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Indignación por la muerte del perro de un indigente por disparos de la Guardia de Barcelona

Los animalistas convocan una manifestación para denunciar la desproporcionada actuación policial

  • Sota yace en el suelo tras recibir el disparo/Foto y vídeo: Atlas
    Sota yace en el suelo tras recibir el disparo/Foto y vídeo: Atlas

Tiempo de lectura 4 min.

19 de diciembre de 2018. 18:08h

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larazon.es.  19/12/2018

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Un agente de la Guardia Urbana de Barcelona mató ayer de un disparo a Sota, la perra de un joven que vive en la calle en el centro de Barcelona. Los hechos ocurrieron en la zona de Sants-Montjuïc de la capital catalana, cuando una patrulla de la Guardia Urbana quiso identificar a una persona que se encontraba cerca de Plaza España con Gran Vía. Según el atestado policial, el perro mordió en el brazo a uno de los agentes, que, al temer por su vida, disparó al animal y le causó la muerte.

En los vídeos publicados en las redes sociales se puede comprobar cómo Sota agonizó durante minutos en la acera mientras su propietario era detenido. Las imágenes, de gran dureza, han provocado indignación en las redes sociales y los animalistas han convocado una manifestación de repulsa.

La Unidad de Deontología y Asuntos Internos (UDAI) de la Guardia Urbana de Barcelona ha concluido hoy que el agente ctuó en defensa propia y que no tenía otra opción, porque el animal le había mordido en un brazo e iba a lanzársele al cuello.

Según han informado a Efe fuentes cercanas al caso, el perro ya fue denunciado en agosto pasado ante los Mossos d'Esquadra porque había atacado a un vecino de la zona de la plaza de España de Barcelona, donde ayer mordió en el brazo a un agente de la Urbana.

El perro, muy corpulento y de razas cruzadas, se encontraba en la zona de Sants-Montjuic, donde una patrulla de la Urbana lo vio deambulando solo, sin atar y sin bozal, en la confluencia de la plaza de España junto a la Gran Via.

Según ha informado hoy la Urbana, la patrulla, ante la apariencia de que se trataba de un perro de raza peligrosa, pidió al propietario del can que lo atara, como establece la ordenanza de tenencia de animales.

Durante la actuación, que no respondía a ninguna llamada previa pidiendo la intervención policial, uno de los agentes fue atacado por el perro, que le mordió en el brazo.

El agente pudo separarse del perro y pidió a su dueño que le atara, si bien éste, en vez de seguir las instrucciones del policía, animó al animal a seguir con su ataque, según fuentes consultadas por Efe.

Ante esta situación, el perro hizo ademán de saltar al cuello del policía, que optó por disparar.

Tras comprobar que el disparo mató al animal, el dueño del perro agredió al policía, a quien golpeó con un patinete en la cabeza, por lo que fue detenido.

Por su parte, el agente sufrió una contusión en la frente y una ruptura dental debido a la agresión.

Como fija el protocolo de la Urbana en los casos en los que un agente utiliza su arma reglamentaria, la Unidad de Deontología y Asuntos Internos (UDAI) de la policía local barcelonesa inició ayer mismo una revisión de los hechos, en una investigación que ha concluido que el agente actuó en defensa de su integridad física y que no le quedó otra opción que disparar al animal.

La versión oficial contradice la de los testigos presenciales que aseguran que la perra estaba nerviosa pero no agresiva y denuncian que la respuesta del agente fue desproporcionada.

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