Entrevista

Joaquín Echeverría: «La muerte de Ignacio puede ayudar a promover valores en la sociedad»

Hoy presenta en Madrid la asociación en honor a su hijo, conocido como «el héroe del monopatín» tras su muerte en el atentado en el centro de Londres de 2017

En la pista de "skate" que lleva su nombre en Las Rozas (Madrid)
Joaquín Echeverría, padre de Ignacio Echevarría, el "héroe del monopatín"Jesús G. FeriaLa Razón

En junio de 2017, Ignacio Echeverría perdió la vida tras enfrentarse a unos terroristas en el Puente de Londres «armado» con su monopatín para intentar salvar la vida de inocentes. Ahora, una asociación que lleva su nombre reivindicará su memoria para que ese acto y los valores que lo impulsaron sirvan de ejemplo a los ciudadanos de hoy en día, especialmente a los más jóvenes.

¿De dónde nace la idea de crear la asociación?

Tras la muerte de Ignacio tomaron contacto con nosotros muchas personas que no conocíamos, una de ellas era un adolescente. Me dijo que era entusiasta del skate y del surf como Ignacio, y que le gustaría que hubiera tablas de esos deportes con su nombre, y que estaba intentando convencer a su padre para que las fabricara. Me pareció una idea bonita, porque podría contribuir a que Ignacio siguiera presente, particularmente en los practicantes de esos deportes, y ha habido otras iniciativas con artículos de uso. Estas experiencias nos llevaron a pensar en hacer algo oficial para usar su nombre para promover valores en la sociedad, y eso nos lleva a meter en el registro la asociación Ignacio Echeverria Miralles de Imperial, para materializar ese deseo de que su muerte sea útil en la promoción de valores presentes en nuestra sociedad, pero que creemos que el recuerdo de Ignacio puede ayudar a promoverlos aún más.

¿A quién va dedicada?

A la sociedad, quizá más a las personas jóvenes y relativamente jóvenes, que creo que son más plásticas en cuanto a las capacidades de modificar sus convicciones y conductas y por ello ahí podría ser más útil el mensaje que intentamos enviar.

¿Cómo era Ignacio? ¿Qué cree que le llevó a actuar así en Londres?

Ignacio era una persona normal y corriente, sin ninguna característica innata que lo hiciera diferente. Pero a lo largo de su vida forjó un tesón extraordinario que lo hizo estar dispuesto a hacer un esfuerzo grande para mejorar, superar sus limitaciones y hacerse bueno, tanto en el aspecto personal de bondad y generosidad hacia los demás como para esforzarse para adquirir conocimientos y capacitarse para ser un buen profesional y ser útil, y conseguir tener una vida de calidad también desde el punto de vista económico. El acto que lo llevó a la muerte, en mi opinión, es el de sentir misericordia por las personas en riesgo de muerte y pensar que su actuación podría salvarlos.

¿Qué ha aprendido durante estos años sobre su hijo?

En mi familia siempre hubo una gran comunicación, mis hijos mantuvieron siempre un gran contacto. Y antes de ir a trabajar a Londres, había vivido cinco años en el extranjero, mi mujer hablaba con él prácticamente a diario. Pero a raíz de la muerte de Ignacio me hablaron de él muchas personas que conocían aspectos de su vida que yo no conocía. No es una información que cambiara demasiado el concepto que tenía de él, pero sí recibí detalles de su vida que no conocía. El conocimiento de las personas que tienen sus amigos es diferente al que percibimos los padres. Yo no recordaba, por ejemplo, el salvamento de dos personas en la playa de Oyambre, en la que hubo un cierto riesgo para su vida, que contó su amigo Alexis en las redes, cuando aún no sabíamos si estaba vivo o muerto. También sabía de su devoción y su vida religiosa, pero no que daba catequesis en una parroquia de Londres y que en ocasiones acompañaba a los niños a tomar el transporte público. En resumen, conocíamos mucho de su vida, pero no algunos detalles que conocían mejor sus amigos y sus hermanos.

En un mundo donde cada vez hay menos valores, ¿cuáles destacaría como imprescindibles?

En primer lugar, yo creo que sí vivimos en una sociedad que tiene grandes valores, otra cosa es la política, los políticos son una caricatura de la sociedad, no son representativos del conjunto de la sociedad y muchos de ellos ponen por delante sus intereses personales, pero la sociedad es mucho mejor que todo eso.En cuanto a valores, todo lo abarca la generosidad, comprender las necesidades de los demás, y por ello sentir misericordia y el respeto a uno mismo, que obliga a no hacer cosas de las que te debas avergonzar y por ello, actuar, no poniendo por delante nuestro confort frente al confort de los demás. En resumen, el vivir contribuyendo al bien de todos, particularmente en la concreción de cuidar a los más próximos.

Su hijo ha recibido numerosas condecoraciones a título póstumo. ¿Qué siente cuando esto sucede?

Ignacio recibió grandes honores, el mayor homenaje se lo dio la sociedad, que comprendió su sacrificio, y lo consideró como algo positivo, no como la acción de un estúpido que pone en peligro su vida de una forma despreciable. Cuando Ignacio recibe una atención, como por ejemplo la designación con su nombre de un espacio público, tengo la sensación de que para muchos encontrar su nombre escrito en un lugar público puede ser bueno, porque pueden pararse a pensar qué es lo que hizo, que valió la pena y que debe ser imitado en su conducta generosa.

¿Cómo les ha ayudado la religión durante este tiempo?

Siempre pensé que mi fe era muy débil. Pero cuando supe que había muerto, perdí la preocupación de pensar en su sufrimiento. Mi preocupación pasó a ser su salvación, tenía miedo de que hubiera muerto desesperado, pidiéndole cuentas a Dios por su muerte. Sé que ese pensamiento era estúpido, pero la angustia a veces nos juega malas pasadas. Cuando vi su cadáver con una expresión serena me quede tranquilo, pensé: murió, murió bien y está en el Cielo. Nadie puede pedir más a su vida.

Está en marcha un proceso para canonizarle. ¿Cómo va?

Nos animaron a considerar la posibilidad de promover la causa, yo creía que las familias no teníamos nada que ver con las causas de canonización, que era algo oficial, algo de la Iglesia Católica. Me dijeron que en el cielo hay miles de millones de santos y que no se puede promover la causa de todos. Pero que Ignacio podría ser un referente, por eso creamos la asociación eclesiástica para promover la causa, que está en el inicio. El arzobispado de Madrid ha tenido contacto con el correspondiente de Londres y con el Vaticano y se ha acordado que la causa se inicie en Madrid. La asociación Pro causa de canonización de Ignacio Echeverría ha «contratado» un postulador que «instruirá» el expediente para presentarlo, esa labor se está haciendo y espero que próximamente se pueda presentar y pueda ser examinado por el arzobispado. Eso sería el inicio. Después será lo que Dios quiera.