Ataques

María San Gil
María San Gil FOTO: Gonzalo Pérez Mata La Razón

A lo largo de los siglos la Iglesia ha desempeñado un papel primordial y desinteresado para llevar esperanza y humanidad a nuestra sociedad. Su labor cumple con el desafío que luego organizaciones internacionales han tratado de igualar para generar cohesión entre los países y las personas, necesidad imperante más importante que nunca.

En la actualidad no han faltado personas que ignoran y menosprecian este servicio, y los continuos ataques que proliferan contra la Iglesia son el enésimo intento de acabar con ella. La institución se encuentra en el punto de mira de esa siniestra agenda política del Gobierno social comunista de España que comenzó cargando contra la educación concertada, donde estudia un millón y medio de alumnos, continúa atacando con los bienes inmatriculados y, ahora, planteando una causa general a partir de los casos de pederastia.

Todos repudiamos estos delitos –y pedimos además responsabilidades por ellos–, pero ni siquiera este brutal ataque puede hacer sombra a un pilar básico y vertebrador para la nación y para nuestro estado del bienestar. Desde NEOS, la plataforma cultural que defiende los valores del humanismo cristiano frente al desorden social, queremos denunciar este acoso. La campaña orquestada contra la Iglesia pretende hacer que se ignore su grandeza y su encomiable labor de cubrir las necesidades básicas de los 4,8 millones de españoles que solicitan su ayuda. Es un 10% de la población que ha experimentado en primera persona la solidaridad, humanidad y acompañamiento que la institución siempre manifiesta. Frente a la incapacidad de nuestro Ejecutivo para paliar los problemas reales, cobra más sentido aún el trabajo de Cáritas, con más de 80.000 voluntarios que acompañan a diario a más de un millón y medio de personas vulnerables. En el año más amargo de la pandemia triplicaba su demanda de ayuda.

A pesar de que el Gobierno y sus socios conforman una red de pensamiento único basado en la mentira repetida una y otra vez, la Iglesia puede sentirse muy orgullosa de la labor que desempeña. Frente a este atentado contra la sociedad en general, y a los católicos en particular, la clase política obcecada en destruir nuestros valores cristianos puede estar segura de que desde NEOS seguiremos impulsando a la sociedad civil para contrarrestar cada una de sus ocurrencias a golpe de realidad.