Conoce los factores que relacionan a la diabetes y el cáncer, una unión peligrosa

Algunos tumores malignos son hasta dos veces más habituales en diabéticos

Células tumorales de adenocarcinoma de páncreasCNIO (nombre del dueño)

La diabetes es una enfermedad crónica y grave que incrementa la incidencia de enfermedades cardiacas, vasculares, renales, oftalmológicas, e incluso puede ser causa de cáncer y de muerte precoz. La diabetes afecta al 13% de la población adulta en España, a unos 6 millones, y hay una gran proporción de personas que desconocen que son diabéticas.

“Son cada vez más los médicos y especialistas que reconocen la importancia de una detección temprana de prediabetes como la forma más efectiva de poder evitar problemas de salud más graves en un futuro”, advierte el doctor Joseba Rebollo, especialista de la Unidad de Oncología de Quirónsalud Alicante.

En concreto, resalta que durante años los científicos han estado tratando de resolver un misterio médico: por qué las personas con diabetes tipo 1 o tipo 2 tienen un mayor riesgo de desarrollar algunas formas de cáncer. “Ahora los investigadores han dado a conocer una posible explicación: Han descubierto que el ADN sufre más daño y se repara con menos frecuencia cuando los niveles de azúcar en la sangre son altos, en comparación con cuando el nivel de azúcar en la sangre está en un nivel normal y saludable”, agrega.

Así, destaca que algunos tumores malignos son más frecuentes en pacientes con diabetes, como sería el caso del cáncer de hígado, páncreas y endometrio; “hasta dos veces más habituales en diabéticos”. Además de estos, dice que hay un porcentaje de un 20% a un 50% más alto de posibilidades de sufrir cáncer de colon, de mama, o de vejiga para aquellas personas que son diabéticas.

“Las personas con diabetes tienen mayor riesgo de muchas formas de cáncer. La diabetes tipo 2 y el cáncer tienen diversos factores de riesgo en común, pero aún no se conocen bien los posibles vínculos biológicos entre ambas enfermedades”, advierten de forma conjunta la American Diabetes Association y la American Cancer Society a este respecto.

En concreto, citan que la diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer tienen factores comunes de riesgo como la edad (con ésta aumenta el riesgo de ambas patologías); el sexo, siendo más frecuentes entre hombres; el sobrepeso y la obesidad; el sedentarismo; fumar; y el consumo de bebidas alcohólicas.

Además, el experto de Quirónsalud subraya que ciertos receptores moleculares de insulina tienen la capacidad de desarrollar células cancerosas y el avance de la metástasis: “Se sabe que las células tumorales tienen una mayor dependencia de la glucosa de la sangre, como fuente de energía que las células sanas. También, la presencia de determinados factores que llamamos ‘pro inflamatorios’ ejercen una función de desarrollo y de progresión de tumores en los pacientes que padecen diabetes. Además, hay estudios que muestran que el fármaco antidiabético clásico ‘Metformina’ reduce el riesgo y la mortalidad por cáncer”.

La diabetes y el cáncer de páncreas

Ahora bien, el doctor Rebollo lamenta que muchas son las dudas que les surgen a los pacientes cuando son diagnosticados de diabetes, entre ellas la de la posibilidad de padecer un tumor relacionado con el páncreas a largo plazo. “Hace años se observó que los pacientes con este cáncer tenían niveles elevados de azúcar en sangre hasta 3 años antes de la aparición del cáncer. Además, se descubrió que los pacientes que tenían niveles más altos de azúcar en sangre, algo más de 125 mg/dl, padecían tumores más grandes”, apunta.

Aparte de la diabetes, el especialista de la Unidad de Onocología de Quirónsalud Alicante mantiene que hay otros factores que influyen en el desarrollo de cáncer de páncreas; tales como la obesidad, la pancreatitis crónica, la cirrosis, o ser del sexo masculino. “También el consumo de tabaco puede generar en el cuerpo carcinógenos que pueden favorecer la aparición de esta enfermedad”, puntualiza.

Según insiste el doctor Rebollo, detectar un cáncer a tiempo es importante para la salud del paciente: “Un diagnóstico precoz y su posible tratamiento puede ayudar a quienes lo padecen. Algunos síntomas, aunque no exclusivos, suelen aparecer en los pacientes de esta enfermedad: Ictericia, la pigmentación amarilla de la piel y ojos por elevación de la bilirrubina, como resultado del bloqueo de los conductos de circulación naturales de la bilis; dolor en la parte superior del abdomen, que con frecuencia irradia las molestias hacia la zona de la espalda; hinchazón abdominal después de las comidas; náuseas, vómitos, pérdida de apetito y de peso excesivo”.

A su juicio, es importante mencionar que todos estos factores se relacionan con un determinado estilo de vida como son la alta ingesta calórica, una dieta inapropiada, el consumo frecuente y abusivo del alcohol, el consumo de tabaco, llevar una vida sedentaria y, la obesidad.

Por ello, anima a todos los pacientes que, ante la mínima sospecha, o la necesidad de consultar con un especialista a la hora de reconducir su estilo de vida, no tengan miedo de contagio de coronavirus ni duden de acudir a un centro sanitario, puesto que estos han diseñado circuitos limpios del germen, obteniendo en algunos casos, como en el de Quirónsalud Alicante donde trabaja, la certificación ‘Applus+ Protocolo Seguro frente a la COVID-19’, que acredita que el centro cumple con los estándares más eficaces de desinfección en esta pandemia.

Reduce tu riesgo

La alimentación, incluir en la dieta menos carne roja, abundantes piezas de fruta, así como verdura y cereales, protegerán a los pacientes tanto del cáncer como de la diabetes tipo 2, según resalta el oncólogo. Por otra parte, mantiene que la práctica de actividad física también es recomendable: “Realizar ejercicio de forma moderada, unas 5 veces por semana, disminuye el riesgo de padecer estas enfermedades entre un 25 y 35%, especialmente los tumores que se originan en la mama, colon y endometrio”.

Insiste, en resumen, en la necesidad de llevar una adecuada dieta, un frecuente control del peso, la práctica de ejercicio moderado de forma regular y, el abandono del consumo de tabaco y del alcohol, ya que estos hábitos saludables pueden reducir la posibilidad de padecer cáncer. “De esta manera los pacientes con diabetes tipo 2 que consiguen controlar los niveles de azúcar por medios naturales, también consiguen que la incidencia de cáncer de páncreas sea similar a la de personas de su edad sin diabetes”, concluye el doctor Joseba Rebollo.