Sociedad

Margarita del Val: «Hasta que no se vacune a grupos de riesgo y se vea cómo les protege seguiremos realmente sin saber cuándo tendremos una vacuna»

La viróloga del CSIC es una de las científicas que pidió una evaluación independiente de la gestión de pandemia. «Nosotros no participaremos en su ejecución. Pero sí podemos asesorar»

La viróloga del CSIC Margarita del Val afirma que "vivir las Navidades en familia es ponernos en riesgo"
La viróloga del CSIC Margarita del Val afirma que "vivir las Navidades en familia es ponernos en riesgo"LA TÉRMICAJUAN MANUEL SERRANO

Lleva dos semanas sin visitar a nadie en el momento de hacer esta entrevista. Nos atiende por teléfono, dando ejemplo. Hay que evitar estar con no convivientes.

–Irán ya está en la tercera ola. ¿Y nosotros?

–Yo la llamo tercera ola, otros segunda, pero para entendernos estamos en la entrada de la oleada de otoño. Se nos está juntando la de verano con la de otoño, parece que están subiendo los casos, aunque aún no hemos entrado en ella. Mientras que en casi todos los países de Europa en verano no han tenido, salvo la tardía de Francia, la del otoño, con la llegada del frío, la han empezado antes y con una pendiente muy empinada. Eso es lo creo que vamos a ver aquí con un desfase de un par de semanas o el tiempo que finalmente sea.

–Recientemente afirmó que no nos quitaremos la mascarilla hasta mínimo 2022. ¿Volveremos a la antigua normalidad?

–Nos quitaremos la mascarilla cuando tengamos vacuna o un muy buen tratamiento antiviral, pero creo que la mantendremos un poco a la asiática, es decir, cuando tengamos una enfermedad respiratoria a lo mejor cada uno se la pondrá por proteger a los demás. Si vemos que es útil la mantendremos en el tiempo, especialmente en el caso de las personas mayores y los grupos de riesgo, que se animarán a llevarla en algún momento para protegerse frente a gripes.

–¿No deberíamos tener las mismas medidas en la UE a igual incidencia acumulada?

–No son sólo muchos marcadores distintos, sino realidades sociológicas diferentes. Una epidemia se podría predecir, pero la alteramos las personas con nuestro comportamiento. Es posible que las medidas a tomar en España tengan que ser distintas a las de Alemania. Aquí, dadas las jornadas, es frecuente que los abuelos recojan a los nietos del colegio. Eso en Alemania no ocurre, por lo que los mayores de este país están menos expuestos que los de España. No tendrían que ser iguales las medidas. Se usan indicadores de hospitales, ratio de camas, etc., a mí me gusta más el nivel de rastreo, es decir, la prevención.

–Dada la tendencia actual, ¿deberían confinarnos?

–A eso no te puedo contestar porque las razones no son sólo científicas.

–En Francia se está investigando a los políticos por la gestión de la pandemia. ¿Hace falta una evaluación independiente en España?

–Sí, yo estoy entre los firmantes que lo han pedido. No queremos buscar culpables, lo que queremos es identificar los errores para no repetirlos y los aciertos para compartirlos. Tenemos claro que quien ha tenido que tomar responsabilidades sobre organizar un supermercado, un colegio, una autonomía o el país ha cometido errores, sin ninguna duda, pero quien no ha tenido ninguna responsabilidad desde luego no ha podido cometer errores. Seguro que todo el mundo ha cometido errores, pero es que había muy poca información y era una situación muy difícil. Habría que hacerlo antes de que termine la pandemia, hacerlo ya porque queda como legado de futuro como se ha visto en el sudeste asiático: estaban entrenados porque ya habían visto lo que ocurría y tenían planes preparados, sabían qué hacer tanto ciudadanos como gestores. Pero es que tenemos por delante un futuro de varios años con oleadas subiendo y bajando que cuanto antes se haga mejor. Ya lo están montando. El ministro Salvador Illa se reunió con nosotros a principios de octubre. Ya tenía pensado cuál era el cauce para hacerlo, quién era la persona de contacto a la que sí le podemos asesorar, y que nosotros no participaríamos de la evaluación. Nos reunimos seis con él. Y a la semana siguiente en el Consejo Interterritorial empezó a pedir su parecer a las autonomías. Nos dijo que tenía claro que tenía que ser con el consenso de las comunidades. Y se puso plazos. Es decir, no está dando largas. Es muy importante que haya coordinación entre el Gobierno y las autonomías, y aprender de los que sí han acertado.

–Recientemente comentó que las cenas navideñas serán entre convivientes y con videollamadas. ¿No deberíamos hacer como Irlanda, que ha confinado seis semanas para poder disfrutar de estas fiestas en familia con menos riesgo?

–No sé si será para eso. También es porque tienen una incidencia muy alta. Vivir las Navidades en familia es ponernos en riesgo. Habrá que ver cómo estamos entonces, si bajamos de casos a lo mejor, pero lo veo difícil. Este verano llegamos a julio sin salir de casa durante semanas, y cuando creíamos que el virus estaba controlado por alcanzar un número estable de casos, los contagios subieron. En invierno estamos en interiores, y se han identificado 20 veces más brotes en ellos que en exteriores, de los conocidos.

–¿Debería haber cabalgata?

–No lo sé, los partidos de fútbol no se hacen con público. Así que para este caso creo que deberían seguirse las mismas pautas, pero habrá que ver, para entonces tendremos más experiencia.

–El Gobierno ha anunciado que no descarta los toques de queda. ¿Son efectivos?

