Intervienen 100.000 pastillas de éxtasis destinadas al verano en Ibiza

Operación conjunta de la Guardia Civil y la Policía Nacional

Preparaban la “temporada de verano” en Ibiza y las Fuerzas de Seguridad le han truncado el negocio, que no era otro que la venta de droga a los visitantes de la isla.

La Guardia Civil y la Policía Nacional han llevado a cabo una operación que ha permitido desarticular una organización delictiva dedicada al tráfico internacional de droga en Barcelona en la que han sido intervenidos 160 kg de marihuana, 71 kg de hachís, 52 kg de éxtasis (100.000 pastillas), un kilo de ketamina, seis de cristal, cuatro coches de alta gama, 150.000 euros en efectivo y una pistola con el número de serie borrado. Las 100.000 pastillas de éxtasis intervenidas tenían como destino Ibiza coincidiendo con la temporada estival.

Han sido detenidos los cinco miembros de la organización, vecinos de Badalona, Sabadell y El Pla del Penedès (Barcelona). Entre las pesquisas de ambos cuerpos policiales figuraban coincidencias, por lo que se creó un equipo conjunto de investigación formado por agentes del Equipo de Delincuencia Organizada y

Antidroga de la Unidad de Policía Judicial de la Zona de Cataluña de la Guardia Civil, del Equipo contra el Crimen Organizado (ECO) de la Guardia Civil de Islas Baleares y del Grupo III de Estupefacientes de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Barcelona de la Policía Nacional.

La organización delictiva, asentada en Barcelona, estaba estructurada y jerarquizada; su máximo responsable era el encargado de distribuir las funciones del resto de miembros y de administrar el dinero de la banda.

En un nivel inferior, estaba su mano derecha, encargado de seleccionar los lugares donde se realizaban los intercambios de droga y dinero. El resto de los miembros de la red se encargaban del transporte de la droga en dobles fondos de vehículos que adaptaban meticulosamente para pasar desapercibidos y no ser descubiertos en el caso de controles rutinarios, con el objetivo de que la mercancía llegase a su destino. Estos receptáculos eran muy sofisticados con un sistema de apertura mediante un motor eléctrico; disponían de inhibidores de frecuencia para evitar posibles vigilancias policiales.