Musicoterapia para favorecer el vínculo entre padres e hijos

La música, utilizada como herramienta principal, se convierte en el puente que permite a los futuros progenitores unirse con su bebé

La musicoterapia se define como «la utilización de la música y/o sus elementos musicales (sonido, ritmo, melodía y armonía) por un musicoterapeuta cualificado, con un paciente o grupo, en el proceso diseñado para facilitar y promover comunicación, relación, aprendizaje, movilización, expresión, organización y otros objetivos terapéuticos relevantes con el fin de lograr cambios y satisfacer necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas».

Dado que el embarazo no sólo afecta al cuerpo de la mujer, sino a todo su entorno, involucrando terrenos emocionales, espirituales y mentales, diferentes experiencias muestran que la terapia con música ayuda a facilitar que todo el proceso del embarazo sea vivido de la forma más natural posible.

Hablamos de la musicoterpia focal obstétrica (MTFO), una vertiente dirigida a todo tipo de embarazos, tanto normales (entendiendo como tales aquéllos que no presentan ningún tipo de complicación y no requieren de cuidados especiales más allá de los mínimos básicos para su desarrollo normal), de alto riesgo (aquéllos que requieren cuidados especiales porque presentan amenaza de aborto, requieren reposo absoluto o precisan de medicación) o embarazos en condiciones especiales, como pueden ser, entre otros, los casos de embarazadas con problemas de obesidad o ceguera, embarazos múltiples o aquéllos que se desarrollan en condiciones de conflicto emocional por abortos previos (naturales o inducidos), por muerte de un hijo, etc.

Porque, como destaca Carmen Luna, musicoterapeuta, diplomada en Magisterio musical y responsable del proyecto que ha puesto en marcha el Hospital Quirónsalud San José, de Madrid, (basado en el método Mami Sounds de Gabriel Federico, desarrollado por musicoterapeutas a nivel mundial y avalado por obstetras y enfermeras) la música, utilizada como herramienta principal, se convierte en el puente que permite a los futuros padres vincularse con su bebé antes del nacimiento, lo que lleva a la futura mamá a disfrutar más de su embarazo, a la vez que le brinda la posibilidad de elaborar los diferentes aspectos que de manera consciente o inconsciente ejercen influencia en el mismo.

«La musicoterapia focal es mucho más que poner música agradable en una sesión, es un espacio terapéutico en donde se pone en juego todas las dimensiones del ser humano en función de una mejora para su calidad de vida, creando unos objetivos terapéuticos adaptados a la paciente. Para ello buscamos un proceso vincular, en el que la paciente y todo el entorno que le rodea vivencie el proceso de gestación, donde se establece el inicio de las relaciones humanas, y es en este momento de la vida cuando se debe tomar conciencia de ello, haciendo que este proceso sea de la manera más natural posible», explica la experta.

Buscar el bienestar

Todos sabemos que la música tiene efectos beneficiosos, pero por si sola no es terapia, para ello, debemos de tener en cuenta la figura del musicoterapeuta, que es el que hace de unión entre el paciente, el bebé o la pareja y la música, que es la herramienta principal para la terapia, pero no la única.

«Es muy importante la figura del musicoterapeuta, ya que la música editada o grabada en algunas ocasiones no se adapta a las necesidades físicas, y esto hace que pueda ser contraproducente. Por eso nuestra figura ayuda a buscar el bienestar, ya que nosotros podemos cambiar el ritmo, la melodía, la instrumentación… para que esté adaptada a la situación que la paciente necesita», cuenta Luna.

«Las sesiones siempre se adaptan a la situación que traiga el paciente, en cualquier contexto. Por eso, el tiempo de tratamiento depende del paciente y de su proceso terapéutico. En el caso de este proyecto, enfocado al embarazo, se puede aplicar desde antes, durante y después del mismo; y a su vez, también en distintos tipos como en el embarazo que sigue su curso normal, de alto riesgo o de condiciones especiales», cuenta Luna.

En cuanto a la música, ésta se adapta al proceso terapéutico, que se divide en tres etapas: la primera una intervención previa, una entrevista donde planteamos una serie de cuestiones que hacen falta para realizar las sesiones, entre ellas una biografía musical; la segunda, un tratamiento; y la tercera, una evaluación del proceso terapéutico.

En el caso de la MTFO no está enfocada sólo a la estimulación del bebé como muchas personas piensan, sino a todos los pilares que forman parte, como madre, pareja, familia, entorno… Para nosotros la música no es la meta, si no el proceso terapéutico. En el embarazo es aún más importante el proceso vincular y la escucha activa de la madre, que debe reconocer sus estados, aliviar su dolor con distintas herramientas como planteamos en las sesiones vocalizaciones, movimiento, respiración, instrumentos…).

Proyecto pionero en España

Para favorecer que las mujeres embarazadas que así lo deseen puedan vivir esta experiencia, el Hospital Quirónsalud San José de Madrid –centro de referencia en atención materno infantil de la Sanidad privada madrileña cuyo objetivo es la excelencia en la atención integral a los menores y a su entorno familiar– ha puesto en marcha un proyecto de «Músicoterapia Focal Obstétrica», dirigido a mujeres embarazadas y parejas.
El proyecto se desarrolla en varias etapas (diagnóstico, tratamiento y evaluación del proceso terapeútico) y se enfoca desde varios ámbitos: sesiones clínicas individuales, en pareja y familiares, y a través de talleres para futuras mamás y talleres en pareja.