Ayuso da en el blanco mientras Illa y Simón cazan mariposas

La presidenta madrileña ha sabido rodearse de un equipo sanitario de primer nivel por el que se deja asesorar, una ventaja de la que carece el ministro

Una semana más, y ya van unas cuantas, Isabel Díaz Ayuso le ha dado un brutal repaso al Gobierno sobre cómo gestionar la pandemia de Covid-19 sin hundir la economía. Mientras Salvador Illa y su escudero Fernando Simón andaban en septiembre a la caza de mariposas en espera eterna de lo que dijera «la evidencia científica», la presidenta del Gobierno regional se atrevió entonces a coger el toro por los cuernos e innovar. Su arriesgada apuesta por los test de antígenos mientras el Ministerio miraba a las musarañas ha permitido a Madrid descongestionar los laboratorios que analizan las PCR y acortar con celeridad la cadena de transmisión del SARS-CoV-2.

El resultado es que la comunidad logró situar el jueves la incidencia de contagios por 100.000 habitantes por debajo de los 300 sin cerrar la hostelería. ¿Podía haber salido mal? Sí, pero Ayuso ha sabido rodearse de un equipo sanitario de primer nivel por el que se deja asesorar, una ventaja de la que carece el ministro, cuyos asesores no brillan precisamente por su agudeza mental. En su apuesta decidida por los test rápidos, la presidenta regional ha pujado fuerte por echar mano de un recurso sanitario infrautilizado por el Gobierno durante toda la pandemia: las farmacias. La idea es generalizar las pruebas y estos establecimientos parecen un lugar propicio para ello, aun a riesgo de soportar una lluvia de críticas por parte de colectivos que no quieren injerencias en sus competencias. Tras sus reticencias iniciales, Illa, una vez más por detrás, parece dispuesto a capitular. ¿Por qué no dejar que las farmacias hagan pruebas si dentro de poco van a llegar los test de autodiagnóstico?