Los riesgos de buscar la sonrisa perfecta en Turquía

Los dentistas advierten de los primeros casos en España de damnificados por someterse a tratamientos dentales «baratos» en el país euroasiático

La radiografía dental permite apreciar el impacto causado por algunos tratamientos
La radiografía dental permite apreciar el impacto causado por algunos tratamientos FOTO: dreamstime

Turquía ha sido, durante muchos años, la meca de aquellas personas que buscaban mejorar su aspecto capilar a través de injertos de pelo. El país consiguió esta inusitada fama como destino capilar no tanto por la calidad de los tratamientos que se realizaban, sino por ofrecer bajos precios y por prometer a los pacientes un tiempo de espera mínimo para la intervención. Sin embargo, en los últimos meses, el nombre de este país de Europa oriental ha resonado con fuerza entre los odontólogos europeos.

Los primeros en dar la voz de alarma fueron los dentistas de Reino Unido, quienes advertían de las graves complicaciones y de «auténticos destrozos» –como infecciones, abscesos, daños en el nervio dental, dolor, pulpitis, dificultades para masticar e, incluso, la pérdida del diente– en las bocas de pacientes que habían viajado a Turquía para realizarse tratamientos de carillas o coronas dentales a un precio muy reducido para lucir una dentadura perfecta. Estos profesionales también ponían en conocimiento de la sociedad que muchos de estos pacientes habían sido estafados, pues habían pagado un tratamiento de carillas cuando en realidad les habían puesto coronas, un procedimiento mucho más agresivo e invasivo.

De esta tendencia, bautizada con el neologismo «TurkeyTeeth», ya se han notificado los primeros casos en España. «La casuística tratada en nuestra clínica es de varones de entre 30 y 40 años, con necesidades estéticas que buscaban una solución con carillas cerámicas», explica Ferrán Llansana, odontólogo experto en estética dental. En su clínica de Mallorca ya ha atendido a seis pacientes españoles. «Hemos tenido distintos motivos de consulta, aunque el más frecuente ha sido dolor dental agudo que, desgraciadamente, ha requerido realizar la endodoncia (matar el nervio del diente afectado) por excesiva preparación (limado) de los dientes. Otro motivo frecuente ha sido disconfort en la mordida», indica.

Sin embargo, recuerda un caso en particular. Uno de sus pacientes buscó su ayuda con cuadros de dolor agudo intenso por pulpitis irreversible en varios de sus dientes debido a que fueron limados en exceso. «Desgraciadamente, estuvimos durante 20 días tratando las afectaciones de estos dientes y tuvimos que realizarle hasta ocho endodoncias (matar el nervio). Fue una consecuencia injustificable, en mi opinión», relata el especialista.

En todos los pacientes tratados, el doctor ha observado falta de diagnóstico exhaustivo previo al tratamiento y la realización de un plan de tratamiento estandarizado que consiste en 20 carillas o coronas sin planificación y sin ofrecer la opción de poder integrar tratamientos complementarios.

Packs de 20 carillas

Algunas webs que ofrecen estos tratamientos turcos no tienen reparos en comparar sus competitivos precios con los de los dentistas del resto de Europa. Según ellos mismos publican, sus precios oscilan entre los 100 y 200 euros frente los 450 u 850 que cuestan en cualquier otro país. Estas páginas también ofrecen económicos packs de 20 carillas a quienes buscan una rehabilitación estética integral de la boca.

«Estos pacientes encontraron packs en los que se les incluían carillas en 20 dientes a un precio muy atractivo. Sin embargo, no se pueden estandarizar los tratamientos de estética dental a protocolos de 20 carillas cerámicas con un precio cerrado. Muchas veces, con una simple ortodoncia y un blanqueamiento dental podemos conseguir resultados óptimos estéticamente», denuncia.

