Caos con las vacunas: “He dimitido como enfermera por la corrupción que hay en mi hospital. Es indecente”

A Marta Uriarte le dijeron que solo quedaba una dosis en su centro sanitario de Bilbao y que no era para ella, “sin embargo habían vacunado contra la COvid-19 ya al gerente y varias personas de su equipo. Por ética he decidido marcharme”, confiesa

Marta Uriarte, enfermera en el Hospital Santa Marina de Bilbao
Marta Uriarte, enfermera en el Hospital Santa Marina de BilbaoMarta UriarteLA RAZON

Marta Uriarte lleva más de 20 años prestando sus servicios como enfermera en el servicio de salud del País Vasco (Osakidetza), pero lo que ha visto en este último mes en el hospital en el que estaba ahora trabajando ha superado “todos los límites éticos que un profesional puede soportar”. Uriarte estaba contratada de manera temporal en el Hospital Santa Marina de Bilbao, donde se ha desatado una fuerte crisis después de que “el gestor y varios miembros de su equipo se vacunaran saltándose los protocolos establecidos”, dice esta sanitaria.

El gerente del centro y también ex concejal del PNV, José Luis Sabas, se escuda en que fue la consejera vasca de Salud, Gotzone Sagardui la que autorizó que recibiera la primera dosis. Tan orgulloso estaba que, incluso, su equipo le grabó un vídeo donde se le ve recibiendo el pinchazo.

Es indecente, pero esto no termina aquí. Tuve que pedir un permiso de unos días para acudir a Torrevieja a cuidar de mi padre que se había puesto enfermo. Cuando marché estaban planificando ya la vacunación de todos los sanitarios del centro, pero cuál es mi sorpresa cuando llego a Bilbao para incorporarme de nuevo y le pregunto cuándo es mi turno para vacunarme. Me dicen que ya solo queda una vacuna y que no es para mí. Sinceramente, me quedé alucinada”, dice indignada.

Ella, que ha estado en primera línea de la lucha contra el coronavirus se quedó sin su dosis, “al igual que el 20% de la plantilla que queda sin vacunar. Eso sí, el gerente Sabas ya se ha puesto su dosis, no puedo soportar esta corrupción sanitaria y menos aún en una pandemia como la que estamos padeciendo”. Así que, después de mucho pensarlo, Uriarte decidió presentar la carta de dimisión: “Me quedaba sin trabajo, pero no podía seguir ahí viendo lo que estaba ocurriendo. Es que las vacunas que se han puesto los gerentes, tanto de este hospital como del otro hospital de Bilbao gestionado por Eduardo Maíz, no estaban ni siquiera registradas en la planificación, las habían guardado para ellos. Es para meterles en la cárcel”, asevera la enfermera.

500 dosis

Según relata, la estimación de dosis para Santa Marina “eran de 500 aproximadamente, así me lo comunicó un administrativo cuando comenzaron con el plan de vacunación, el cual arrancó cuando yo estaba cuidando de mi padre. Si saben que voy a volver, ¿por qué no respetaron la dosis que debíamos recibir todos los sanitarios?”. Para esta sanitaria vasca se abre ahora un periodo de gran incertidumbre, afirma que nunca le ha faltado trabajo, pero ahora, a sus 50 años, teme que su decisión le traiga consecuencias: “De hecho, ya me lo están poniendo complicado por haber levantado la voz. Mira, yo he dimitido porque no podemos quedarnos de brazos cruzados y sé que hay quien me va a tratar de hacer la vida imposible ahora, pero es lo que me pedía la razón, me parece tan perverso lo que han hecho los gerentes... Somos muchos los que nos estamos dejando la piel para salvar vidas. Lo único que tenemos para que no caigamos enfermos los sanitarios es la vacuna y si los gestores se dedican a robarlas es horroroso. Se está malversando con nuestra salud”, puntualiza.

Ahora Uriarte se enfrenta a las consecuencias de su decisión. Al haber renunciado a la plaza pasará a ocupar el último puesto en la lista de vacantes del sistema de salud vaso, “después de dos décadas de trabajo sin parar”, y además, “como he dimitido, la liquidación me sale a devolverles 80 euros, es terrible. He escuchado que en el Hospital Isabel Zendal necesitan sanitarios, yo iría para allá encantada. Yo solo quiero trabajar, seguir ayudando y poner mi granito de arena para salir de esta crisis sanitaria. Eso sí, respetando la ley y sin gestores corruptos”, sentencia.