de todo el mundo y colabora con individuos y organizaciones de ideas afines para alcanzar sus objetivos. Se creó siguiendo el espíritu de un país como la Soberana Orden de Malta, una nación sin fronteras orientada al servicio».

Me explica que ya han recibido más de 7 millones de solicitudes de pasaporte electrónico desde todo el mundo. No me responde si hay algún español entre ellos. Eso sí, incide en que «la visión y la misión de Kailasa es “Vivir la Iluminación para todos”, que conduce a la paz mundial sin tener en cuenta diferencias externas como el género, la raza, la nacionalidad, el color, la casta, el credo, etc.».

Si no fuera porque su líder está en busca y captura, sería fácil comulgar con algunos de los principios de Kailasa como la paz interior y el poder del individuo. Cualquiera puede inventar su refugio, otra cosa es que lleves tus fantasías hasta la sede de la ONU.