Hidroxicloroquina, la nueva esperanza contra el Covid-19

La lucha contrarreloj por encontrar el medicamento eficaz frente al virus rebusca entre el arsenal terapéutico ya existente alternativas como tocilizumab, usado para la artritis, o la plitidepsina para el melanoma

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La batalla frente al Covid-19 se está convirtiendo en una guerra de guerrillas. Llegados al punto en el que estamos, con cientos de miles de personas contagiadas en todo el mundo, y a falta de un tratamiento específico y eficaz contra el coronavirus, médicos e investigadores emplean aquellos fármacos que van demostrando efectividad apoyándose en la escueta evidencia científica aportada por pequeños estudios observacionales y la práctica. Como el caso de la combinación lopinavir-ritonavir, usada hace años para el VIH, indicada al principio de la pandemia en los casos moderados y cuya utilidad se ha ido desinflando, como señala Jordi Vila, presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc): «No termina de demostrar que tenga beneficio».

Pero el enemigo no da tregua, por eso la forma más rápida, en la mayor parte de los casos, está siendo buscar dentro del arsenal terapéutico disponible el fármaco mejor posicionado para tratar a estos pacientes y frenar la propagación. En esta carrera contrarreloj en los últimos días se ha destacado un viejo conocido de la comunidad científica: la hidroxicloroquina, un medicamento con múltiples indicaciones, desde la malaria hasta el lupus o la artritis reumatoide.

Son tales las expectativas que ha generado que esta misma semana la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), intervenía su distribución en nuestro país a fin de «garantizar su abastecimiento», y priorizarlo para el «tratamiento de los pacientes crónicos que ya lo estuvieran tomando, ensayos clínicos, así como el abordaje de pacientes ingresados con neumonía».

Su mecanismo de acción consistiría en inhibir la entrada del virus dentro de las células humanas, lo que ayudaría a reducir la carga viral. En China se vio que cuando fue suministrado a pacientes con la infección éstos se curaban un poco más rápido o no desarrollaban tantas complicaciones y, más recientemente, un pequeño estudio desarrollado por el francés Didier Raoul con 42 pacientes puso en evidencia los buenos resultados de darla con la azitromicina.

Como profilaxis

«La azitromicina es un antibiótico que se da en casos de la neumonía adquirida en la comunidad y que tiene un efecto antiinflamatorio. Es por ello que la combinación es muy superior a la hidroxicloroquina sola –cuenta Antoni Torres, catedrático de Neumología de la Universidad de Barcelona y neumólogo del Hospital Clínic de Barcelona donde dirige el Grupo de Investigación «Infecciones respiratorias y paciente crítico» en el Idibaps–. Es por ello que se aplica en aquellos casos en los que el Covid-19 se desarrolla con neumonía y ya se está tratando en España con él en diversos hospitales, asociado con diferentes antibióticos y antivirales».

Tal es el caso de un ensayo llevado a cabo por Oriol Mitjá, médico especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, que investiga su acción conjuntamente con darunavir, un inhibidor de la proteasa que ya se ha utilizado anteriormente en pacientes con VIH. «La estrategia que usamos nosotros es la profiláxis postexposición, es decir, a todos esos contactos de personal sanitario o familiares de un caso positivo se les administra la pastilla y se reduce la probabilidad de que ellos desarrollen el Covid-19. La posibilidad es que aproximadamente entre un 15-20% de las personas que han estado en contacto con pacientes positivos van a desarrollarlo. Con la hidroxicloroquina esperamos que esto disminuya significativamente y con ello disminuirían también el número de casos en la comunidad y también la necesidad de UCIs», explica Mitjá. «Estamos evaluando en qué porcentaje disminuiría, nuestra hipótesis es que lo haría por debajo del 5% y tenemos que corroborarla o descartarla. Si funciona cambiará el rumbo de la epidemia a nivel internacional».

Hay otros cuatro ensayos a nivel mundial: uno en Estados Unidos hermano del español (y que fue anunciado por el propio presidente Trump) y otros tres que la investigan como profilaxis preexposición de los sanitarios, es decir, para evitar el contagio en quienes van a estar cerca de personas con el virus. «Como profilaxis me parece buena opción ya que es un fármaco bien estudiado y con pocos efectos secundarios», explica el doctor Vila. Y es que otra de las grandes ventajas de este fármaco es su perfil de seguridad, muy bien conocido, puesto que se utiliza desde hace más de 50 años.

Otros fármacos

Otro medicamento que está destapándose como eficaz es el remdesivir, con el que ya están ensayando ocho hospitales españoles en los que se va a probar la eficacia y seguridad de este nuevo medicamento para combatir el Covid-19, la enfermedad que causa el nuevo coronavirus. Desarrollado por la compañía farmacéutica Gilead, previamente había sido estudiado para el tratamiento de otras patologías causadas también por coronavirus. Se trata de un análogo de nucleótidos, que interfiere en la replicación de los virus atacando su ARN y frenando así su extensión en las células del organismo que ha invadido

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) habrían también demostrado in vitro que un fármaco usado para tratar el melanoma, plitidepsina, descubierto por la farmacéutica española PharmaMar, logra frenar la multiplicación del coronavirus HCoV-229E, que pertenece a la familia del nuevo coronavirus. Ahora, los científicos van a estudiar si es efectivo también contra el coronavirus SARS, muy similar al actual SARSCoV-2 .

En este recorrido acabamos con otro fármaco empleado frente a la artritis, tocilizumab, de Roche, cuya seguridad y la eficacia serán evaluadas en un estudio añadido al estándar de atención en pacientes adultos hospitalizados con neumonía grave por Covid-19.

Plasma de pacientes curados

El laboratorio español Grifols está trabajando en nuestro país en un ensayo clínico en el que va a usar plasma inactivado por azul de metileno de pacientes recuperados en colaboración con centros de donación de varios hospitales públicos. Clínic y Vall d’Hebrón de Barcelona, La Paz y Gregorio Marañón, en Madrid, van a experimentar a partir del próximo mes con un centenar de pacientes un tratamiento para luchar contra el Covid-19. Esta estrategia ya se usó en crisis como la del ébola o el H1N1. La hipótesis es que la transfusión de sangre de personas que han superado la enfermedad podría ayudar a quienes combaten la infección. Además, ha llegado a un acuerdo en EE UU para recoger plasma de pacientes recuperados para procesarlo y producir inmunoglobulinas hiperinmunes.