Ferrán Llansana explica que la técnica de preparación de carillas «es técnicamente muy sensible y está sujeta a realizarla bajo instrumentos de magnificación (microscopio) y con alta pericia por parte del dentista y del técnico dental que realizarán las carillas cerámicas». Estas son pequeñas láminas -de un grosor de entre 0,8 y 1,5 milímetros- que se colocan sobre la superficie frontal de los dientes. Su principal ventaja es que el tallado de los dientes es mínimo (entre un 2 y un 15%) o innecesario. Sin embargo, en el caso de la colocación de coronas dentales, la reducción del diente oscila entre un 65-85% ya que la funda debe cubrir el diente por completo, pues su función es restauradora.

Los daños ocasionados por tratamientos de carillas mal ejecutados son irreversibles y condicionarán de por vida la supervivencia de los dientes.

De hecho, las consecuencias de realizar un tratamiento agresivo inapropiado pueden tener su efecto a largo plazo. «Una excesiva preparación dental o incluso preparaciones de coronas en lugar de carillas se traducen en un alto riesgo de caries por filtración y, por ende, en la necesidad de endodoncia o, en el peor de los casos, en la extracción e implante. También puede haber afectación de la encía si hay sobrecontorneados o márgenes mal definidos que provoquen inflamaciones o recesiones gingivales; una peor adhesión de la restauración cerámica al estar adherida a esmalte y no a dentina; o un disconfort en la mordida que puede llegar a causar dolores musculares y problemas en la articulación temporomandibular», asegura.

En buenas manos

Ante los casos notificados dentro y fuera de nuestro país, los odontólogos hacen un llamamiento a sus compañeros de profesión con el objetivo de que notifiquen a los Colegios Oficiales de Odontólogos todos los casos de pacientes que hayan recibido un tratamiento fallido en Turquía y que, a su vez, los Colegios trasladen esa información al Consejo para así poder tomar las medidas legales oportunas.

Pero también piden a la sociedad que se asegure que su tratamiento está en manos de dentistas que puedan garantizar los resultados estéticos que buscan, dedicándoles el tiempo que se merecen. «Antes de someterse a cualquier intervención es muy importante que el dentista realice un diagnóstico y un plan de tratamiento personalizado, que nos explique detalladamente en qué consiste, y que haga un seguimiento para comprobar que todo evoluciona correctamente. De esta forma, el resultado estético y funcional será bueno», aseguran.

«La tendencia Turkey Teeth supone un grave riesgo para la salud de la población, pero especialmente para los jóvenes, pues son quienes más siguen las modas y las redes sociales», comenta Óscar Castro, presidente del Consejo General de Dentistas de España.

CLAVES
► En algunas redes sociales, como TikTok, se ha creado el hashtag #TurkeyTeeth, el cual ha alcanzado los 227 millones de visitas. Esta campaña está permitiendo tanto conocer los cientos de casos de damnificados por estas prácticas como visibilizar las graves complicaciones y riesgos para la salud que comporta el hecho de recurrir al turismo sanitario turco para embellecer la sonrisa.
► La casuística tratada en las clínicas españolas es de varones de entre 30 y 40 años que buscaban una solución a sus necesidades estéticas con carillas cerámicas y les fueron implantadas coronas. Estos han requerido la intenvención de nuestros dentistas refiriendo dolor dental agudo, disconfort en la mordida o por descementado de algunas restauraciones cerámicas.
► Si un paciente viaja a Turquía en busca de una rehabilitación estética integral de la boca y el resultado estético o funcional no es bueno o surgen contratiempos relacionados con la financiación o con una mala praxis en la ejecución de la técnica, tendrá que iniciar un procedimiento legal en un país donde la normativa sanitaria, aseguradora y de responsabilidad civil es diferente a la española.
► Los dentistas españoles recomiendan que, a la hora de plantearse un tratamiento dental estético, se contemple tanto la parte de la economía como valores tan importantes como el coste biológico que implicará el tratamiento, el diagnóstico preciso de la situación y el plan de tratamiento adecuado a cada caso. Solo así se obtienen los resultados más estéticos y naturales y con los menores riesgos.