Sindicalistas, mensajeros y religiosos vacunados irregularmente en el hospital Santa Marina de Bilbao

Se administró la vacuna a casi todo el personal del centro sanitario y a 16 trabajadores ajenos al mismo

La consejera vasca de Salud, Gotzone Sagardui
La consejera vasca de Salud, Gotzone SagarduiIREKIA IREKIA

El Hospital Santa Marina de Bilbao, cuyo gerente dimitió al conocerse que se había vacunado de manera irregular, también administró la vacuna a otros directivos del centro y a 16 personas ajenas al mismo, como sindicalistas, religiosos, trabajadores de la cafetería, de una empresa de ‘vending’ y otra de mensajería.

La consejera de Salud del Gobierno Vasco, Gotzone Sagardui, ha comparecido este miércoles en el Parlamento Vasco para informar sobre lo sucedido en este hospital y ha achacado a un “error” fruto de la “descoordinación” la vacunación “masiva”. También ha hablado de lo sucedido en el hospital de Basurto, donde también fue cesado su gerente por saltarse el protocolo.

En el caso del hospital de Santa Marina, el día 19 de enero el gerente envió un mensaje a la directora general de Osakidetza, Rosa Pérez, y a la propia Sagardui para informar de que se había “culminado” la vacunación tras inocular dosis a 550 personas, incluido él mismo.

Esa cifra sorprendió a ambas, que pensaron que “tenía que haberse producido un error de planificación” porque la campaña acababa de empezar “y no era normal administrar tantas dosis”, y además porque existe una instrucción para no vacunar a más del 50 % de la plantilla de los centros sanitarios para evitar que una reacción adversa pudiera afectar al servicio.

"La vacunación masiva en Santa Marina fue un error, una descoordinación de la que nos sentimos responsables en el Departamento y en Osakidetza, yo la primera. Desde uno y otro lado estábamos hablando de cosas diferentes", ha dicho la consejera.

Ese “mal uso de parte de las dosis recibidas, unida a lo poco ejemplar que resulta que los altos cargos utilicen vacunas destinadas a personas vulnerables o expuestas”, motivó que Osakidetza pidiera la dimisión de Sabas, quien se avino a presentarla porque según dijo en su momento le habían amenazado con cesar a todo su equipo directivo.

En el caso del Hospital de Basurto, Sagardui ha relatado que el gerente, Eduardo Maiz, y tres jefes de servicio se vacunaron el 3 de enero aprovechando viales sobrantes de un centro de mayores -que también sirvieron para inmunizar a varias personas ingresadas- pero no dejaron constancia oficial de ello.

El 19 de enero la dirección de Osakidetza se enteró de lo ocurrido a raíz de una denuncia del sindicato ELA, por lo que Maiz fue cesado después de negarse a dimitir y se ha abierto un expediente informativo para saber por qué no se registraron esas cuatro vacunas.

EH Bildu ha pedido a Sagardui que reflexione sobre su capacidad para seguir en el cargo después de lo sucedido, el PP cree que no puede continuar y Vox ha pedido abiertamente su dimisión, mientras que los grupos del Gobierno (PNV y PSE) han respaldado la gestión de la titular vasca de Salud.