–No hay evidencia científica de si son efectivos. Siempre que limites la movilidad de las personas y la posibilidad de que entren en contacto con otras distintas se limitará la probabilidad de contagios, pero no está garantizado y no se sabe qué eficaz será. No es una crítica, es que no hay evidencia científica. Quién toma las decisiones tiene que avanzar con intuición también. Puede ser bueno, pero no sé qué impacto tendrá.

–¿Para cuándo realmente se vacunará a la población?

–Dentro de mucho, de aquí al verano creo que no van a tener un impacto importante de liberarnos de las medidas salud pública instauradas que deberíamos aplicar rigurosamente, de forma más estricta que en verano.

–El otro día comentó que 2022, siendo positivos.

–La verdad es que no lo sé... porque los datos que tenemos hasta ahora no nos permiten prever la situación. A una vacuna le pides que proteja de la infección natural y sobre eso tenemos cero datos. Estamos en un escalón de una escalera larga. Y los escalones que nos quedan son los más difíciles. Para mí nos queda mucho aún para que las vacunas sean una realidad porque el paso siguiente de las que están en fase 3 es saber cómo responden los vacunados a la infección. Y de eso no tenemos más experiencia que cómo han respondido los animales de experimentación a la infección. No sabemos cómo será la eficacia en las personas. También nos queda por ver cómo será la seguridad de las vacunas en el momento más difícil que no es el actual, que es cómo inmunizan, sino cuando los voluntarios se enfrenten a una infección natural porque en algunos casos en animales se ha visto que con coronavirus se puede crear una infección más grave en un porcentaje pequeño de los casos. Por eso este momento es mucho más difícil. Y luego por seguridad no se ha podido de momento vacunar a grupos de riesgo. Hasta que no se dé este paso y se vea cómo les protege seguiremos sin saber cuándo habrá una vacuna.

–¿Es posible que los casos de reinfección puedan ser por una cepa distinta?

–Las mutaciones encontradas en el virus, que muta poco en comparación con todos los demás virus cuyo genoma es ARN, en principio no parece que afecten a las zonas de interacción con las células que va a infectar, que es la diana de los anticuerpos neutralizantes, la zona de unión al receptor. Se habla de reinfección, pero en la mayoría de los casos no está documentada, sino que puede ser una recaída o una PCR positiva sin síntomas. Para que se produzca una reinfección tienen que ser dos secuencias del virus distintas en cada episodio. En la gripe A hay diferentes cepas, pero del SARS-CoV-2 no hay más que una sola con variedades. Y tiene que haber alguna diferencia para que sea una reinfección documentada, pero no se ha detectado más de una cepa.

–¿Cree que la del SARS-CoV-2 debería ser obligatoria?

–No. En España no son obligatorias las vacunas y funciona muy bien la cobertura nacional.

– ¿Estamos preparados para fabricar suficientes dosis?

–Estamos preparándonos. Antes sólo podíamos fabricar vacunas veterinarias. Desde el CSIC empezamos a mover esto en Semana Santa. Llevará meses, pero ya se está trabajando en la producción de vacunas para humanos.

–¿Cómo van las del CSIC?

–Esto es como tener hijos, les amas pero a cada uno le «odias» por una cosa. Tres proyectos del CSIC van sin incidencias, uno va más rápido que los demás: el basado en la vacuna de la viruela de Mariano Esteban. Ahora están intentando optimizar producción a gran escala. El segundo más avanzado en fase preclínica es el de Vicente Larraga. Ambos están solapando esto con ensayos clínicos completos en animales. Van a ampliar el uso de animales para ver qué seguridad y eficacia tienen con los animales de experimentación vacunados. Avanzan muy rápido. Y la tercera es la del grupo de coronavirus de Luis Enjuanes, va más «lenta» que las otras dos, porque requiere más investigación, pero están trabajando a destajo. Si la de Oxford o la de la Moderna no fueran óptimas, la de Enjuanes es la más completa, la que tiene muchas papeletas de las más de 100 que tenemos en marcha. Pero hay que esperar hasta el final.

–¿Hay personas mayores que son reticentes a vacunarse este año de la gripe y que no quieren ser los primeros en vacunarse, cuando llegue, de la del SARS-CoV-2. ¿Qué les diría?

–Que no tengan miedo. Hay dos vacunas que son buenas para mayores de 65 años: la del neumococo, que se pone una única vez a los 65, y la de la gripe, que es anual. Este año las de la gripe son algo mejores porque por primera vez en mucho tiempo se han incorporado mejoras por separado: más potenciación gracias a un adyuvante, por lo que dan más protección. Las hay de alta dosis, cuatro veces más dosis, para personas mayores en residencias. Y la tercera mejora es que en vez de tres virus (dos gripes A y una B) ahora son para dos gripes A y dos B porque en las últimas temporadas han circulado dos gripes B. Es decir, este año las vacunas de la gripe son más potentes y amplias. No obstante, no todas las mejoras están en todas las formulaciones. En cuanto a las futuras vacunas contra el SARS-CoV-2, se empezarán a vacunar cuando se demuestre que sean seguras y suficientemente eficaces. La Agencia Europea del Medicamento tendrá que dar el visto bueno y dar toda una serie de indicaciones. He participado como asesora externa de esta agencia y los requisitos para su autorización son espectaculares, así que sí que me fiaría.

–¿El contagio por aerosoles es una hipótesis que tiene que ser probada?

-Formalmente no se ha probado ni una sola forma de contagio de coronavirus, superficies o aerosoles, son todas por exclusión de otras posibilidades. Por ejemplo, no se ha visto alguien en una habitación respirando 17 minutos haciendo deporte y luego que otro se haya infectado. Prueba estricta no hay de ningún tipo de contagio. Un estudio muy bueno ha concluido que hay más evidencia por transmisión por aerosoles que por superficie, pero no hay evidencia de ambas.