«Juana»: Impreciso «collage» feminista

Autores: Juan Carlos Rubio, Marina Seresesky y Clarice Lispector. Director: Chevi Muraday. Intérpretes: Aitana Sánchez-Gijón, Chevi Muraday, Alberto Velasco... Teatro Español, Madrid. Hasta el 22 de diciembre.

El director y dramaturgo Juan Carlos Rubio y el coreógrafo y bailarín Chevi Muraday vuelven a trabajar juntos después de Sensible, con peores resultados, en un espectáculo que dirige en esta ocasión el segundo de ellos y que, tal vez por ello, sacrifica la palabra en favor de la danza mucho más que aquel otro montaje. Ni la firma de Clarice Lispector, ni la de Marina Seresesky, ni la del propio Rubio son suficientes para dar consistencia a unos pasajes literarios vertidos sobre el escenario con infructuosa voluntad poética, pues llegan sin una mínima contextualización semántica hasta el oído de un espectador que no acierta, como consecuencia, a dilucidar el pensamiento de los autores ni a identificar su universo de referentes. Más allá de la exigua declaración de intenciones que pueda leerse en el programa de mano, uno lo tendrá bastante difícil atendiendo exclusivamente a lo que hay sobre el escenario para ver a Juana de Arco, Sor Juana Inés de la Cruz, Juana la Loca, la Papisa Juana o Juana Doña –todas citadas en el mencionado programa de mano– como presumibles partes de un todo femenino –al que da vida una solvente Aitana Sánchez–Gijón– que grita a lo largo del tiempo y del espacio reivindicando su propio lugar en el mundo y su libertad individual para hallarlo. Obviando esa naturaleza exageradamente abstracta de la función en su dimensión más literaria, solo le queda a uno, sentado en su butaca, disfrutar del movimiento y la luz en la cuidada puesta en escena de esta historia que se intuye –porque nada se infiere a ciencia cierta– como el grito de rebeldía de la mujer, cualquier mujer, representada mediante sinécdoque en las distintas Juanas, cercada por hombres cuyos brazos se agarran a ella de un modo u otro a lo largo de la representación, simbolizando los lazos y las cadenas de las que siempre han tenido que deshacerse.

Lo mejor

Al menos la puesta en escena logra captar la atención por vía sensorial

Lo peor

La descontextualización dentro de la propuesta del material literario original