Opinión

El nuevo turismo se llama investigación biomédica

Artículo de opinión de José Manuel Baena, PhD en Biomedicina, ingeniero industrial y fundador de Regemat 3D

El nuevo turismo se llama investigación biomédica
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Nuestro país está hoy inmerso en una lucha sanitaria sin precedentes contra un virus que afecta, en diferente medida, a gran parte de los países del mundo. Las medidas utilizadas para combatirlo, centradas principalmente en el confinamiento de la población y en la drástica reducción de la actividad de las personas, están significando un deterioro considerable en la actividad económica. Esta crisis sanitaria y económica que aún a día de hoy presenta un elevado número de incógnitas debe de ser combatida principalmente con dos armas: la investigación biomédica y la tecnología.

La mejor recuperación económica se dará cuando esta pandemia esté clínicamente controlada, si bien cualquier solución duradera tipo vacuna o antivirales no se espera a corto plazo, al menos no con la seguridad que requieren. Es por ello fundamental movilizar recursos para acelerar esta investigación y para encontrar soluciones alternativas. Independientemente de la actual pandemia, priorizar la investigación biomédica y dotarla de recursos es totalmente prioritario. Es triste que tenga que venir un virus para recordarnos lo cerquita que estamos de la muerte y la cantidad de patologías a las que estamos expuestos. Incluyendo el Covid-19, que tiene tasas de mortalidad elevadas en personas con patologías y de elevada edad, la mayoría de los problemas de salud que tenemos están relacionados con el envejecimiento, es necesario aumentar los recursos y luchar contra estas patologías de forma prioritaria. La industria anti envejecimiento y que afronta las patologías que éste produce está llamada a ser una de las más grandes del mundo en un futuro próximo. España no puede dejar pasar ese tren.

Y no sólo es importante para que volvamos a la normalidad y la economía se recupere, es importante que la investigación biomédica sea un pilar clave en la economía de nuestro país. Hoy, inmersos en esta pandemia, a nadie le queda la menor duda de que estamos a las puertas de otra crisis económica, probablemente más dura y más duradera, ya que ataca a la línea de flotación del buque insignia de nuestro país, el turismo. El desarrollo económico basado en productos y servicios biomédicos y tecnológicos tiene que ser un pilar clave de la recuperación. Estas actividades suelen dejar mucho más margen en el país, el cual sirve para generar empleos de gente formada y sueldos más elevados que, a su vez, elevan el poder adquisitivo y generan una economía circular local cuyo impacto necesitamos como agua de mayo.

Además, los sectores tecnológicos y los productos y servicios biomédicos suelen tener mucha más capacidad de internacionalización y de generación de ingresos en el país provenientes de otros estados. España tiene un potencial de exportación de tecnología en Latam enorme, donde la cercanía cultural facilita el establecimiento de relaciones comerciales. Explotar este potencial va a ser clave si queremos recuperarnos lo antes posible. El turismo tiene que ser transformado con tecnología también, y fortalecerlo frente al turismo de aglomeraciones y masivo, el cual seguramente vaya a decaer en el corto plazo.

El modelo basado en productos y servicios tecnológicos no puede ser implantado si no realizamos las medidas necesarias para que las ebt (o empresas de base tecnológica) biomédicas se puedan financiar. Y aquí no hablamos de financiación pública, que tiene que ser considerada más como un complemento. Más importante que fomentar que se generen nuevas iniciativas, es el generar el entorno que las permita crecer, competir mejor globalmente y aumentar los ingresos de la ya tan conocida forma exponencial. Sin la financiación adecuada es imposible competir a nivel global. Este crecimiento permitirá contratar a más gente y que se inyecte en la economía de nuestro país la mayor cantidad de dinero posible. Para ello es necesario incentivar la inversión en estas empresas, favorecer los crowdfunding a nivel europeo y la inversión individual. La gente ya está concienciada de la necesidad de invertir en este sector, pero es necesario facilitarlo todo lo posible. España no es un país en el cual haya muchos millonarios, los impuestos progresivos a las rentas son altos, y cuando en Inglaterra para invertir un euro tienes que ganar 0,8 (sí, por el incentivo, fiscal) aquí necesitas ganar casi 2 euros para tener 1 euro para invertir, y obviamente en inversiones de riesgo como las tan conocidas startups, no sale a cuenta.

Muy importante también es la seguridad jurídica, de nada sirve hacer medidas a corto, si luego viene otro partido político y las cambia, o si se usa como arma política y además acaban pagando el pato las empresas (como ya pasó en Andalucía en 2014). Estas medidas tienen que ser de consenso y es importante que la gente las defienda. Y hay que reindustrializar mínimamente el país, no puede ser que no podamos fabricar cosas básicas para sectores tan importantes como el sanitario. No se trata de hacer plantas industriales contaminantes, sino de potenciar la fabricación de productos de valor añadido. España debe de ser pionera en la industria 4.0 biomédica.

Apoyar este tipo de empresas hará exportar más, subir salarios y mejorar también el consumo interno, por lo que los negocios locales se verán también enormemente beneficiados. Además, la Administración recaudará más en impuestos y podrá ofrecer los mejores servicios a los ciudadanos que es de lo que se trata.

Es muy importante seguir trabajando en la relación universidad-empresa, incluyendo la participación de los hospitales que realizan investigación y son los que tienen la información de las necesidades de los profesionales sanitarios y los pacientes. Se ha avanzado algo, pero todavía hay mucho margen de mejora. La transferencia entre los centros de investigación y la empresa tecnológica es un factor clave en la competitividad del futuro del país, más si cabe en biomedicina. La investigación biomédica y la tecnología tienen que ser nuestro nuevo turismo.