Sociedad

Más cerca de un trasplante para toda la vida

Investigadores del Gregorio Marañón desarrollan una terapia celular para prevenir el rechazo de trasplante al administrar células reguladoras del tejido tímico del propio paciente

Irene, sometida a la primera terapia celular Treg
Irene, sometida a la primera terapia celular Treg FOTO: Hospital Gregorio Marañón

“Me llevé una sorpresa cuando me dijeron que los trasplantes no son para toda la vida”, afirma el padre de Irene, una pequeña que nació con una miocardiopatía por lo que tuvo que ser trasplantada el pasado mes de noviembre. Pero quizá ese objetivo está más cerca que nunca gracias a una investigación llevada a cabo por profesionales del Hospital Gregorio Marañón, en Madrid y por la que en la actualidad hay tres bebés latiendo sin haber sufrido rechazo alguno al órgano trasplantado.

Hace seis años se plantearon el desafío de lograr una nueva terapia para que el órgano trasplantado fuera para toda la vida. ¿Cómo? A través de las células T reguladoras, que son las encargadas de mantener el equilibrio y que dan tolerancia inmunológica. Dicho de otro modo, reduce las posibilidades de rechazo de un órgano trasplantado.

En la actualidad, las células T reguladores se usan ya en pacientes adultos trasplantados de hígado y riñón utilizando las células del propio paciente extraídas de la sangre. Pero a los niños “no les podemos extraer tanta sangre. De ahí que nuestro grupo, en vez de buscar células reguladoras en la sangre, nos hayamos ido a buscarlas al timo (un órgano linfoide primario y especializado del sistema inmunológico, ubicado cerca del corazón) como fuente de células T reguladoradoras (Treg)”, explica Rafael Correa, líder del Laboratorio de Inmuno-regulación del citado hospital.

Para ello, prosigue, “rescatamos este timo que se retiraba en las operaciones y aislamos células reguladoras de él”. Con una ventaja, de la sangre del niño se pueden extraer dos millones de células reguladoras o 30 millones de la sangre del adulto, mientras que del timo de un menor conseguimos 10.000 millones. Además, tienen una duración mayor que las extraídas de la sangre y tienen una capacidad reguladora más potente”, asegura Correa.

A continuación, tras recoger el tejido tímico del quirófano y aislar las células reguladores, “a los siete, ocho o nueve días les administramos dichas células al paciente trasplantado”.

Los resultados hoy son prometedores, asegura Correa. Con las técnicas previas, “la caída de las células reguladoras empezaba antes del año. En cambio en esta paciente, Irene, nueve meses después, hemos comprobado que se ha creado reserva de células reguladores que se mantiene estable, por lo que esperamos que con esta terapia el corazón le dure muchos años”, añade el investigador. Y que meses siguientes a la terapia, Irene muestra una reserva de células Treg en su organismo superior a la habitual en este tipo de pacientes que no han recibido la terapia celular, y la presencia de estas células de momento parece mantener bajo control los mecanismos inflamatorios y la proliferación de las células que podrían desencadenar el rechazo.

Irene, junto a sus padres y una sanitaria
Irene, junto a sus padres y una sanitaria FOTO: Hospital Gregorio Marañón

La pequeña evoluciona favorablemente en su respuesta inmunológica y se estudia exhaustivamente cómo la terapia thyTreg puede disminuir el riesgo de rechazar su nuevo corazón, sobre todo en el primer año postrasplante que es el periodo más crítico.

“Se trata de un avance médico sin precedentes”, afirma el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero.

Otra ventaja de esta técnica es que pueden congelar las células reguladoras, de modo que estarán a disposición del paciente para futuros tratamientos. El siguiente objetivo es que estas células que hoy son extraídas y administradas en el propio paciente puedan servir en un futuro para otros pacientes.

En la actualidad, Irene recibe terapia inmunosupresora, además de estas células reguladoras. “Nuestro objetivo es ir reduciendo paulatinamente estos supresores”, avanza Correa.

En definitiva, todo un logro, ya que es la primera vez en el mundo que se realiza una terapia celular para prevenir el rechazo en niños trasplantados. Y es el primer tratamiento en el mundo que emplea el tejido tímico como fuente de células T reguladoras, lo que supone una alta ventaja en cuanto a número de células y calidad. Y no sólo, “pensamos que la gran cantidad de células T reguladoras que podemos producir se podrían emplear en el tratamiento de otras enfermedades como Covid-19, enfermedades autoinmunes, etc”, concluye.

Todo el proceso, desde la investigación preclínica hasta su uso terapéutico en pacientes ha sido desarrollado íntegramente por el Laboratorio de Inmuno-regulación del Hospital Gregorio Marañón, con el apoyo económico del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y la Fundación Familia Alonso, situando al Marañón a la cabeza mundial en el uso de esta terapia. Además, este proyecto se realiza bajo el amparo de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), que apuesta por todas las líneas de investigación que ayuden a mejorar nuestro sistema.

“Queremos, en un futuro próximo, un trasplante con poca o nula inmunodepresión, en el que logremos que desaparezca la carga de efectos secundarios relacionada con su administración crónica, necesaria a día de hoy”, afirma la directora general de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil.