Una deuda impagable con los abuelos, la voz de la experiencia

El padre Ángel abandera los actos de la fiesta de los mayores

Una pareja de abuelos sacan a pasear a su nieto por Madrid Río
Una pareja de abuelos sacan a pasear a su nieto por Madrid RíoZipiEFE

«Tenemos una deuda impagable con ellos. Hay que devolver a los mayores la vida que nos han regalado. Han estado muy solos y siguen estando solos». Es la denuncia que lanza el padre Ángel García, presidente de Mensajeros de la Paz por el Día de los Abuelos, que se celebró ayer en el marco de la festividad de san Joaquín y santa Ana, los abuelos de Jesús.

Desde hace más de dos décadas, la entidad fundada por el sacerdote cántabro les rinde homenaje, un guante que ha recogido el Papa, que por primera vez en este 2021 ha convertido esta efemérides en Jornada Mundial para toda la Iglesia.

«Francisco nos invita a que seamos capaces de crear puentes entre las diferentes generaciones sin dejar a nadie fuera o atrás, reconocer la experiencia de quienes han vivido en plenitud», expresa el padre Ángel a LA RAZÓN, con el convencimiento de que «todos los días del año deberíamos rendir homenaje a aquellos que nos enseñaron lo más bonito de la vida, a querer, a rezar, a jugar…».

Y es que, tal y como recoge el Barómetro de Mayores, promovido por la Unión Democrática dePensionistas y Jubilados de España, los abuelos continúan siendo un colchón fundamental en el tejido familiar de nuestro país. Así, ocho de cada diez mayores considera que ayudar a sus hijos «contribuye a mantenerse activos y sanos», pero a la vez el 62% reconoce que esta responsabilidad que llega tras la jubilación contribuye, vivido como una carga, al deterioro de la salud de las abuelas y abuelos. «La madre Teresa siempre decía» –continúa el padre Ángel– «que podemos vivir prácticamente sin comer ni beber, pero no podemos seguir adelante sin querer y sin que nos quieran. Y ahí ellos son pieza fundamental».

El sacerdote comenzó la jornada en Murcia, donde inauguró una nueva residencia de ancianos y culminó la tarde con una eucaristía de acción de gracias en la iglesia de san Antón, una misa que estuvo presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro. «Hemos tenido presentes a tantas personas que han pasado esta pandemia en la más absoluta soledad y también hemos rezado por los cientos de abuelos que nos han dejado por culpa del coronavirus», apunta.