Una conversación breve en la peluquería puede contagiar

El uso de mascarilla no sería suficiente en situaciones cotidianas que se dan en lugares de servicio personal, según un estudio japonés.

El momento del lavado de cabeza en una peluquería, en la que el profesional está de pie y el cliente esta "debajo", puede suponer una oportunidad de contagio.
El momento del lavado de cabeza en una peluquería, en la que el profesional está de pie y el cliente esta "debajo", puede suponer una oportunidad de contagio.©Gonzalo Pérez MataLa Razón.

La postura en la que dos personas se encuentren conversando en una situación cotidiana, lleven o no mascarilla, podría ser la clave para que se produzca un contagio cuando una de las personas está infectada y lo desconoce. Es decir, que las posturas típicas de situaciones de servicio personal, como cuando el cliente se reclina hacia atrás para que le laven el cabello y la peluquera está de pie, inclinada hacia adelante, podrían exponernos al virus.

Hasta ahora, la mayoría de los estudios se ha enfocado en lo que ocurre cuando la persona tose o estornuda y las gotas salen expulsadas a larga distancia. Sin embargo, un equipo de investigadores japoneses decidió ir más allá para analizar las posibilidades de contagio en situaciones cotidianas como las peluquerías, las salas de examen médico o las residencias donde reciben cuidado las personas enfermas o ancianas. El estudio se centró en analizar“las características de difusión de la exhalación con y sin máscara cuando una persona estaba de pie, sentada, boca abajo o boca arriba”.

Los experimentos se llevaron a cabo en la peluquería de Tokio, y los científicos usaron humo y luz láser en la observación del flujo de aliento cerca y alrededor de dos personas conversando en varias posturas. Utilizaron también cigarrillos electrónicos, que producen un vapor con gotas con un diámetro de alrededor de una décima de micrón, similares a una partícula del virus.

Mascarilla + pantalla facial

Las pruebas mostraron que el aire exhalado por una persona que no tiene máscara mientras habla se mueve hacia abajo por la influencia de la gravedad. Si un cliente o paciente se encuentra debajo, puede recibir el contagio.

Cuando se usa una máscara estando de pie o sentado, la nube de vapor tiende a adherirse al cuerpo de esta persona que tiene una temperatura más alta que el entorno y el aire fluye hacia arriba. Sin embargo, si la peluquera o el enfermero se inclinan hacia adelante, las gotas tienden a desprenderse del cuerpo de esa persona y caen en el cliente o paciente que se encuentra debajo.

Sin embargo, al probar con pantallas faciales (cubiertas plásticas que rodean todo el rostro) comprobaron que este tipo de protección si puede impedir que el aerosol que se escape de la máscara de la peluquera o el enfermero se traslade al cliente. ”Llevar una pantalla facial protectora potencia el ascenso del aire exhalado”, dice Ishii. “Por lo tanto, lo más eficaz sería esta doble protección (mascarilla + pantalla facial) en trabajos de servicio al cliente”.