Guerra feminista: Los “peligros infinitos” de confundir “género” y “sexo”

La Alianza contra el borrado de las mujeres explica y ejemplifica a LA RAZÓN las consecuencias que tendría para las mujeres no rectificar ciertos conceptos en la Ley de Libertad Sexual

El feminismo es una manera de vivir en la igualdad y combatir la discriminación. Y, para ello, hace falta hacerse oír, como lo han hecho numerosas mujeres durante la historia, y con el mismo respeto y firmeza que continúan salvaguardando las diferentes asociaciones feministas del mundo. Ejemplo de ello es la Alianza contra el Borrado de las Mujeres, conformada por alrededor de 30 organizaciones y que, el pasado martes, acudió al Congreso de Diputados para pedir “dos dedos de frente” y trasladar “una propuesta de corrección” de la Ley de Libertad Sexual propuesta por el ministerio de Igualdad.

Malè Chillida, que se define como “una pieza más del movimiento feminista”, explica a LA RAZÓN, en nombre de la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, que han presentado 10 alegaciones a los diputados para “conseguir ser escuchadas antes de que se aprueben leyes que tienen una incidencia directa en los derechos de la vida de las mujeres y, fundamentalmente, en los logros ya conseguidos”.

Matiza que en la Alianza son conscientes de que el objetivo de “la Ley Montero” es “bueno, lo que no es bueno es el enfoque”. Grosso modo, explica Chillida que lo que “más nos preocupa es que en la elaboración de estas nuevas propuestas se insiste mucho en hacer desaparecer la palabra mujer”. “En base a la inclusividad, la denominación de la palabra mujer por razón de sexo desaparece, con lo cual desaparecemos las mujeres”, continúa, “y, con nosotras, toda la estructura sobre la que se han construido las políticas de igualdad dirigidas a mejorar la situación de discriminación de mujeres por razón de sexo”.

En las alegaciones, la Alianza, que insiste en que “no estamos vinculadas a ningún partido, sino que hay mujeres que militan en alguno o ninguno”, alerta también sobre “la confusión del acoso sexual y por razón de sexo con conductas que no tienen como objeto a las mujeres”. Es decir, “se hace una definición ambigua cuando, en realidad, el acoso sexual por razón de sexo habla específicamente de las mujeres”, explica Chillida. Por tanto, las mujeres vuelven a desaparecer en un anteproyecto de Ley que, igualmente, introduce “unos conceptos absolutamente nada validados, como es la ‘discriminación de género’”.

“La discriminación de género no existe”, zanja. “El género es la herramienta que utiliza el modelo social para discriminar por razón de sexo, es decir, si tú eres una mujer, tu modelo social tiene pautados una serie de comportamientos y conductas que te hacen estar dentro o fuera de la normalidad, al igual que les ocurre a los hombres”, explica Chillida. Con esto, cabe destacar que la reacción de la Alianza no se ha realizado en un intercambio de opiniones, sino que “estamos hablando de una ley”. Por tanto, la discriminación de género “es un concepto inventado y queremos preventivamente avisar a la sociedad, porque no se puede legislar por encima de lo que es el sustento del sistema jurídico español, que ya tiene reconocido en varias leyes que la discriminación por razón de sexo es una situación que combatir”.

Esta idea, ¿cómo se materializa? “Por ejemplo, en China, hubo una política en la que se abortaban a las niñas, porque tenían una política de natalidad restrictiva y porque el valor social de la hija estaba por debajo del valor social del hijo”, recuerda Chillida, argumentando que “una persona cuando nace tiene sexo, no género, y a partir de ahí ocupa diferentes posiciones”.

“¿Quiénes son las mujeres?”

Desde que el movimiento feminista reaccionó ante la Ley que propone Igualdad, las redes sociales echaron humo, tachando algunas personas de “tránsfobas” a estas organizaciones. Al respecto, la Alianza defiende que “las mujeres transexuales han estado en el movimiento feminista siempre, nunca ha habido conflicto y, ahora, de pronto, todo esto es una guerra”. Explica Chillida que “ahora lo que ocurre es que no son las mujeres transexuales, es el movimiento transgénero, y parece que el Gobierno les está escuchando, por eso queremos que también nos escuche a nosotras”.

La clave de dicho conflicto está en que en la ley plantean “el derecho a la autodeterminación de género” y, de aprobarse, una mujer podría poner en su DNI que es un hombre y, con eso, “acceder a todos los privilegios de los hombres”, y viceversa. Pero, ¿y si esa persona siente que esa es su identidad? “Eso ha ocurrido siempre y nosotras hemos reivindicado su derecho a que el sistema sanitario les atienda exactamente igual que a otra persona”, explica Chillida. No obstante, defiende que eso conlleva “peligros infinitos”. Desde el más cotidiano, como es que “un hombre que mida 1,70 y pese 80 kg se inscriba en una competición deportiva con una mujer que mide 1,50 y pese 42 kg”, al más grave. Por ejemplo, “en Inglaterra se han dado casos en que hombres violadores se han declarado mujeres y han entrado en cárceles de mujeres, donde continúan violando y violentando a más mujeres”. “Nos enfrentamos a que un hombre te diga que es una mujer y te aguantes, porque podrías cometer un delito”, lamenta Chillida.

La Alianza contra el borrado de las mujeres, el pasado martes en la puerta del Congreso de los Diputados
La Alianza contra el borrado de las mujeres, el pasado martes en la puerta del Congreso de los DiputadosAlianza contra el borrado

Asimismo, dicha autodeterminación podría afectar a los datos en los que se basan las políticas de igualdad. “Cuando hagamos estudios, ¿quiénes son las mujeres? ¿Cuántas han sido golpeadas por cuántas mujeres? Porque habría mujeres agresoras, que violan a mujeres... Eso es perverso”, dice la Alianza. Y, en esta línea, también avisa de que la Ley de Montero “deja en desamparo a los menores”. Es decir, que a un varón le guste maquillarse y que a una niña no le guste vestirse de princesa “son cosas de niños, porque están educados en libertad”. Pero “que les dejen crecer en paz”, ruega, “que respeten a los niños y desde luego que nadie les haga creer que han nacido en el cuerpo equivocado”.

“El feminismo no está escindido”

Todo esto, entre otras cosas, lo ha trasladado la Alianza a cada diputado del Congreso repartiendo una carpeta. A todos, menos a Vox: “No merece la pena hacerlo con un partido que niega la violencia contra las mujeres y se autoexcluye de los minutos de silencio por los asesinatos de mujeres”, defienden. ¿Habéis obtenido alguna respuesta? “Es lo que pretendemos, se han pedido reuniones e Igualdad se ha encontrado con otras organizaciones, pero el estado de alarma no ha favorecido”, explica Chillida. “Sí se han pedido encuentros con Montero, e incluso se ha solicitado una entrevista con el Presidente, pero sabemos que estas cosas van despacio”.

En definitiva, se trata de una guerra sin cuartel con el mero objetivo de salvaguardar los pilares del feminismo. “Llevo más de 40 años de militancia y en mis palabras hay más de tres siglos de feminismo, y las sigo defendiendo porque el problema no está resuelto”, explica Chillida en nombre de todas sus compañeras. “El movimiento feminista no está escindido”, insiste, sino que “hablamos e intercambiamos argumentos”, con el fin de “cambiar un modelo que, a pesar de todo lo que dan las mujeres -confianza, amor, cuidado, conocimiento, trabajo...-, nos sigue tratando mal”.