Psiquiatría

Psicodélicos: la nueva esperanza frente a la depresión

Las últimas investigaciones evidencian su potencial para "restablecer los procesos cerebrales que permiten superar la depresión", apuntó el psiquiatra y neurólogo británico, David Nutt

Los hongos de los que se extrae la psilocibina
Los hongos de los que se extrae la psilocibinalarazonLa Razón

La psiquiatría, esa ciencia que parecía inamovible y donde los medicamentos más efectivos tienen más de 30 años, se está preparando para vivir una auténtica revolución con el desembarco de la medicina psicodélica. Una revolución necesaria, especialmente en España, si se tiene en cuenta que el consumo de antidepresivos de forma diaria no ha dejado de aumentar en las últimas dos décadas. En concreto, ha crecido un 249% desde el año 2000, según indican los últimos datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Durante el 2022, el consumo de dosis diarias de antidepresivos por cada 1.000 habitantes llegó a las 98, lo que supuso un aumento del 6% que en el 2021.

El potencial de sustancias como la psilocibina (proveniente de un tipo de hongos), la dietilamida de ácido lisérgico (LSD) y la dimetiltriptamina (DMT e ingrediente activo de la ayahuasca) se centra en su capacidad para restablecer los procesos cerebrales que subyacen al pensamiento depresivo y permiten superar la depresión, algo que ha sido ampliamente demostrado en investigaciones publicadas recientemente.

"En 2022, Goodwin et al desarrollaron un estudio clínico aleatorizado a gran escala en pacientes con depresión resistente al tratamiento en varios centros y países con tres dosis de psilocibina (1, 10 y 25mg) que mostró que obtuvo como resultado una remisión del 25% entre aquellas personas que recibieron la dosis más elevada a los tres meses", explicó el psiquiatra y neurólogo británico, David Nutt durante el XXVI Congreso Nacional de Psiquiatría, celebrado en Salamanca hace unos días. "En esa misma línea, en 2023, Raison et al han informado sobre un importante estudio multicéntrico realizado en Estados Unidos en el que una sola dosis de 25 miligramos de esa sustancia trajo consigo reducciones profundas y duraderas de la patología, lo que condujo a los reguladores australianos a aprobar el uso de la psilocibina de manera compasiva para pacientes con depresión resistente al tratamiento", añadió.

Beneficios clínicos significativos

Varias de las drogas psicodélicas han mostrado beneficios clínicos significativos, incluso con una administración aislada. "Se ha descubierto que varias generan alteraciones profundas en la actividad cerebral, así como promueven el crecimiento sináptico y plasticidad cerebral. Hallazgos que no solo explican la naturaleza subjetiva de la experiencia psicodélica, sino que también cuentan con implicaciones para el tratamiento de trastornos internalizantes como la depresión, la adicción, la anorexia y el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)", destacó Nutt.

Sobre los mecanismos cerebrales de estas sustancias, el experto señaló que "ahora existen pruebas conceptuales sólidas de que los efectos antidepresivos de los psicodélicos se producen de manera bastante diferente a los propios de los medicamentos antidepresivos". "Estos últimos actúan sobre los receptores de la serotonina (ISRS) y parecen proporcionar un amortiguador frente al estrés al mejorar la función del receptor 5-HT1A en el sistema límbico. En contraste, los psicodélicos estimulan el receptor 5-HT2A en la corteza cerebral, que sería más efectivo frente a la depresión", ha añadido.

En estos momentos la psilocibina es la sustancia psicodélica que más cerca esta de aprobarse para uso terapéutico en Europa.

Uso bajo supervisión médica

La gran pregunta que surge ante el avance de la medicina psicodélica es que si estas sustancias se conocen desde hace siglos, y su efecto en la salud mental puede ser tan revolucionario, ¿por qué no se ha investigado con ellas antes siguiendo un método científico?

"Por los riesgos, mayormente, que son muy importantes. Por un lado están los efectos psicodislépticos que pueden tener- es decir, que nos dé un 'mal viaje'- y que hacen indispensable que se tomen siempre como parte de un protocolo terapéutico, en un entorno seguro y acompañados de profesionales cualificados. Solo se recomiendan en uso hospitalario y de manera coadyuvante a un tipo de psicoterapia específico.

Por otro, aunque estas sustancias tienen un bajo riesgo de dependencia si lo comparamos con otras como la cocaína, la heroína o el tabaco, en personas con tendencia a la adicción si pueden crear un mal uso. En esos casos, que son muy poco frecuentes, los efectos son catastróficos", explica Víctor Pérez- Sola, presidente de la Fundación Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (Fepsm) y director del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Mar, de Barcelona.