La nueva cepa británica no tiene un efecto «marginal»

Los expertos dan por hecho que está más extendida en España de lo que dice Fernando Simón

En la imagen de archivo, un biólogo analiza unas muestras
En la imagen de archivo, un biólogo analiza unas muestras

El impacto que la cepa británica del virus en todos los países, incluido España, no es marginal, como sostenía el pasado lunes el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón. Los expertos consultados por LA RAZÓN atribuyen a esta nueva variante una buena parte de responsabilidad en el aumento disparado de los contagios que se está produciendo y demandan medidas excepcionales para hacerle frente.

José María Martín Moreno, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia, asegura que «decir que la cepa británica carece de importancia es una frivolidad». Según los datos de este reputado especialista, «la variante que se identificó en Kent el 20 de septiembre era ya responsable en octubre del 25% de las nuevas infecciones y a finales de noviembre ya iba por el 60%». Posteriormente, «se ha ido comiendo por empuje y contagiosidad a las cepas originales, llegando al 90% de las cepas existentes en algunas zonas de Reino Unido». Martín Moreno apunta que «esto se sabe porque en Inglaterra el porcentaje de casos en los que se efectúa la secuenciación del genoma es del 10%», en alusión a la técnica que permite identificar a qué linaje pertenece el virus.

Asimismo, recuerda que ante la pregunta sobre el porcentaje de cepas que se secuencian en España, Simón lo situó entre el 0,5% y el 1%. «Aunque tras ello dijo que con eso se tiene una probabilidad de detectarla bastante importante, es obvio que nuestra capacidad de detección es mucho menor y, por lo tanto, una cosa es que no haya cepa británica y otra que no sepamos verdaderamente la expansión de ésta y otras variantes».

Por su parte, Joan Carles March, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, asegura que «cada día es menos marginal la cepa inglesa», y pronostica que «aumentará su presencia en España, sin duda». Con respecto al confinamiento total, medida implantada ya por numerosos países, March explica que la clave ahora es «disminuir la interacción social». Este especialista explica que «puede ser total tipo marzo y abril o diferente, con colegios abiertos al menos inicialmente, a no ser que la incidencia fuera muy alta, o cierre de bares y restaurantes y de centros comerciales», para que sólo hubiera contactos con el grupo de convivientes, generalizado el teletrabajo si es posible.

Martín Moreno resalta que España ha pasado en cuestión de horas de una incidencia acumulada de 350 contagios diagnosticados durante los últimos 14 días a rozar los 500 como promedio, lo que constituye un «incremento preocupante».

A su juicio, «para las autonomías con incidencias acumuladas de más de 300 contagios por 100.000 habitantes, pienso, con todo el dolor de mi corazón, que habría que instaurar un confinamiento estricto, pero podría ser breve. Ello nos permitiría afrontar la actual subida de casos y la probable incorporación de la nueva variante británica en este escenario».

En cualquier caso, sostiene que «no haría falta que fuera tan riguroso como el de marzo, y se podría permitir salir a pasear, algo que se ha demostrado que no aumenta el riesgo».